No convencerán

“Venceréis porque tenéis sobrada fuerza bruta, pero no convenceréis. Para convencer hay que persuadir, y para persuadir necesitaríais algo que os falta: razón y derecho en la lucha”. Miguel de Unamuno.

A raíz de un sospechoso peritaje efectuado por la Universidad de Salamanca sobre las elecciones de 2019, recordé esa añeja casa de estudios y a Don Miguel de Unamuno. Afloró el recuerdo ante las manipulaciones del centralismo, consumadas por Luis Arce, presidente formal, y el ex Evo Morales, quien de verdad conduce, manda, ejecuta, y des-gobierna Bolivia.



El fiscal General del Estado presentó el pasado 27 de julio el trabajo de un profesor y dos alumnos de esa Universidad, pagados por el régimen boliviano –$us 30.000- sobre la base de investigaciones de la propia Fiscalía, cooptada por el oficialismo, como toda la administración de Justicia en Bolivia durante los casi 14 de Morales presidente, hoy vigente otra vez.

Dicho peritaje, según el fiscal, cierra el “caso fraude” porque no habría habido tal irregularidad en las elecciones de octubre 18 de 2019, como sí atestigua la auditoría de Análisis de Integridad Electoral, realizada por la OEA: hubo «Manipulación dolosa» y «parcialidad de la autoridad electoral» que alteraron «la voluntad expresada en las urnas».  La auditoría se hizo por “invitación” del entonces régimen de Morales.

Unamuno fue catedrático y rector de la Universidad de Salamanca fundada en 1218, la más antigua de España, y de todas las de habla hispana. Asumo que Morales, máximo dirigente vitalicio de los campesinos ‘cocaleros’ que cultivan la materia prima de la cocaína, no sabe del prestigio de esa Universidad, ni dónde queda, ni quién fue Miguel de Unamuno. Sin embargo, sus consejeros externos en el Caribe y algunos más allá del Atlántico, hasta Eurasia, sí lo saben y utilizan el nombre al margen de toda ética. Todo sea por borrar de la memoria histórica y política el fraude y sustituirlo por un golpe de Estado. Antes utilizaron el nombre de la Universidad de Harvard y del periódico New York Times.

Desenmascarar las maniobras político-mediáticas que involucran el prestigio de instituciones académicas no es difícil, aunque la cofradía del Socialismo del Siglo 21: grupo de Puebla/San Pablo, Cuba, México, Venezuela, Nicaragua, Argentina y sus afines allende los mares tienen sobrado poder político, ideológico, mediático y económico. Lo vienen ejerciendo con éxito, hace más de un siglo, desde el triunfo de la Revolución de 1917 en Rusia para imponer su doctrina.

Lo difícil es hacerles comprender que en Bolivia y en los otros países que los sufren, no somos idiotas. Somos demócratas, mientras ellos pertenecen a los dictadores centralistas, despóticos, concentradores de poder aun cuando ese poder provenga de representantes políticos electos por voto popular.

La frase de Unamuno: Tenéis que tener en cuenta que vencer no es convencer y conquistar no es convertir”, fue la repuesta al improperio lanzado por el general José Millán Astray: “muera la inteligencia”, una vez consumado el golpe militar contra la República. Corría el 12 de octubre de 1936, en el Paraninfo de la Universidad de Salamanca, cuando Unamuno dio la cara por el valor que nace del intelecto, opuesto al que nace de la histeria exterminadora, como fue el franquismo y como han sido y son todas la doctrinas totalitarias, caudillistas, demagogas y populistas.

El centralismo en Bolivia con Morales/Arce está desechando la posibilidad de una convivencia entre diferentes, por su impotencia de contener a toda la nación diversa, heterogénea, pluri y multi que le da vida, color y amor. Los ejemplos sobran: el censo de población y vivienda, el pacto fiscal, el tema tierra a costa de los propios indígenas de las zonas donde se asientan los llamados ‘interculturales’, invento político-étnico de la mano de la toma del territorio y control de la población, como en Santa Cruz, para consolidar su poder.

El docente de la «U» de Salamanca admitió que su informe, en colaboración con 2 estudiantes se basó en datos proporcionados por la Fiscalía boliviana. Su misión, añade, no era verificar si hubo fraude, sino un trabajo para uso interno del régimen.(Página7.2.VIII. 21). El equipo de la OEA que hizo el análisis integral de las elecciones de 2019 estuvo integrado por 36 especialistas:  auditores internacionales, abogados electorales, estadígrafos, peritos informáticos, especialistas en documentos, caligrafía, cadena de custodia y organización electoral. El informe preliminar fue difundido el 10 de noviembre de 2019. Antes, Morales le pidió a Luis Almagro, secretario general de la OEA, que no lo hiciera público. Luego, renunció ese mismo día, aunque había decidido hacerlo un día antes, según datos de prensa y testigos de esos días. Hubo fraude no golpe de Estado.

El dirigente cocalero Morales juega el juego de las dictaduras y autocracias en boga, que han eliminado el debate político y sustituido el argumento por el estigma, como bien resume Fernando Mires. Es decir, la satanización del adversario político, a quien consideran el enemigo a destruir, mandarlo a la cárcel, hasta matarlo con histeria exterminadora, de la mano de un poder judicial que perdió su independencia y decencia a favor del poder político, hasta hoy impune.

Sin embargo, no convencerán ni con amenazas, ni aislamientos, ni ínfulas de confrontación y escarmiento a Santa Cruz y a Bolivia toda.