El discurso del MAS, un ejemplo de falacia y cinismo

Al discurso del masismo, de revancha, odio y descrédito contra sus detractores, hay que añadirle su peculiar y nefasto estilo de gobernar utilizando la fuerza física y esa artimaña del uso de disposiciones, normas, leyes y pleitos para acabar con los opositores. Práctica que viene desde los Wairalevas de Charcas.

Desde el Gobierno se dictan disposiciones legales cada vez más enrevesadas, para así posibilitar su lectura e interpretación a gusto y sabor de las autoridades. Normas que se usan sibilinamente y especialmente para juzgar y sentenciar a los opositores y dependiendo de la inquina por el acusado, ponerle decenas y centenas de juicios para agobiarlos y destruirlos física, psíquica y económicamente. Su culpa y su pecado es ser opositores y son culpables por el solo hecho de no pertenecer y no aceptar al masismo.



Estas parodias de juicios y de sentencias, se utilizan para mostrar a la comunidad internacional (a los que quieren creerles y a los que poco les importa) que en el país se cumplen fielmente las normativas democráticas. Esta farsa les funciona muy bien con varias Instituciones Internacionales allegadas al comunismo y castrochavismo.

Todo esto ocurre en nuestro país, donde para remedar los modelos democráticos se cuenta con cuatro órganos administrativos, tres de los cuales actúan bajo órdenes del único poder real que es el Ejecutivo. Son órganos subordinados el Legislativo, Judicial y Electoral, a los cuales se les asignan presupuestos; unos gastos dispendiosos pues bajo las actuales condiciones son para financiar órganos inútiles e innecesarios, porque todos dependen y tributan al Jefe del MAS. Especialmente en este Gobierno populista cocalero que es absolutista y donde solo decide el Jefazo, el Jatun Mallku.

Vale la pena resaltar que en una democracia real, el rol del Legislativo y otras ramas del Estado es el control efectivo del Gobernante, para evitar la tiranía y frenar el despotismo y el abuso de poder. En esta farsa democrática del populismo, el Legislativo, Judicial y Electoral representan la sumisión y el cinismo, confirmando que donde manda el Capitán, el Jefazo, nadie MAS manda.

Con la práctica de gobierno populista, se está dando una progresiva erosión de las instituciones del Estado y especialmente del poder Legislativo y hace que este se limite a refrendar disposiciones emanadas del Ejecutivo, sin apenas leerlas.

Es relevante tener en cuenta, que dentro de un régimen democrático: el Poder Ejecutivo representa una mayoría que es “transitoria”, y el Poder Legislativo cuando es plural, representa el pensamiento político de los ciudadanos, quienes son los miembros permanentes y activos del Estado, titulares de derechos políticos y sometidos a sus leyes.

Fuente: ovidioroca.wordpress.com