Así fue la vida de la comunidad judía en Alemania después del Holocausto

¿Cómo se desarrolló la vida judía en Alemania después del Holocausto? Con motivo de la celebración de los 1.700 años de vida judía en Alemania, DW repasa el desarrollo desde la posguerra hasta hoy.

    
Menorá gigante frente a la Puerta de Brandeburgo.Menorá gigante frente a la Puerta de Brandeburgo, en Berlín.

 



Fuente: DW

Después de que los nazis asesinaran a 6 millones de judíos en el Holocausto, el futuro de la  comunidad judía en Alemania era incierto. En 2021, Alemania conmemora los 1.700 años de vida judía. DW echa un vistazo a los principales acontecimientos de la era de la posguerra.

Con más de 200.000 miembros, la comunidad judía alemana es la única en Europa que tiene una población en rápido crecimiento, una realidad sorprendente, dada  la casi completa exterminación de los judíos alemanes  durante el Holocausto.

Unos 15.000 judíos nacidos en Alemania fueron liberados por las fuerzas aliadas después de la guerra; la mayoría de ellos habían sobrevivido en la clandestinidad, otros en campos de concentración. Muchos de los que se quedaron tenían un cónyuge o un padre no judío que los ataba a Alemania. Esto facilitó probablemente su recuperación e integración.

El Congreso Judío Mundial celebró su primera reunión de la posguerra en julio de 1948, en el que se aprobó una resolución que expresaba «la determinación del pueblo judío de no volver a establecerse en el suelo ensangrentado de Alemania».

«Algunos de los que se quedaron habían sobrevivido con la ayuda de otros alemanes, y se negaban a generalizar la culpa. Otros ya eran ancianos o estaban en un estado demasiado débil para emprender la emigración. Otros incluso había regresado a Alemania porque extrañaban su cultura, a pesar de lo sucedido», explica Anthony Kauders, profesor de Historia de la Universidad  britßanica de Keele.

Interior de la sinagoga de la Rykestraße, en Berlín.Sinagoga de la Rykestraße, en Berlín.

Restablecimiento de la comunidad judía en Alemania

En 1948 ya se habían fundado más de 100 comunidades judías en toda Alemania. Estaban formadas por dos grupos muy disímiles: los judíos nacidos en Alemania, la mayoría de los cuales estaban muy asimilados y conectados con su entorno alemán. Y los refugiados judíos desplazados de los países de Europa del Este que se encontraban sin querer en Alemania. Tenían medios limitados y no hablaban el idioma.

Más del 90% de los refugiados judíos que llegaron a Alemania se marcharon en un plazo de tres a cuatro años, sobre todo a Estados Unidos y al recién fundado Estado de Israel. Sólo unos 15.000 se quedaron en suelo alemán. Muchos de esos judíos de Europa del Este acabaron convirtiéndose en alemanes naturalizados. Recién llegados al país, confiaron en la comunidad como sistema de apoyo para sus necesidades religiosas, sociales y culturales.

En julio de 1950, las distintas comunidades unieron sus fuerzas y establecieron una organización que las representara: el Consejo Central de los Judíos de Alemania. La comunidad judía alemana estableció entonces una pragmática cooperación con instituciones internacionales. «Si bien, el Congreso Judío Mundial (CJM) pensaba que los judíos debían abandonar Alemania, los que decidieran quedarse en el país serían asesorados con gusto», dijo el CJM al fundar el Consejo Central de los Judíos de Alemania. En 1954, el CJM y varias otras organizaciones judías internacionales se habían afiliado al organismo alemán.

Mientras tanto, el antisemitismo seguía siendo un problema en Alemania. Un informe sobre antisemitismo distribuido por el Ejército de EE.UU en diciembre de 1946 reveló que el 18% de los alemanes seguía siendo «antisemita radical», y otro 21% era «antisemita». Una encuesta de 1947 reveló que más de un tercio de los alemanes consideraba que era mejor que no hubiera judíos en Alemania.

