Controladora de tráfico aéreo trabajó más de 17 horas y estuvo en riesgo de sufrir un ataque cardíaco en Viru Viru

Fabiola Pereira, controladora del tráfico aéreo del aeropuerto Viru Viru (Santa Cruz) contó la dramática jornada que vivió el miércoles. Trabajó por más de 17 horas, bajo presión, amenazas de ir presa y con la incertidumbre de haberse quedado sin empleo.

La joven fue una de las profesionales que tuvo que acatar el plan de contingencia tras la eliminación de la Administración de Aeropuertos y Servicios Auxiliares a la Navegación Aérea (Aasana). En determinado momento colapsó, suspendió por tres horas las conexiones a esa terminal e incluso estuvo en riesgo de sufrir un ataque cardíaco.

Hubo un momento que colapsé, no por el trabajo, era porque estaba muy cansada, ya no podía más, empecé a fallar en mis instrucciones, decir que baje a una aeronave que debía subir, entonces, en ese momento ya dije que estaba mal (llanto). Me puse mal de verdad, porque tenemos un trabajo de tanta responsabilidad, están vidas en nuestras manos, de niños, y que falles, por demás de todo esto, tienes vidas en tus manos, no son carga, hay familias, si tú comienzas a fallar puedes cometer algo atroz y eso caerá en tu conciencia, en ese momento me puse fuerte, dije basta, como autoridad del tráfico aéreo, tomé la decisión de demorar el tránsito tres horas”, contó con la voz entrecortada.

Imágenes que circulan en redes sociales muestran como Pereira exigía ayuda al ser obligada a quedarse en esa terminal aérea; y luego, al salir, siendo contenida por sus compañeros, muy compungida, y con su salud visiblemente afectada.

La entrevista:

“Nos dijeron que teníamos el trabajo asegurado y que debíamos seguir con nuestras actividades, pero yo preguntaba bajo qué condiciones, no sabíamos quién nos iba a pagar lo que nos deben, le dije que nos queríamos ir, porque nos sentíamos mal, nos dijeron que si nos íbamos podíamos ser procesados porque estábamos poniendo en peligro la seguridad aérea y estábamos suspendiendo el servicio”, agregó.

Indicó que el memorándum que recibieron, para cumplir el plan de contingencia, era una orden de “esclavitud”. Además, recibió el llamado de un jefe militar, quien le dijo que debía seguir con sus funciones, sin explicar en qué condiciones, y qué pasaría con los sueldos que les adeudan, o si serían recontratados por la empresa Navegación Aérea y Aeropuertos Bolivianos (Naabol).

Llamé a La Paz y dije que estábamos desvelados, totalmente colapsados y dije que demoraríamos tres horas las aeronaves, buscar comida, relajarnos, no teníamos supervisor, ningún jefe que nos ayude a emitir una nota, hablé con el exdirector de Aasana, le dije que demoraríamos los vuelos tres horas, porque ya no dábamos, estábamos colapsados, él no sabía qué hacer, me pasaron con la DGAC, no me dieron una solución, yo dispuse que ya no me pasen ninguna aeronave de ninguna parte de Bolivia a Viru Viru, es por eso que la última aeronave ya no contactó con nuestras frecuencias, ya coordinó directamente con La Paz”, agregó en entrevista con radio Fides.

Su salida de Viru Viru:

Explicó que, tras esa decisión, se indispuso. “Empecé a sentir frío, vi borroso, me fui al baño, salí en media hora, llegó el personal de la Dirección General de Aeronáutica Civil, me vieron mal, dijeron que ya no podía continuar, me dejaron ir, y ellos se quedaron a cargo”. Después, ella salió de Viru Viru, se fue a revisar a un centro médico y ahí le dijeron que “presentaba taquicardia y presentaba posible riesgo de ataque cardiaco”.

Manifestó que es excesivo el estrés que existe al atender la principal terminal aérea del país, debido a que se llega a atender hasta 160 operaciones por día, entre salidas y llegadas, razón por la que existe una norma que establece un periodo máximo de trabajo de 12 horas, con dos de descanso, que ayer se incumplió en la jornada irregular en la que el Gobierno nacional dispuso la liquidación de Aasana, en medio de un paro indefinido que hoy cumple su segundo día.

Fuente: eldeber.com.bo