Desde el 2020, la pandemia de Covid-19 puso en evidencia la fragilidad de los sistemas de salud en Sudamérica

En el caso de Bolivia, un la primera y segunda ola, los hospitales de Santa Cruz, La Paz y Beni colapsaron por el aumento acelerado de casos, además se registraron contagios y decesos dentro del personal de salud.

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Hospitales en La Paz. Foto. Archivo

 

Fuente: ANF



Cuando el 2019 el Covid-10 comenzó a expandirse por diferentes continentes, países como Bolivia evidenciaron sus frágiles sistemas de salud, con colapso de hospitales, carencia de unidades de terapia intensiva, insuficientes medicamentos y poco personal en salud.

En la primera ola de la pandemia, ciudades y Estados de Perú, Bolivia, Venezuela, Brasil y Ecuador tenían escenarios similares con el incremento sustancial de pacientes enfermos con Covid-19 y de cadáveres en sus morgues.

A todo esto se sumó el desabastecimiento de oxígeno para asistir a los pacientes en terapias intermedias e intensivas.

En el caso de Bolivia, los hospitales de Santa Cruz, La Paz y Beni colapsaron por el aumento acelerado de casos, además de contagios dentro del personal de salud.

Este escenario no cambió para el 2020 (en la segunda ola de la pandemia). En junio de ese año, tras varios casos confirmados en los trabajadores sanitarios, la falta de insumos de bioseguridad y colapso de las camas de terapia intermedia e intensiva, hospitales de Bolivia decidieron cerrar parcialmente su atención y uno de los principales laboratorios que procesaba las pruebas también se declaró en emergencia.

“Al haber solicitado reiteradamente la dotación de termocicladores, al no tener ninguna respuesta y al seguir rebasados en nuestra capacidad de atención para procesar dichas pruebas, es que nos declaramos en emergencia”, señalaba un comunicado del Centro Nacional de Enfermedades Tropicales (Cenetrop), uno de los principales en laboratorios Bolivia, se declaró este martes en estado de emergencia al estar «rebasados» en su capacidad de atención y al no contar con ciertos equipos.

Dirigentes y representantes de los sectores en salud salieron a las calles en demanda de equipamiento, insumos e instalaciones para la contención del Covid-19.

Los Estados de Manaos y Amazonas en Brasil también fueron abatidos en la primera y segunda ola del Covid-19 y la alerta se hizo mayor dada la gran presencia de pueblos indígenas en ambas regiones.

A finales de 2020, el coordinador de emergencias de la organización humanitaria Médicos Sin Fronteras (MSF) en Brasil, Pierre Van Heddegem, dijo que “se produjo la saturación total de los hospitales de Manaus (la capital regional), que ya no tenían capacidad para ofrecer atención médica a todas las personas que la necesitaban”.

También en Perú, la MSF alertó que los hospitales de la capital también tuvieron un gran  número de pacientes e insuficiencia en las salas y camas de terapias intermedias e intensivas.

En enero de este año, por ejemplo, las camas de la región peruana de Callao no abastecieron para la gran cantidad de pacientes con síntomas graves de la enfermedad.

Además, estos países de Sud América también enfrentaron carencia de oxígeno para la atención de los pacientes en domicilios y centros hospitalarios.