En el Centro de Orientación Femenina de Obrajes hay historias de mujeres que, con esfuerzo y empeño, lograron aprender un oficio que les permite sustentarse y apoyar a su familia.
Internas en el patio de visitas del Centro de Orientación Femenina de Obrajes.
Es jueves y reclusas del Centro de Orientación Femenina de Obrajes esperan la visita de sus familiares y amigos, no solo para saber de sus seres queridos sino para conocer noticias de los avances que lograron sus abogados en su defensa para lograr su libertad.
De 258 reclusas solo 72 tienen sentencia y 186 están a la espera de que su proceso tenga algún resultado. Muchas ya fueron olvidades por sus familias.
=> Recibir por Whatsapp las noticias destacadas
Cada una de las internas tiene una historia que contar, cómo y por qué llegaron al penal, cómo hacen para mantener a sus hijos que se encuentran fuera de ese recinto.
Entre ellas está Dionisia G., una mujer de la tercera edad, de la provincia Aroma, que fue sentenciada en 2011 a 30 años por asesinato. Relata que llegó al penal hablando solo aymara y que gracias a los cursos que tomó ahora habla y escribe en castellano. Actualmente cursa el quinto de secundaria.
Lucia R. ingresó al penal en 2008 y cuenta que empezó a trabajar en la cocina para mantener a sus cinco hijos, de los cuales uno ya es profesional. Tiene una condena de 12 años que cumplirá en abril, después de quedar libre piensa abrir un restaurant para continuar con el oficio que aprendió.
Andrea S. tiene una sentencia de 30 años de cárcel, salió bachiller en 2015, aprendió a hablar castellano y a escribir en su encierro. Tomó cursos de tejido, con lo cual logró mantener a sus siete hijos que dejó. Dice que sus hijos están estudiando y que continuará tejiendo. Piensa salir del penal y poner un taller.
Así como ellas, muchas otras luchan día a día para salir adelante junto a sus hijos que continúan apoyando y cuidando desde la cárcel.
Destacan la labor de las profesoras y de los cursos en el penal, porque les permite aprender un oficio para reinsertarse en la sociedad.
La Dirección General de Régimen Penitenciario trabaja junto a equipos multidisciplinarios para que estas personas puedan tener la oportunidades de seguir sus estudios. (07/03/2020)
Fuente: la-razon.com