El ambiente cambió cuando el gobierno de Alemania Occidental adoptó una postura contra el antisemitismo, dice el historiador Kauders. «El antisemitismo como política de Estado marca la diferencia. Eso es algo que [los judíos] no habían encontrado antes en Alemania o en los países de Europa del Este de los que procedían. Eso le dio a los judíos de Alemania una sensación de seguridad».

Las dos Alemanias

Tras el desplome del Tercer Reich se formaron dos estados alemanes: la República Democrática Alemana (RDA), que formaba parte del bloque oriental, alineado con la Unión Soviética, y la República Federal de Alemania, alineada con Occidente. En cada una de ellas, el éxito de la integración de los judíos se consideraba una prueba de fuego.

Muchos de los idealistas políticos y de los judíos nacidos en Alemania se sintieron inicialmente atraídos por el Este. «Nadie vino a vivir como judío en Alemania del Este. Querían vivir como comunistas», dijo en su momento la socióloga y escritora Irene Runge, que en 1949, siendo una niña, se mudó con sus padres desde Estados Unidos a Alemania. Runge afirma que la represión era un elemento común en la vida de los judíos en la antigua Alemania del Este. «Creo que era la única forma de vivir aquí. Tenías que mantenerte concentrado en el objetivo político. La mentalidad era: ‘No vamos a dejar que los alemanes se queden solos en este país, lo converitremos en un Estado mejor que lo que fue alguna vez.»

Sobre el papel, la presencia judía en Alemania Oriental era casi inexistente, y solo unos 1.500 miembros de la comunidad estaban registrados en la década de 1950.

Cuando Israel y Alemania Occidental establecieron lazos diplomáticos, en 1965, la comunidad judía de Alemania asumió la misión de fomentar un vínculo cordial entre las dos naciones. «Para los judíos alemanes, más que para otros judíos, Israel se convirtió en algo muy especial, debido al Holocausto. Siempre existió la idea de ‘vivir con las maletas listas’: si las cosas se ponían muy mal, nos iríamos. Y por eso Israel es tan importante», explica Kauders.

La afluencia postsoviética revitaliza las comunidades judías

Con el paso de las décadas, creció una segunda y tercera generación que ya no veía la vida en Alemania como una solución provisional. Pero el cambio más significativo se produjo con la disolución de la Unión Soviética, a finales de 1991. Tras la caída de la Cortina de Hierro en el Este, casi 220.000 judíos de la antigua Unión Soviética emigraron a una Alemania recién reunificada y obtuvieron el estatus de refugiados.

La afluencia de «judíos rusos» revitalizó una comunidad estancada y la salvó del colapso demográfico. Pero su integración también planteó grandes retos, ya que la mayoría de los recién llegados eran mucho más seculares que las comunidades tradicionales locales. En la actualidad, los judíos nacidos en la Unión Soviética y sus descendientes constituyen la inmensa mayoría de los judíos de Alemania.

Una nueva generación

Una familia judía en la mesa, celebrando Janucá.La fiesta de Janucá (Hanukkah) corresponde al período de finales de noviembre o inicios de diciembre en el calendario gregoriano.

Judíos de países occidentales como Estados Unidos, Canadá, Argentina e Inglaterra se han radicado en Alemania en las últimas dos décadas, especialmente en Berlín. Se calcula que han llegado entre 15.000 y 20.000 jóvenes israelíes con estudios universitarios, seculares y políticamente de izquierda. Muchos de ellos están emparentados con supervivientes del Holocausto, y algunos poseen la ciudadanía europea a través de sus padres y abuelos, lo que facilita su asentamiento en Alemania.

Pero la sombra del antisemitismo está lejos de desaparecer en este país. Antes de los actos previstos esta semana, que conmemoran los 1.700 años de vida judía en Alemania, un nuevo informe policial ha revelado un repunte de los delitos de odio antisemita, con más de 2.275 incidentes en 2020.

Que hoy en día judíos cuyos abuelos sobrevivieron al Holocausto y huyeron de Alemania, se muden a este país, es una gran reversión histórica, dice Kauders, y concluye que «el hecho de que Berlín esté ‘de moda’ para los israelíes, sin sentirse culpables, demuestra la pluralización de las sociedades israelí y alemana. Hemos superado los tiempos de la guerra».

(jov/cp)