«Saucedo»

A Mario Saucedo.

Saucedo, acabás de fallecer y los golfistas ya te extrañamos, pucho en la boca, vaso de vodka straight on the rocks en la mano izquierda, barba blanca perfectamente bien trimeada, cada semana un look diferente, voz ronca tronando por todo el hoyo 19, haciendo honor al apodo de tu padre don Trueno Saucedo.



Tuve que darle la infortunada noticia a mi amigo de infancia tu primo querido Eduardo Lozada Wichtendahl, el quien te apoyó siempre, no sabía nada, la mayor tribulación era como decirle a tu abnegada madre, «la mama» como vos le decías, deben estar yendo con tu hermano Carlos a comunicar la infausta novedad. «La mama» se quedará sin su compañero de vida y secretos.

Que manera de irte Saucedo como si lo hubieses planeado, sin dar afanes ni a tus parientes o amigos, te fuiste con la ropa puesta, sin bienes materiales que nunca te importaron, viviste la vida a tu estilo, eras único, sui generis.

Fuiste un trotamundos, pero te afincaste una buena época en los United States, del cual conversabas de la política y el deporte con total conocimiento, también estuviste un paso por la vida diplomática en el Uruguay y tenías anécdotas de todo calibre, ahi aprendiste las milongas con esa guitarra para zurdos.

La bohemia era tu comfort zone donde te movías entre el humo de tu cigarrillo y las charlas interminables de pasiones del ser humano. Y es que Saucedo, eras un apasionado, todos los grupos de golf lloran tu partida, desde el más importante para vos “Los Niquelados” hasta el de la generación de mi hijo “Duquesa”, sin contar todas las mesas en las cuales eras parte de todos, conocías el nombre de cada uno y desafiabas a todos scratch o de tercera, viejo o joven, y es que te daba lo mismo.

Saucedo, te fuiste sin corregirme el swing del driver, ahora todos sentiremos el silencio de tu ausencia, la alegría de tu alma y el becho con el que saludabas a tus [email protected], al estilo charrúa.

Descansa en paz amigo que hoy los golfistas nos tomaremos un vodka on the rocks con su limoncito en tu nombre.

Roberto Aponte Z.

 

Notas de Mario Saucedo Wichtendahl