Migrantes del populismo latinoamericano

Fuente: ovidioroca.wordpress.com

Se está desconociendo una elección, controlada y aceptada por instituciones nacionales e internacionales y esta actitud de la oposición de negarla sin mayores fundamentos, fortalecerá al MAS y le asegurara su permanencia por cincuenta años. Aquellos ciudadanos que no supieron asociarse y enfrentarlos en su momento, tienen ahora que organizarse, unirse y actuar en el Parlamento y en los medios sociales y políticos; de lo contrario deben prepararse para seguir la senda de los migrantes del populismo.

Que buscaba en el Cabildo de ayer?, pregunté a varias vecinas sesentonas: Estamos huérfanas, nos sentimos desprotegidas, no hay en quien confiar y se nos viene la pandemia masista; respondían. Que encontró allí?; vi mucha gente y ahora me duele la columna, las piernas y estoy asustada.



Ha retornado el populismo cocalero y se nos viene a la mente la trágica experiencia de los migrantes del populismo latinoamericano, huyendo de la violencia y de los gobiernos dictatoriales. Son millones de pobres y desesperados, que buscando como sobrevivir salen huyendo de sus países hacia aquellos más desarrollados, más seguros, exitosos y menos corruptos. Esta masiva migración ilegal causa malestar en los países donde llegan y donde son rechazados.
Son poblaciones víctimas de los sistemas políticos populistas, de gobiernos estatistas, centralistas, depredadores de los recursos naturales y destructores del ecosistema; de gobernantes corruptos e incompetentes, incapaces de trabajar y menos crear una economía productiva sostenible y que con discursos demagógicos engolosinan al pueblo ofreciendo bonos y subsidios.

Los países desarrollados hacia los cuales migran estos desarraigados del populismo, aunque saben del problema y sus orígenes, dejan que el mismo siga creciendo y para justificarse dicen hacer algo, pero “trabajan en los resultados y no en las causas”. Tratan de frenar a los migrantes, pero no atacan el origen del problema, que son los regímenes dictatoriales y corruptos de los que huyen los desarraigados y que para ayudarlos hay que extirpar y superar.

Venezuela es un ensayo mundial de este sistema y hoy está en el ojo de la tormenta. Allí se está determinando el futuro de la humanidad y lo que pase en Venezuela decidirá lo que pase en América Latina y en el Caribe.  Un país con las mayores reservas de petróleo en el mundo y que  ahora gracias al populismo, cinco millones de personas huyeron y cuatro millones de familias buscan leña para cocinar, hurgando en lo que pillan. Maduro instruyó que pasen los carros con leña distribuyendo dos astillas por familia, pero no pernil, ni arepas.

La estrategia de la izquierda es enfrentar y dividir la sociedad. Estos días hemos visto este radicalismo en Chile, que suponíamos una sociedad estable, lo propio ocurre en Colombia y lo veremos en Bolivia y Argentina. Decía Ortega y Gasset: “Cuando la sociedad se escinde en dos, deja en absoluto de serlo, se disocia (…) y dos sociedades dentro de un mismo espacio social son imposibles”.

El desafío para Arce es dejar de lado el populismo y el narcotráfico y por el otro los compromisos con el eje Irán, Cuba, Venezuela, Rusia y China y dedicarse a gobernar con eficiencia y con libertad. Milagros pueden darse, lo vimos con Lenin.