Una curiosa prueba descubre en perros una habilidad previamente desconocida

La conocida prueba con el espejo, que pocas veces ha resultado exitosa en los canes, no es la única forma de demostrar que nuestras mascotas tienen autoconciencia.
Una curiosa prueba descubre en perros una habilidad previamente desconocida

Fuente: ActualidadRT

Los perros son capaces de percibir su cuerpo como un obstáculo, al menos para cumplir con la tarea que les pida su amo, así lo ha puesto de manifiesto un experimento llevado a cabo por un equipo de biólogos en Budapest (Hungría) y repetido en 32 canes.

Para la etología —rama de la ciencia que estudia el comportamiento de los animales—, esta capacidad es un indicio de la autoconciencia, la cual solo ha sido confirmada en algunas especies de mamíferos. Así, los elefantes asiáticos se muestran lo suficientemente hábiles como para reconocerse en un espejo y también para moverse hacia un lado cuando se dan cuenta de que su cuerpo supone un impedimento para realizar una acción.



En las múltiples pruebas realizadas hasta ahora, los perros normalmente no podían reconocer su reflejo en los espejos y sus posibilidades de autorreconocimiento se reducían a un ‘espejo olfativo’: la capacidad de reconocer huellas de su olor único en distintas circunstancias, algo que puede atribuirse a un instinto. Ahora ha llegado esta confirmación de que al menos un componente fundamental de la autoconciencia está presente en la mayoría de las mascotas participantes.

«Mi cuerpo es el obstáculo»

Los perros pertenecían a varias razas y tenían tamaños diferentes. Para participar, debían cumplir con un requisito imprescindible para las pruebas: saber recoger un juguete y llevárselo a su dueño. El problema, ya dentro del experimento, era que el juguete estaba atado al suelo o al tapete sobre el cual los perros estaban sentados. Los etólogos se fijaron en las diferencias de comportamiento de las mascotas ante ambas situaciones.

Cada vez que los perros trataban de levantar el juguete, la atadura se lo impedía. Si estaba conectado a la alfombrilla, el animal tiraba del objeto en un intento de levantarlo y percibía un tirón con las patas, algo que no sucedía en otras opciones.

Lo que pretendían los científicos era averiguar si los canes podían diferenciar en ese momento entre la señal ‘Hay un obstáculo’ y la otra ‘Mi cuerpo es el obstáculo’. En este último patrón, el animal simplemente salía de la alfombra y así le era más fácil levantar el objeto.

«Argumentamos que la respuesta de los perros en la prueba principal puede explicarse en función de la conciencia de su cuerpo y la comprensión de las consecuencias de sus propias acciones», escribieron los autores del experimento en un artículo científico publicado este 18 de febrero.

Escenarios incómodos

Hubo también algunos escenarios que complicaban que los animales se concentraran en el ejercicio. En uno los investigadores tiraron suavemente del tapete debajo de las patas con una cuerda. La reacción del can era en muchos casos abandonar la alfombra, incluso si no tenía juguetes encima y no tenía que llevar nada al dueño. Sin embargo, menos perros salieron debido a esta clase de molestias que para levantar el juguete.

Además, no hubo un solo tipo de tapete, sino tres, para evitar que la superficie fuera incómoda para el animal y simplemente quisiera abandonarla, pero los científicos no encontraron diferencias en el comportamiento.

Los investigadores destacan que en humanos esta forma de autoconciencia se pone a la prueba históricamente pidiendo al bebé que entregue una manta sobre la cual está sentado. Si el niño puede darse cuenta de que tiene que levantarse y quitarse el cuerpo como obstáculo, de ahora en adelante se declara ‘consciente de su cuerpo’. Por lo general, los bebés tardan hasta 18 meses o como mínimo un año en obtener la capacidad mental para resolver esto.

En 2019, un estudio encontró que los perros tienen alguna idea del tamaño de su cuerpo y este conocimiento influye en su interacción con el mundo, pero esta investigación experimental húngara es la primera que muestra el reconocimiento del cuerpo como un obstáculo en general.