Colonización, mitimaes e interculturales

 

Fuente: ovidioroca.wordpress.com



La historia se repite y aunque nuca aprendemos de ella, vale la pena recordarla ya sea para prepararse y no repetirla o eventualmente para armar el tapeque para un viaje a la venezolana. Y en estas épocas de virus chino y masista, vacúnese, use barbijo, mantenga distancia social, aliste su pasaporte y junte los verdes.

El imperio Inka enviaba a un grupo de sus súbditos, los llamados Mitimaes (colonos), a determinados sitios estratégicos para cumplir a su servicio, funciones de control. Esta política de los mitimaes implicaba traslado de poblaciones enteras, un desplazamiento que era planificado para que ellos ocupen espacios estratégicos, en las regiones menos desarrolladas y cuya población oponía algún grado resistencia a la presencia del Imperio.

Los planes de colonización y de reasentamiento poblacional dio lugar a que el área de influencia imperial se extendiera rápidamente, y para esto los mitimaes eran fundamentales. Es a partir de esta institución que se puede comprender no solo el origen, sino la expansión y el dominio territorial del gran Imperio Inka.

El sistema de mitimaes fue práctico y eficaz, porque en lugar de tratar de inventar nuevos gobiernos simplemente sometían y manipulaban a los grupos étnicos y mestizos asentados en el lugar. Actualmente y bajo el Imperio Cocalero, a estos mitimaes se los llama interculturales.

Recordemos que en el siglo XV, la población colla de la actual Bolivia, es invadida por el inca Wiracocha que anexó sus territorios al Tahuantinsuyo e introdujo en las tierras conquistadas grupos de mitimaes, para consolidar y mantener su dominio. Posteriormente, luego de la llegada de los españoles y la instauración del régimen de encomienda, estos mitimaes ocupaban y cultivaban las tierras y controlaban el entorno.

Con la llegada del Imperio Cocalero del Siglo XXI, se organiza y moviliza a los Interculturales, grupos de mestizos andinos, de cholos, los que son utilizados por el masismo para colonizar, especialmente las tierras del oriente, para imponer su hegemonía política, su cultura y economía cocalera.

Últimamente y con una nueva conducción política e institucional el Departamento de Santa Cruz se anima a reclamar por el masivo avasallamiento de tierras, realizado por los interculturales enviados por el MAS y que son apoyados por las Instituciones gubernamentales como el INRA, bajo las órdenes del MAS.

El gran Cacique de la Asociación de Cabildos Indígenas de San Ignacio de Velasco, Fernando Rojas. Aseguró en la zona Chiquitana existen 1.400 comunidades conformadas por interculturales, los que en su mayoría, el 80%, provienen del Chapare y de otras regiones del occidente del país.
Los indígenas de la zona reclaman, porque el 99% de los 1,7 millones de hectáreas de tierra dotadas en los últimos doce años, se encuentra en manos de los denominados interculturales del MAS y solo el 1% por ellos los originarios del lugar.

Felix Ajpi, dirigente de los interculturales calificó de xenofobia, racista y discriminatoria la determinación del Cabildo del Comité Cívico pro Santa Cruz, de expulsar a los colonos ilegalmente asentados en tierras fiscales de la Chiquitanía y decía:

“Nos llama la atención el ultimátum. Están ingresando a la xenofobia, racismo y discriminación porque dicen que son los dueños de todo el territorio cruceño”.
Esto dijo Ajpi y luego recordó que Bolivia es propiedad de las 36 naciones indígenas originarias que están reconocidas en la Constitución Política del Estado (en la realidad el MAS solo reconoce dos), por lo tanto nadie es dueño de ninguna propiedad o territorio absolutamente. El asentamiento en tierras fiscales es un derecho adquirido, “uno puede asentarse y vivir como quiere en cualquier parte del país”.

Y continuó: “La declaratoria de un Estado de Derecho Social Democrático Cultural en el que se vive, permite al gobierno dotar de tierras fiscales disponibles e identificadas, donde exista, a todo boliviano (masista). Nosotros vamos a seguir asentándonos (y expulsando a los originarios) mientras haya tierras fiscales en Santa Cruz, Beni y La Paz (Yungas), nadie puede oponerse. Eso es el desarrollo”.

El Vicepresidente David Choquehuanca, anteriormente había dado la directriz étnica y geopolítica: “Los que tenemos raíz (aimara, quechua), somos mayoría en este país. Somos nosotros los dueños de estas tierras y territorio”. “No es posible que las tierras las agarren unos cuantos (…) Hemos jurado recuperar nuestras tierras y territorios, no más sometimiento ni humillación”.

Así nomás había sido, diría Cayetano.