Operadores políticos, una historia aparte

Alberto De Oliva Maya 

Detrás de toda campaña política se mueven operadores. Dicen que su trabajo es negociar, abrir puertas y cerrar alianzas. Pero también filtran datos y eluden. No importa el partido en el cual trabajen, la mayoría comparte la premisa de que deben cuidar más al candidato que a ellos mismos. Se zambullen en el barro para limpiarle el camino, convencidos de que ensuciarse tiene premio: creen que la ganancia será compartida.

Recordados operadores políticos de otrora en nuestro país que muchos conocimos y que se recuerda hasta la fecha: Juan Carlos Duran S. del MNR, hombre audaz, buen negociador, visionario, articulador que empezó al interior de su partido en la época de la recordada gestión de Paz Estenssoro y término en la época de Goni.



Oscar Eid del MIR, de las mismas cualidades que Duran, frío en sus decisiones y arriesgado en su proceder, llegó a negociar con narco vinculados  que lo llevó a prisión, pero que no le quitan sus méritos políticos.

En este tipo de personas, predominan los pragmáticos y sin roles fijos, de esos que hacen un poco de todo. Porque la política es un flujo de ascensos, descensos y movimientos, en el que las funciones se alteran. Consultores, voceros, funcionarios o legisladores que lanzan operaciones políticas. Hacen lo denostado y lo necesario para que las cosas sucedan.

Los operadores políticos siempre han sido piezas importantes en toda campaña electoral. Son quienes se encargan de hacer negociaciones con grupos, organizaciones y personalidades. Suman apoyos y respaldos a favor de determinado candidato. También son buenos consejeros. Son muy conocedores de los tiempos políticos y, con precisión, saben orientar las estrategias electorales.

Al respecto y en las campañas actuales que se viene desarrollando, no podemos dejar de mencionar a quien se ha graduado como otro excelente operador político, mucho mejor que candidato, nos referimos a Oscar Ortiz. En poco tiempo realizo movidas inteligentes que movieron el tablero político a nivel nacional. Ante la falta de visión política de la campaña de Camacho – Pumari, en no poder concretar una alianza que era la más lógica para estas elecciones venideras y ante el chantaje de muchos políticos del ayer que extorsionaban al valiente ex líder cívico para que no cierre nada con Rubén Costas, tildado de traidor por los exiliados, por ende con el partido DEMÓCRATAS, sin considerar que este partido es un emblema de la región oriental del país. Hicieron que no les quede otra que lanzarse al ruedo electoral con la actual presidente de candidata.

Desde el lanzamiento público de la candidatura hasta el cierre de las negociaciones con Doria Medina, fueron tiempos de impacto político que alteraron el esquema electoral y las preferencias ciudadanas. Mientras unos querían disfrazar el interés particular, los DEMÓCRATAS nos mostraban el arte de disfrazar el interés partidario por el interés general, y a eso, se lo llama el arte de hacer política.

El cambio de ministros en su momento debido, invitando a una personalidad política e intelectual indígena reconocido a nivel internacional como es don Víctor Hugo Cárdenas, manteniendo como autoridades a la Sra. Longaric como Canciller y al Sr. López como responsable de la cartera de Defensa, no era más que una señal de solvencia moral para el gobierno de transición.

Y cuando las críticas afloraban en contra de la presidente Añez, de que ella se aprovecharía de los recursos del Estado para hacer campaña, nos salen con el cherry de la torta, convenciéndolo a Doria Medina para que acepte ser candidato a vicepresidente, archivando su tan acostumbrado ego de tres elecciones pasadas, de intentar ser candidato presidencial.

Clara señal, de que nadie de esta candidatura quiere utilizar los recursos del Estado para hacer campaña, ya que los recursos vendrán de quien todos conocemos como uno de los empresarios más solventes.

En política lo importante no es tener razón, sino que se la den a uno, decía Konrad Adenauer, y en esta oportunidad no hay que desmerecer el trabajo estratégico que hizo Ortiz.

Se inscribieron ya los binomios, son 8 en total en competencia, todos a mí entender en igualdad de condiciones para captar al electorado. Los que representan al Socialismo y a la izquierda progresista como: MAS; CC y PAN BOL. Aquellos donde predominan los valores cristianos como: CREEMOS; JUNTOS Y FPV. Y por último aquellos que resucitan como una alternativa de derecha como: LIBRE 21 y ADN.

Tuto con un programa de gobierno para enfrentar una crisis venidera a través de la economía verde digital aunque nos falta aún realizar un análisis exhaustivo. CREEMOS que nos presentó recientemente también su programa donde sobresale la parte de DESARROLLO SOSTENIBLE y AMBIENTAL, Comunidad Ciudadana y el MAS que quieren continuar con su modelo económico comunitario y en general todos prometen cambiar la justicia, incrementar el presupuesto a la salud y luchar contra la corrupción y el narcotráfico. La pregunta es ¿cómo lo harán?

En política la sensatez consiste en no responder a las preguntas. La habilidad, en no dejar que las hagan y cuando se responde, ser concreto, directo, honesto sin demostrar ser impreciso y dubitativo. Caso contrario, hay momentos en la vida de todo político en que lo mejor que puede hacerse es no despegar los labios mostrando cordura y humildad.

Pronto vamos a poder hablar de los programas, mientras tanto hablemos de los candidatos.