Startups, innovación y empresas tradicionales

 

La tecnología de la mano de las startups llegó para revolucionar los mercados, sean nuevos o tradicionales. Antes era una opción considerar algunas startups para implementar procesos de innovación, hoy no son más una “opción”, son totalmente imprescindibles. El universo de las startups está entregando al mundo soluciones a sus problemas de una manera ágil, flexible y con un gran talento humano que estas incorporan.



Hoy la transformación digital ya no es una alternativa, es una realidad que exige a las empresas adaptarse o morir en el intento. Las startups dan soluciones muy viables y más rentables a estos duros procesos de digitalización que las empresas tradicionales deben llevar adelante. Imaginémonos por un minuto, si todo el ecosistema del emprendimiento e innovación tuviera a las startups como su principal prioridad, las promoviera y las incentivará, inyectando capital y dotando de recursos. Es ahí que podríamos acelerar el mundo digital y traer soluciones a los problemas más grandes que estamos atravesando, más aún con una gran participación de las generaciones de nativos digitales.

Lamentablemente en Bolivia, la gran mayoría de empresas tradicionales no ha tomado el rol que deberían tener, hace tiempo que se debió tomar la iniciativa de colaborar, integrar o incluso comprar participación (invertir) en las startups. En otros países se han creado fondos de capital de riesgo corporativo que evalúan e invierten en startups como la principal manera de generar innovación y adaptarse. La inversión en este tipo de negocios por parte del sector empresarial boliviano aumentaría de gran manera la probabilidad de éxito y supervivencia de miles de empresas que tenemos en el país.

La tecnología es dinámica, cambia día a día, no es raro que las empresas tradicionales vean a las startups como una oportunidad o en algunos casos como una amenaza, es así que piensan que la innovación debería darse de manera endógena en las corporaciones con el área tan conocida como “Investigación y desarrollo (I+D)”. Hoy es momento de considerar el camino y el liderazgo de las startups, porque es aquí donde se origina la disrupción y la mayor parte de la innovación; estas mismas pueden llegar a complementar y diversificar las opciones de los productos y servicios de muchas empresas, y ya es hora de que veamos lo que generan las startups como una ventaja competitiva que muchas empresas hoy están beneficiándose a nivel mundial.

Pensar que solo se va a innovar internamente es algo prehistórico. Hay una ola constante de tecnología que está afectando a todos los sectores, el mundo está interconectado, el costo de entrada para nuevas empresas ha disminuido, la competencia ya no es solo local o nacional, sino global. Antes se tenía presente que la innovación solo provenía de las empresas tradicionales, hoy queda demostrado que las startups se configuran como la primer fuente de innovación tecnológica. El emprendimiento tecnológico será el principal motor económico del mundo y los países que entiendan esto, serán los más prósperos en este siglo XXI.

Los nativos tecnológicos son el principal grupo demográfico, son mayoría y son la mano joven boliviana que está apostando por estos proyectos. Los principales miembros del ecosistema deben relacionarse para entender que el centro de este “ecosistema de emprendimiento e innovación” son las startups, mientras no tengan eso claro y no se promueva un entorno propicio y favorable para el desarrollo de las startups existentes y la creación de nuevas startups, seguiremos estancados y cada día grandes ideas, hoy en muchos casos, ya empresas constituidas, tendrán menos chance de ser exitosas.

Sebastián Crespo es emprendedor