Con el asesinato de Viviana, Bolivia tiene al menos 99 huérfanos por feminicidio

“Tenía miedo por ella y la vida de sus hijitos. Escribir era una forma de desahogarse, era un grito de auxilio en silencio”, dijo.

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Imagen ilustrativa. Foto: ANF

Fuente: ANF

Anita de cinco años y Diego de ocho (nombres convencionales) no lograron despedirse de su mamá Viviana M. de 28 años, que falleció hace cuatro días a causa de una brutal golpiza que le propinó su pareja y padre de sus hijos, Rubén Callata. Los pequeños aún no saben que su mamá murió después de agonizar siete meses en la cama de un hospital al  quedar en estado vegetal. Aún esperan su regreso. Con el asesinato de la joven, la cifra de los huérfanos por feminicidio aumenta a 99 en el país, que lejos de ser protegidos por el Estado se convierten en las víctimas invisibles de este delito.



El sábado Viviana fue enterrada en el cementerio de la zona de San Roque en la ciudad de El Alto, familiares, amigos y vecinos exigieron justicia para la joven que escribió todos los episodios de violencia que vivió a lo largo de su relación con Rubén. Con este asesinato, los feminicidios en territorio nacional ya son 102.

Familiares de Viviana le dan el último adiós. Foto: Cortesía

La autopsia practicada al cuerpo de Viviana reveló que falleció por edema cerebral debido a los fuertes golpes que recibió cuando fue agredida por el padre de sus dos hijos. La abogada Fabiola Albarracín informó que el acusado, actualmente guarda detención preventiva en el penal de San Pedro por tentativa de feminicidio, pero pedirá que cambie la figura legal por el delito de feminicidio.

El feminicidio de Viviana dejó a dos niños huérfanos. Gladys Mayta, familiar de la víctima, relató a la ANF que los pequeños aún no saben del deceso de su mamá y no saben cómo darles la noticia de su fallecimiento. Los pequeños aún esperan su regreso y todos los días preguntan por su mamá, según la familiar.

Los pequeños han permanecido bajo el cuidado de su abuela y tíos maternos desde que la joven fue hospitalizada, pero la familia no cuenta con los suficientes recursos económicos para su manutención.

La representante de la organización de víctimas de feminicidio en Bolivia, Michelle Shaw, en entrevista con la ANF, lamentó la retardación de justicia en el caso de Viviana, aseguró que el agresor antes del deceso de la víctima buscaba salir en libertad, ya que junto a sus abogados presentaron una serie de recursos para lograr la detención domiciliaria, pero la muerte de Viviana frenó esa situación.

“Ha presentado una serie de recursos. Desde que Viviana se había caído, negaba que la golpeaba, incluso no han hecho valer los testimonios de los niños ni el informe de la cámara gessel. Estaba buscando la cesación de la detención preventiva, si Viviana no moría, él salía libre porque ya estaba a punto de lograr la detención domiciliaria”, reveló.

Shaw contó que según testimonios de los familiares de Viviana, los hijos que quedaron en la orfandad requieren apoyo psicológico debido a los traumas que tienen por la violencia que vivieron en su familia.

“Los niños tienen traumas de anteriores golpizas que ellos presenciaban cuando su papá llegaba borracho y eso han replicado con sus primitos, sus tíos dicen que los pequeños tienen esa conducta violenta y por eso se requiere un apoyo psicológico”, agregó.

Sobre el episodio de violencia que sufría Viviana remarcó que Rubén Callata, quien es acusado del feminicidio de la madre de sus hijos, era el hijo único varón en su familia y desde que conoció a su pareja la apartó de sus seres queridos y la manipuló para que no denuncie los golpes que le propinaba.

“El esposo era hijo único varón, siempre ha sido consentido, siempre ha sido mimado, esta persona siempre la discriminaba a Viviana, la amenazaba, la hostigaba y esas son las características que tienen los feminicidas, las apartan de su familia para que así sean presas fáciles de chantajes y manipulación para quitarle su autoestima”, afirmó.

La activista contó que Viviana no solo temía por su vida, sino por la de sus dos hijos que eran testigos de la violencia que su progenitora vivía casi a diario en su vivienda ubicada en la urbe alteña. “Tenía miedo por ella y la vida de sus hijitos. Escribir era una forma de desahogarse, era un grito de auxilio en silencio”, dijo.

Eulogia Tapia, que es parte del Observatorio para la Exigibilidad de los Derechos de las Mujeres informó a la ANF que con el feminicidio de Viviana, los huérfanos de las víctimas de este delito se incrementaron a 99.

“Es un drama, estos niños quedan sin protección, traumados y en el olvido porque el Gobierno carece de políticas públicas para garantizar su cuidado”, señaló.

Remarcó que esta población debe recibir un apoyo integral porque la mayoría son testigos presenciales del asesinato de su progenitora, por eso quedan con el trauma y en situaciones de extrema vulnerabilidad.

La activista cuestionó que los huérfanos no reciben terapia para superar el trauma de ver morir a sus madres.

“La Ley N° 548. Código Niña, Niño y Adolescente dice que los niños deben recibir apoyo, pero no se cumple, no hay seguimiento. Están abandonados a su suerte, en el olvido porque los familiares están absorbidos buscando justicia”, criticó.

El secretario General Adjunto de la Conferencia Episcopal Boliviana, Padre Diego Plá, exhortó a buscar soluciones a los asesinatos de las mujeres que cada vez aumentan en el territorio nacional.

“Cómo no gritar en Bolivia contra los feminicidios, 102 mujeres asesinadas en lo que va de año. Cómo no sentir dolor, cómo no sentir tristeza por tanta violencia, cómo no sentir el sufrimiento de tantas familias de estas mujeres, cómo no sentir el dolor de tantos huérfanos que quedan (…). Es posible que entre las instituciones seamos capaces de sentarnos y buscar una solución a esta lacra”, señaló.

El coordinador Regional de El Alto de la Defensoría de Pueblo, Santos Lipa, lamentó que la Fiscalía no haya presentado una acusación formal contra Rubén Callata.

“Esta situación llama mucho la atención y preocupa porque desde mayo de este año, cuando ocurrió el hecho, hasta la fecha no existe una acusación por parte de la Fiscalía, no obstante que ya existe una conminatoria para que el Ministerio Público presente su requerimiento conclusivo ante la demora existente; además, existe la probabilidad de que el acusado quede en libertad al haber cumplido los seis meses de detención preventiva”, dijo Lipa.