Muy mal, en todo

 

Carlos Federico Valverde Bravo



Aunque no es el tema central del conflicto y sólo era un “brazo” del turbión de estupideces que se venía cometiendo desde el gobierno cuando decidieron enfrentarse con todos los sectores económicos a fin de imponer la ley 1386, se suspendió la marcha militar (parada, le dicen) y se decidió que los soldados y Oficiales retornen “inmediatamente” a sus regiones. No hay duda que alguien externo y la propia “reflexión” militar, que no es de cúpula, ha sido la correcta. Ese “alguien externo” actuó aconsejado por “la prudencia y la necesidad” de evitar más deterioro de la imagen gubernamental. Tenía que venir de fuera, adentro no encuentran uno así, ni de casualidad.

El viernes era grotesca la imagen de Arce disfrazado vaya uno a saber de qué, con una montera y colores varios, dirigiéndose a unos campesinos altiplánicos a los que decía que él llevaba progreso y esperanza, “no como otros”, sabiendo que no podía venir a Santa Cruz, porque hubiera sido su peor vergüenza.

¿Entiende Arce de lo que se trata todo esto? ¿En serio creyó que iba a asustar a Santa Cruz trayendo tantas guarniciones militares a la ciudad? ¿De verdad creyó que movilizando policías de otras ciudades y dándoles orden de no respetar a nadie y pegarle a todos por igual, cosa que cumplieron estrictamente, iban a aplacar la rebeldía de los pueblos del país? Nunca se vio tanta violencia policial; jamás los policías actuaron por odio, en estos días sí; jamás los policías se habían puesto como tarea hacer lo que hicieron y así lograron que el país reaccione y que el paro sea lo que fue. Vaya uno a saber qué hubiera pasado con un ministro diferente que tenga otra idea de cómo encarar un paro que se anunciaba como nacional pero no parecía que llegue a ser lo que, a estas alturas, ya es.

El mal manejo político tuvo su consecuencia. Arce perdió y, de seguir así va a perder más, el país está en paro y a él sólo le queda gasolina para apagar el fuego.

Veamos la otra estupidez: esta vez el ministro Montaño, que salió en conferencia de prensa con Edmundo Novillo (que parece un tipo sin experiencia con tantos años en política) y el ministro de economía, para dar a conocer un acuerdo con unos cuantos transportistas afines a su partido, sin representación, aunque con muy claros intereses personales. Alguien le hizo creer a Montaño y al gobierno que había que dividir a los sectores y tras de eso fueron; la noche anterior, el ministro de economía daba señales de estar conversando “con grupos de gremiales” y “choferes” (no transportistas), sin saber que ambos sectores, transportistas y gremiales se representan por Confederaciones y mando único, así aparezcan siempre los rompehuelgas pagados que después desaparecen en el anonimato. Nada que no hayamos visto antes.

El otro problema es que ni los ministros ni los parlamentarios parecen leer lo que les dan para aprobar. Andaban alegando que los gremiales no se tocaban en la ley y tampoco en el “Anexo de la ley 1386” que, desde SIN COMPOSTURA venimos mostrando desde hace al menos 2 semanas.

Ese anexo está “camuflado” en el artículo 2 de la ley y, en su página 26 se lee lo siguiente: “Las políticas públicas implementadas contra la LGI/FT están diseñadas para prevenir y detectar hechos vinculados a estos delitos a través del sector formal. En esa línea, es necesario tener en cuenta que el mayor control del sistema formal a través de la implementación de políticas públicas contra la LGI/FT, sin contemplar la problemática, causas y condiciones de la informalidad …

En ese sentido, resulta necesario desarrollar una estrategia de lucha contra este fenómeno que podría invadir los mercados y el sector informal como suele ocurrir en jurisdicciones con regímenes de control y represión laxos.

Queda claro que con esta ley y su anexo, todos van a la UIF por “estornudar”, si así quiere el poder en el CONAL.

¿Leyeron los parlamentarios el anexo? ¿Leyeron la ley? El presidente de Diputados pidió trabajar en los anexos, craso error, esos se cambian, la ley es lo que se debe trabajar y la misma está mal hecha y el anexo también y hay que “meterle mano a ambos”; mano y “piense” (que parece que no abunda por los palacios y casas gubernamentales) y, como vengo sugiriendo, si se tienen buenas intenciones, debe convocarse al GAFI para que asesore. Si lo hacen, ganamos todos y la ley se abroga porque es la causa de toda discordia, si no… esto va a seguir y vaya uno a saber en qué nivel de “despopularidad” termina Arce este año.

El viernes Evo Morales, que la tarde anterior había ofrecido a sus combatientes chapareños en defensa de Arce (no especificó si los pisacoca y los cárteles asentados en el lugar también son parte) pidió prudencia con la ley y debatirla para no perjudicar a más del 70% de los bolivianos, a los que identificó como informales y no ilegales. Se puso de ejemplo, alegó que es “arrocero” y que no emite factura, pero días antes aseguró a un medio extranjero (reproducido por El Deber) que tuvo que acudir a un préstamo de 80.000 dólares para poner su criadero de alevines de tambaquí, de donde sale que debe rendir cuentas de dónde sacó la plata (si no es préstamo bancario, aunque no parece serlo) y, si quien le prestó puede justificarla, etc… como digo siempre, para acabar con la informalidad hay que ordenar todo, combatir el contrabando, uno de los espacios del lavado de dinero y evitar el narcotráfico. Eso es lo primero y hay que trabajarlo bien. Recordemos que la hoja de Chapare va a narcotráfico y que la plata que hay ahí, si no es de “gualele”, piña y un par más de cultivos legales, es nomás de narcotráfico, de autos chutos y otros del estilo.

Entonces…  mal Arce, un año perdido, mal presidente, mal cantor, mal disfrazado, mal estratega y sobre todo irreflexivo; mal en escoger colaboradores, mal en cuanto a la posibilidad de dar señales de que esto puede ir bien.

Como dice mi amigo, el gobierno está muy debilitado y desorientado, mientras el otro bando se fortalece con casi nada, porque aunque sea bueno en la convocatoria a la movilización, no tiene norte político ni estratégico.

Menos mal, digo, porque esa no es su tarea; esa es de los políticos que aparecen tarde a pedir por los dos tercios, un año después de estar sentados en sus curules. ¿Lograrán imponerlo? Con que se debata es ganancia; es un buen momento, su debilidad es para la UTI y, en el país de Arce, falta oxígeno (medicinal y político) .

Carlos Valverde Bravo es periodista, analista político y escritor.

Fuente: eju.tv