Covid-19: En Francia el proyecto de certificado de vacunación crispa a la población

Al contrario que en varios países europeos, en Francia no hay medidas drásticas para las fiestas de fin de año.

Una mujer con mascarilla sostiene un teléfono inteligente mostrando la nueva aplicación «TousAntiCovid» en Rennes, oeste de Francia, el 22 de octubre de 2020. © AFP/Damien Meyer


Al contrario que en varios países europeos, en Francia no hay medidas drásticas para las fiestas de fin de año. El gobierno apuesta por la transformación del certificado sanitario en uno de vacunación. Un test negativo ya no será suficiente para tomar un tren o entrar en un bar. Este proyecto de ley ya está provocando fuertes reacciones.



Los Países Bajos vuelven a confinarse, Dinamarca cierra sus locales culturales, Irlanda prohíbe el acceso a bares y restaurantes por la noche, pero Francia no va por ese camino. El viernes 17 de diciembre, el primer ministro Jean Castex anunció una única medida contundente: la introducción de un certificado de vacunación.

El martes 21 de diciembre, el Gobierno debatirá por primera vez con los senadores y diputados la transformación del certificado sanitario en certificado de vacunación. A principios de año se presentará y debatirá un proyecto de ley en la Asamblea, y se espera que entre en vigor a finales de enero.

Presión sobre los no vacunados

Este debate político va a animar la campaña presidencial. Desde la extrema derecha de Agrupación Nacional (RN) hasta la izquierda radical de La Francia insumisa (LFI), ya denuncian que se trata de un nuevo ataque a las libertades. El portavoz del Gobierno, Gabriel Attal, dijo en el medio nacional LCI que quiere presionar a los no vacunados: «Queremos que los vacunados puedan vivir casi con normalidad. Esto implica que las personas no vacunadas vivan, por desgracia, en un confinamiento virtual”.

El profesor Olivier Bouchaud, jefe del departamento de enfermedades infecciosas y tropicales del Hospital Avicenne de París, no da la voz de alarma sobre la situación de los hospitales franceses: «Es preocupante, pero no hay peligro de saturación a muy corto plazo», explica a RFI. “La cobertura de vacunación en Francia nos da un margen de maniobra que algunos países no tienen. Creo que es esta diferencia la que hace que probablemente sea suficiente haber puesto en marcha estas disposiciones relativamente menos restrictivas que en algunos países”.

El gobierno francés debate un posible certificado de salud laboral

¿Se exigirá un certificado sanitario para ir a trabajar? Aunque ya es obligatorio en bares, restaurantes y cines, el ministro de Salud no descarta la posibilidad de extenderlo al lugar de trabajo. Cada empleado tendrá que demostrar que se ha vacunado y mostrar un test negativo. Algunas empresas y lugares públicos ya lo exigen. Una medida que divide.

Según las cifras del Ministerio de Trabajo, el 14% de los empleados ya tienen que presentar un certificado sanitario.

“Esta medida planteará enormes y numerosos problemas», advirtió Yves Veyrier, secretario general del sindicato Force Ouvrière. “Por ejemplo, podría ser una fuente de desigualdad: si se trabaja de manera virtual, puede negociar con su empleador trabajar a distancia en lugar de someterse a mostrar un certificado sanitario. La persona que no esté en un puesto que le permita trabajar a distancia no tendrá esta alternativa. No creo que sea el dispositivo más efectivo ni operativo”.

Para Caroline, residente en Issy-les-Moulineaux, en la periferia parisina, la introducción del certificado sanitario en el trabajo no sería un obstáculo. «Si puede permitirnos volver a la vida normal más rápidamente, ¿por qué no?”. Alexandra es más reticente. Para esta empleada entrevistada por RFI, el certificado sanitario en el trabajo es una privación de libertad. Pero si es obligatorio, lo hará: «No tengo elección. Tengo que alimentar a mi familia y pagar mis facturas cada mes».

Pruebas apresuradas antes de Navidad

A la espera del certificado de vacunación, en vísperas de las fiestas y con el resurgimiento de la epidemia de Covid-19, la gente acude en masa a los centros de análisis. En Nantes, el centro Léo-Lagrange ha sido especialmente abierto por el ayuntamiento para satisfacer esta demanda. El domingo se realizaron allí más de 400 pruebas de PCR y saliva. Personas preocupadas o casos de contacto, todos querían estar seguros de no haber contraído el coronavirus antes de reunirse con sus familiares.

«Tengo una cena familiar el martes por la noche. Espero que sea negativo», dice a RFI Yannick, un caso de contacto. Stéphanie, que también es un caso de contacto, tiene que cancelar la visita que tenía prevista a Suecia para ver a su hermana: «Como habrá un retraso de siete días para volver a hacerse las pruebas, mis planes se han cancelado para Navidad. Nos estamos cansando y perdiendo la esperanza”.

Franky, en cambio, vino por precaución. Tenía previsto reunirse con su familia por Navidad. Pero en caso de que el resultado sea positivo, ya tiene una idea en mente. «Si es positivo, en el peor de los casos nos reuniremos con amigos positivos y haremos una fiesta juntos», sonríe. Para Clémence, que vino con su marido y su hija, esta Navidad de 2021 se celebrará en un grupo muy reducido: dio positivo hace unos días. «Ciertamente, cancelaremos la Navidad. Con mi madre inmunodeprimida, no vamos a correr ningún riesgo», explica a RFI.

Con Anthony Lattier, del servicio político de RFI, Pauline Gleize, del servicio económico de RFI, Matthieu Bonhoure, corresponsal enla ciudad de Nantes, Léa Aujal y Marine de la Moissonière, del servicio Francia de RFI.

Fuente:Radio Francia Internacional