COP26 de Glasgow, una carrera contra reloj para corregir el desajuste climático mundial

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La Cumbre sobre el cambio climático (COP26) que este 31 de octubre inicia sus trabajos en Glasgow enfrenta un desafío mayor: aportar compromisos tangibles, verificable afín de evitar que el mundo se deslice en un escenario de catástrofes climáticas a repetición. Sin medidas drásticas inmediatas la barrera fatídica de un aumento de 1,5°C de la temperatura promedio mundial anual será alcanzada en 10 años.



— Un diagnóstico alarmante

Los trabajos de la COP26 que inicia este 31 de octubre y concluirá en dos semanas son sin duda una de las citas más importantes de los últimos años. No se trata del encuentro, virtual o presencial, de los representantes de 196 países, sino y sobre todo de ver qué soluciones propondrán para evitar la catástrofe que se viene anunciando desde hace años y que ningún país ni bloque económico parece estar resuelto a evitar. En primer lugar, las llamadas 20 economías más desarrolladas del mundo (G-20), responsables del 80% de las emisiones de gas a efecto invernadero del mundo.

Con un año de retraso por causa de la pandemia del coronavirus (el encuentro tendría que haberse realizado en 2020), los países participantes deberán presentar de forma precisa los respectivos compromisos que adquieren para dar cuerpo a la resolución del 2015 de Paris (COP21) con objeto de asegurar una reducción sustancial de las emisiones de gas invernadero., y limitar el incremento de la temperatura promedio del planeta a 1,5°C hacia el final del siglo. Lo hasta ahora realizado es notablemente insuficiente.

Los diversos estudios preparados por expertos y organizaciones comprometidas en la lucha contra el cambio climático coinciden en un diagnóstico más que inquietante.  Las emisiones de gas a efecto invernadero crecen actualmente a un ritmo de 2,7%, es decir cerca del doble de límite de crecimiento fijado hace seis años en Paris. De acuerdo a un informe reciente del Programa de las Naciones Unidas para el Medioambiente (PNUMA), el objetivo del 1,5 en 2100 en la situación actual no puede ser alcanzado sino al precio de dividir por dos en ocho años las emisiones de gas a efecto invernadero.

— Las palabras y los hechos

Todos los países tienen una cuota de responsabilidad, pero sin duda corresponde a los más industrializados hacer el mayor esfuerzo. Datos de Climate Analytics muestran que la UE está en la categoría de los que hasta ahora han hecho insuficientes esfuerzos para limitar el calentamiento climático. Rusia y Arabia Saudita (grandes productores de petróleo) se ubican en las últimas posiciones entre los países del G-20, es decir que sus esfuerzos son totalmente insuficientes. En el caso de China, el mayor productor del mundo de gases a efecto invernadero (27% del total), el presidente Xi Jinping -quien no viajó a Glasglow- propone alcanzar una «neutralidad carbono» (igual cantidad de emisiones y retenciones) el año 2060, esto es una década más tarde de lo que los especialistas juzgan como la línea roja. En cuanto a los Estados Unidos, la administración Biden propone reducir del 50 al 52% sus emisiones de gases a efecto invernadero hacia el 2030. ¿Problema? Nada asegura que las palabras del mandatario estadounidense sean seguidas y respaldadas por el Congreso estadounidense.

En 2009 los países industrializados se comprometieron a aportar una ayuda de 100 mil millones de dólares cada año hasta el 2020, en favor de los países menos desarrollados para limitar el recalentamiento acelerado del planeta y contribuir así a su transición energética. En 2019 la contribución se ubicó ceca de los 80 mil millones.

El Secretario General de la ONU, Antonio Guterres, como muchos otros políticos se ha mostrado muy prolífico en sus declaraciones para empujar a los signatarios del Acuerdo de Paris a ser más ambiciosos en sus objetivos. «En todos los objetivos climáticos fijados tenemos todavía un largo camino por recorrer y debemos acelerar el paso», declaró. ¿Cómo hacer, qué medidas adoptar cuando se sabe que la producción mundial de combustibles fósiles, que había comenzado a disminuir, ha vuelto a crecer, de acuerdo con otro informe del PNUMA?

— Es posible corregir el rumbo

Entre las medidas que contaran para ver si la COP26 logra verdaderamente encarrilar los esfuerzos de reducción de la temperatura mundial destacan la fecha que será retenida para lograr la «neutralidad carbono».

Es indispensable que todos los países acepten alcanzar esa meta para el 2050, no después. Igual deberá darse un giro de 180° sobre el precio de las emisiones de CO2, hasta ahora un enorme regalo para las empresas más contaminadoras del planeta (el dispositivo consiste en permitir a las empresas que han superado sus cuotas de emisiones de CO2 «compensar» (comprar) el exceso recurriendo a otras empresas menos contaminantes, a un precio muy bajo. Cortar en el corto plazo cualquier subvención a las energías fósiles de las que depende en alrededor de cuatro quintas partes el funcionamiento de la economía mundial. Cumplir inmediatamente con el compromiso de aportar las ayudas financieras necesarias a los países del Sur. Imponer reglas transparentes, verificables sobre los compromisos de cada país. Y frenar la proliferación de los mal llamados «acuerdos de libre comercio» que han puesto a competir a los países del Sur entre sí, conllevan la sobre explotación de los recursos naturales del planeta, y poco benefician el desarrollo de la humanidad.

Dos semanas de debates pueden ser poco tiempo para alcanzar un compromiso de contención del sobre calentamiento climático internacional.  según la Organización Meteorológica Mundial (OMM) los siete años

Radio Francia Internacional