Filicidio, el asesinato de hijos, azota a Bolivia, pero no es tipificado como tal

Necesitamos políticas de estado como la  demanda marítima, que trascienda gobiernos, mejorar la educación y sacar de la cabeza  el nivel de pertenencia sobre los hijos sostiene Melisa Ibarra.

El 95% de los asesinatos de niños, niñas y adolescentes en Bolivia ocurre en manos de sus progenitores, este tipo de delitos está tipificado como infanticidios, cuando el término correcto es filicidio, algo que devela el grado de desprotección y despreocupación que se le da a la niñez en el país.

Melissa Ibarra, activista y protectora de la niñez y adolescencia en Bolivia, explica que el filicidio es el fenómeno mundial de criminalidad de los niños porque lo ejecutan el papá, mamá, padrastro o madrastra, a diferencia del infanticidio que condena a cualquier persona que mate a un menor de edad.“Bolivia vive el fenómeno del filicidio porque 95% de los niños encuentra la muerte en manos de sus progenitores es por ello que no se recoge la realidad que vive la niñez y está tipificado como infanticidio con una pena de 30 años, sin embargo esperemos que pueda ser modificada  porque existen muchos tipos de asesinatos a los infantes, incluso por temas culturales”.El perfil de un feminicida



Históricamente  a la atenuación de la pena del delito de infanticidio,  se le ha asociado dos aspectos; el primero de ellos el orden psicológico que atiende a un «motivo de honor» o «causa de honor», que en la actualidad desde luego no pude tener cavidad y atiende al temor de la madre por la deshonra por no ser la criatura fruto de legitimo matrimonio. Asimismo socialmente  influyen muchos factores en la madre cuando se trata de una madre soltera que necesita trabajo, miseria, hogar con reducido ingresos económicos, mujer abandonada  por el esposo o conviviente.   Otros señalan que puede ser por venganza  y por último está el odio.

Ibarra señala que hoy en día, la vida de un niño no vale nada. “Por naturaleza matamos lo que es inferior a nosotros, por  ejemplo matas, sin pena, a insectos, cosas que no valoramos, entonces, uno no tiene que valorar a sus hijos para matarlos, son crímenes de odio, de superioridad, un crimen producto del adultismo, pobreza  y extrema pobreza pero principalmente de los dos primeros”.

Señala que no existe el infanticidio (filicidio) por venganza, debido a que la idea es siempre dañar a la otra persona. “No dañas lo que amas, cuando una persona te hace lastima te desahogas con su auto, su ropa, pero no con algo que tú también se supone que amas, es decir no existe como tal en infanticidio  por venganza, la idea es causarle dolor a otro no a ti. Lo que ocurrió en este caso es conocido como misopedia  que es el odio a los niños.

Sostiene que comúnmente  el tema de infanticidios (filicidios)  por temas económicos, es más cosa de mujeres que al verse solas y con deudas deciden acabar con la vida de sus hijos y las de ellas aunque esta última sin éxito.

Sin embargo, sea cual sea el casó sostiene que el asesinato contra los hijos es un crimen de odio.

Los asesinatos a los niños no son mediáticos

¿Quién hace seguimiento a los crímenes contra los niños? Nadie responde Ibarra, cuando consultó en las redes sociales  sobre cuántos niños habían sido asesinados en el año, se desconocía el dato, o simplemente se manejaban cifras pasadas, no fue hasta el último día del año donde uno se enteró que 66 infantes habían fallecido en 2019.

El infanticidio  no es tan mediático como en feminicidio, la fiscalía genera la información  a demanda de la población y es porque  vivimos en un mundo adultista.

“El adultismo es un sistema  donde prevalece los derechos de los adultos por encima de los niños, niñas y adolescentes y ancianos todo lo que no es adulto es minimizado subvalorado.Un fenómeno silenciosoIbarra sostiene que no son solo 5 hechos ocurridos en el año y es que diferentes situaciones deberían dejarnos ver más allá de lo que se informa. “Si la Pachamanca hablara tendría llanto de wawa y aquí estamos hablando de todo tipo de crímenes, desde sacrificios hasta temas culturales”.¿Qué hay que hacer, quizás crear leyes más duras?No debe haber más leyes. Tiene que ver con prevención si hubiera políticas a nivel municipal, departamental y nacional se reduciría en un 50  a 70 % . Necesitamos políticas de estado como la  demanda marítima, que trascienda gobiernos, mejorar la educación y sacar de la cabeza  el nivel de pertenencia sobre los hijos.En opinión personal, Ibarra afirma que la pena de 30 años para un infanticida es corta. “Propondría cadena perpetua, sería una gran señal de un buen gobierno decir: Lo más sagrado  del mundo son los niños, no te atrevas a tocarlos, ellos son los seres más vulnerables;  por lo tanto debería tener supremacía constitucional”, concluye.Fuente: https://urgente.bo