Científicos afirman que hay transmisión entre humanos de un virus parecido al ébola que surgió en el Chapare boliviano

El virus ha causado ya al menos cinco infecciones en La Paz en 2019, tres de ellas fatales. Se diagnosticó por primera vez en 2004 en el Chapare (trópico de Cochabamba) cuando un agricultor de 22 años murió. Descartan que se propague con la velocidad de las enfermedades respiratorias.

 

 

Un grupo de investigadores de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EEUU han descubierto la transmisión de persona a persona de un virus raro en el país que pertenece a una familia de los arenavirus que pueden causar fiebres hemorrágicas, como el ébola.

Los científicos dijeron que en 2019 dos pacientes transmitieron el virus a tres trabajadores de la salud de La Paz. Uno de los pacientes y dos trabajadores médicos fallecieron luego. Solo se había documentado previamente un pequeño brote del virus en el Chapare en 2004, cuando un agricultor de 22 años murió después de sufrir dolor de cabeza, dolores articulares y musculares, vómitos y hemorragia.

Se desconoce dónde se originó el virus y cómo infecta a los humanos. En principio, se estima que los roedores fueron la fuente de la infección del agricultor.

El primer indicio del brote de 2019 se encontró en una colección de fluidos corporales que apareció en un laboratorio de Santa Cruz. Los médicos que recolectaron las muestras creían que los pacientes habían contraído dengue, una enfermedad potencialmente mortal transmitida por mosquitos que también puede causar fiebre y hemorragia interna.

«En Sudamérica en particular, el dengue es muy prevalente, y muchas personas cuando ven síntomas de fiebre hemorrágica siempre pensarán en el dengue antes que en cualquier otra cosa», dijo al portal livescience.com María Morales-Betoulle, investigadora del CDC, que trabajó en el brote de Chapare de 2019. «Es similar. Muy similar», expresó.

El reciente brote ha sorprendido a los científicos, ya que, inicialmente, lo único que sabían era que este virus que pertenece a los arenavirus causa también fiebre hemorrágica, al igual que el ébola en los infectados con síntomas como fiebre, dolor de cabeza, dolor abdominal, sarpullido y en última instancia puede causar insuficiencia orgánica y hemorragia potencialmente mortales.

«Nuestro trabajo confirmó que un joven médico residente, un médico de ambulancia y un gastroenterólogo contrajeron el virus después de encontrarse con pacientes infectados», dijo la epidemióloga Caitlin Cossaboom al diario británico The Guardian.

«Ahora creemos que muchos fluidos corporales pueden potencialmente portar el virus», añadió.

La confirmación de la transmisión de persona a persona muestra, según Cossaboom, que cualquier persona que se ocupe de casos sospechosos debe tener sumo cuidado para evitar el contacto con elementos que puedan estar contaminados como sangre, orina, saliva o semen.

La noticia también es un recordatorio de que los científicos están trabajando para identificar nuevas amenazas virales para la humanidad, incluso cuando países de todo el mundo luchan contra una nueva ola de brotes de Covid-19.

No se propaga fácilmente

No obstante, Colin Carlson, investigador de la Universidad de Georgetown, que estudia las enfermedades zoonóticas, dijo a la revista WordsSideKick.com que las fiebres hemorrágicas como el ébola rara vez se propagan tan ampliamente como las enfermedades respiratorias como la gripe o el Covid-19,

Esto se debe a que los síntomas de la fiebre hemorrágica generalmente aparecen poco después de las infecciones (a diferencia de los largos períodos de incubación de las enfermedades respiratorias), y el contacto directo con los fluidos corporales generalmente es necesario para contraer una enfermedad hemorrágica”, continuó Carlson.

En otras palabras, es poco probable que un virus que llegue a los seres humanos ya tenga los rasgos necesarios para prosperar e infectar a otros humanos.

“Pero los virus que circulan en poblaciones animales cercanas a los humanos (animales de granja, por ejemplo, y roedores) tienen más oportunidades de propagarse a través de las poblaciones humanas. Y el cambio climático y la destrucción del hábitat están cambiando la forma en que viven los animales salvajes, enfermando a la vida silvestre y alterando la relación entre las personas y el mundo natural”, dijo Carlson.

Eso pone a más personas en contacto con virus que alguna vez estuvieron distantes. Los científicos y el público tienden a pensar en las enfermedades hemorrágicas mortales como africanas o del sur de Asia. Pero el caso de Chapare muestra que pueden aparecer en cualquier parte del mundo”, añade el especialista.