
El índice de siniestralidad de tránsito en Bolivia es “alarmante”, no sólo por la cantidad de hechos que se producen a diario, la mayoría por “fallas humanas” que pudieron prevenirse, sino por las consecuencias de estos, la cantidad de víctimas que dejan: personas fallecidas y con lesiones graves o menores.
Al menos 1.420 personas promedio mueren cada año en accidentes automovilísticos en Bolivia, según los datos expuestos en un taller, en agosto del año pasado, por la Dirección Nacional de Tránsito de la Policía y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
El especialista en temas de seguridad vial, Juan Emilio Rodríguez, en la oportunidad resaltó que la preocupación por la seguridad vial es mundial, pues cada año 1,3 millones de personas fallecen por siniestros de tránsito, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS). En América se producen 15,6 muertes en accidentes viales por cada 100.000 habitantes al año, y Bolivia está «muy cerca a ese valor».
«Muchas veces asociamos los muertos a los vehículos, sin embargo, más de la mitad de las personas que mueren no iban en un vehículo, sino eran peatones, ciclistas o eran usuarios vulnerables», agregó.
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El pasado año, según las últimas estadísticas de la Autoridad de Fiscalización y Control de Pensiones y Seguros (APS), en Bolivia se registraron un total de 9.135 siniestros, es decir, 25 por día, uno cada hora.
Accidentes o hechos de tránsito que conllevaron heridos, fallecidos o personas que han quedado con algún grado de discapacidad, al margen de daños materiales. Los accidentados, atendidos por el Seguro Obligatorio de Accidentes de Tránsito (SOAT), en 2019 sumaron 14.708, unos 40 por día, dos por hora.
UniVida, la empresa que administra el SOAT, erogó el pasado año 13.225.000 dólares en atención: 10,5 millones en gastos médicos, 2,5 millones en indemnizaciones en casos de fallecimiento y 57 mil dólares, de incapacidad.
Estas cifras todavía pueden variar, debido a que hay siniestros en trámite de años atrás y que no se atendieron por falta de documentación de la población.
El SOAT, el seguro que todo vehículo debe tener, ampara los gastos médicos, muerte e incapacidad total y permanente en casos de accidente de tránsito. Tiene una cobertura de hasta 24 mil bolivianos por gastos médicos y 22 mil de indemnización por fallecimiento o incapacidad total permanente.
No obstante estos beneficios y la obligatoriedad del seguro, muchos vehículos no cuentan con él, dejando a las víctimas en caso de un siniestro desprotegidas.
Cuando una persona tiene un accidente de tránsito que la lesiona o le ocasiona un perjuicio físico o daños materiales debido a la negligencia de otro conductor, además puede reclamar compensación o indemnización, pero muchas veces no se lo hace por desconocimiento o falta de un asesoramiento adecuado.
En accidentes por ejemplo producidos por conductores bajo influencia de alcohol o que no cuentan con licencia de conducir, los afectados pueden reclamar atención médica y una compensación monetaria por lesiones, lo más recomendable en este tipo de situaciones es contactar buenos abogados de accidentes, especializados en el servicio de asistencia jurídica.
De acuerdo a los abogados de accidentes es importante conocer cuándo y cómo levantar el reclamo, cómo pedir una prestación, qué compensaciones se pueden obtener en una demanda por accidentes, como salarios perdidos en caso de no poder trabajar debido a una lesión temporal, o quién puede hacer el reclamo en caso de una persona fallecida, entre algunos aspectos.
Alta incidencia
Del total de accidentes reportados en el país, según la APS, casi el 90 por ciento corresponde al eje troncal: Santa Cruz, 4.252, es decir, 13 por día; La Paz, 2.016 siniestros (6 por día), y Cochabamba, 1.862 (5 por día). El restante 9 por ciento (un poco más de mil casos) se registraron en los otros seis departamentos del país.
El índice de siniestralidad es mayor en las ciudades, respecto a los casos en las carreteras y provincias. La mayor cantidad de accidentes por choques y peatonales se dan en las ciudades, mientras que los siniestros con más fallecidos y heridos ocurren en las carreteras y son ocasionados por vehículos de transporte público.
La mayor parte de los accidentes se genera por causas humanas como el consumo de alcohol, exceso de velocidad, impericia de los conductores y falta de experiencia, inobservancia de las normas de tránsito, además de cansancio al momento de conducir.
Y en el caso de las carreteras, en los últimos años, el problema es el exceso de velocidad que imprimen los conductores.
Aunque año a año, la incidencia de siniestros de tránsito ha ido en descenso, por tanto también de la mortalidad, esta no deja de ser preocupante porque la mayoría son por causas humanas y en menor proporción por el mal estado de la carretera y fallas mecánicas, que se pueden prevenir.
Fuente: lostiempos.com