De Frente con Oscar Ortiz: entre vacunatorios VIP y ataques a la simbología republicana

Fuente: Facebook de Oscar Ortiz

Una nueva edición del programa “De Frente con Oscar Ortiz” abordó la polémica sobre los vacunatorios VIP en Argentina, con símiles en otros países latinoamericanos; los defectos jurídicos en el Impuesto a las Grandes Fortunas establecido por el gobierno de Arce; y el intento oficialista de desmontar los símbolos de la república de Bolivia, en busca de una hegemonía ideológica y cultural.



“El kirchnerismo es privilegio y abuso de poder”

En el primer tramo del programa, Oscar Ortiz dialogó con el diputado argentino Omar De Marchi, vicepresidente de la Cámara de Diputados del vecino país y presidente del PRO de Mendoza.

De Marchi señaló que el “vacunagate” o vacunatorio VIP registrado en su país es producto del kirchnerismo, que es “sinónimo de privilegios, de abuso de poder y violación constante de las normas”.

“Hicieron de la corrupción un estilo de gobierno y sucede lo mismo con las vacunas. Pero ahora se pone en juego la vida humana misma, porque la vacunación a un chico de 20 años hijo de un dirigente sindical deja sin vacuna a un abuelo de 80 años”, remarcó.

Sobre la actitud del presidente Alberto Fernández, el diputado del PRO ve “falta de autocrítica y de calidad de estadista”, ante un hecho de altísima gravedad moral.

Consultado por Ortiz sobre la denominada “grieta”, término habitual en el debate político argentino, De Marchi no cree que ésta deba cerrarse con maquillajes, sino que debe triunfar el lado republicano, ante el populismo que Argentina sufre desde hace décadas.

“La grieta pone sobre la mesa dos modelos que coexisten y donde viene ganando por goleada el populista, que ha agotado a una Argentina con una clase media potentísima, con un sistema educativo tendiente a la calidad”, subrayó.

De Marchi opinó que los gobiernos “no se pueden sostener para siempre en relatos ficticios, llenos de trampas y embustes”, y que su país va hacia “un choque entre realidad y relato”.

“La norma infringe principios constitucionales”

En la segunda parte del programa digital, Oscar Ortiz entrevistó al experto en derecho tributario Luis Fernando Terán, a propósito del Impuesto a las Grandes Fortunas impulsado por la nueva administración gubernamental.

Terán cuestionó la constitucionalidad de la norma, que afecta a la confidencialidad de la información tributaria y al principio de no confiscatoriedad, y que otorga un poder discrecional al Estado.

El experto advirtió que el nuevo impuesto puede estimular la informalidad y dijo que se está cambiando el criterio tradicional de la tributación boliviana, aplicada a lo producido en el territorio nacional, por el principio de renta mundial, abarcando a bienes de ciudadanos bolivianos en el extranjero.

Oscar Ortiz llamó la atención sobre extremos absurdos de la norma, por la cual se pagarán impuestos por las obras de arte, y Terán acotó que los bienes inmuebles tributarán de acuerdo a los valores declarados antes de la pandemia, que no coinciden con los actuales.

“Hay una sistemática destrucción de la Bolivia republicana”

En el tramo final en “De Frente con Oscar Ortiz”, la destacada historiadora cruceña Paula Peña se refirió a la sustitución del escudo nacional por la cruz chakana, señalando que “no es un tema de marca” o de logotipo, sino que se encuadra en “una sistemática destrucción de la Bolivia republicana”.

Peña remarcó que hay “todo un trabajo programático de ir sustituyendo los símbolos” y que esto tiene una fuerte expresión en la ideologización del sistema educativo.

“La lógica gramsciana los lleva a ideologizar a nuestros niños. La Ley Avelino Siñani implementa la nueva cultura que nace en la era de Evo Morales”, indicó.

Ortiz preguntó qué hay de fondo detrás de esa “animadversión a la república”, respondiendo la historiadora que para la descolonización es fundamental el manejo de los símbolos, “como lo fue para Adolf Hitler, Benito Mussolini o el estalinismo soviético”.

“Hay toda una estructura teórica para ir destruyendo la república, donde la escuela es la principal reproductora del poder. El objetivo es que los jóvenes crean en la llamada democracia comunitaria”, advirtió.