“En una familia estable y bien constituida, se aprende a practicar la justicia y el respeto hacia las otros” , Iglesia Católica

Campanas. Desde la Catedral, el Arzobispo de Santa Cruz, Mons. Sergio Gualberti afirmó que, el testimonio de la Sagrada Familia nos pide a todos indistintamente trabajar para afianzar a la familia como el eslabón básico de la gran familia que es nuestro País. Este paso es posible solo si dejamos a un lado todo lo que nos divide y buscamos lo que nos une, emprendiendo juntos como hermanos y hermanas el camino del perdón y la reconciliación que nos lleve a la realización tanto personal, como comunitaria y social, en un ambiente de armonía, fraternidad y paz duraderas.

La misa dominical fue concelebrada por Mons. Estanislao Dowlaszewicz, Obispo Auxiliar de Santa Cruz, Mons. Robert Flock, Obispo de la Diócesis de San Ignacio de Velasco, el Vicario de Comunicación y Rector de la Catedral, P. Hugo Ara y el Capellán de Palmasola, P. Mario Ortuño.



El hecho de que se celebre la fiesta de la Sagrada Familia en este domingo que sigue a la Navidad, es un signo claro de la importancia que la Iglesia reconoce a la familia, como institución querida por Dios. En efecto Jesús, el Hijo de Dios, al tomar nuestra naturaleza humana, quiso nacer en una familia con una madre y un padre terrenales, conforme al designio inicial del Creador que establece que todo ser humano llegue a este mundo en el seno de una familia fundada sobre el amor mutuo entre un varón y una mujer.

 “Toda familia cristiana está llamada a ser la pequeña Iglesia de la casa, la comunidad de fe donde los padres son los primeros educadores de sus hijos a nivel cristiano y humano”

En esta misión ellos no están solos y cuentan con la orientación y el apoyo de la familia más grande, la comunidad parroquial. Allí los hijos, animados por el testimonio de sus padres, tienen la oportunidad de conocer más a fondo a Dios y a su Palabra, a recibir los sacramentos de la gracia y a vivir su fe en comunidad.

“Iglesia afirma que hay corrientes que atentan al matrimonio pregonando el divorcio, la ideología de género y la unión de personas del mismo sexo”

La participación de la familia en la vida de la comunidad eclesial, se ha vuelto mucho más necesaria por la indiferencia a lo sobrenatural vigente hoy en el mundo, debido a corrientes contrarias a nuestra fe y que atentan al matrimonio pregonando el divorcio, la ideología de género y la unión de personas del mismo sexo.

Por otro lado, también hay tantos católicos que desconocen el valor del matrimonio como sacramento, como alianza de amor por toda la vida entre un varón y una mujer y que brota de una opción libre, consciente, única y fiel; un amor de donación y abierto a la vida, signo vivo del amor de Dios para con la humanidad y del amor de Cristo hacia la Iglesia.

 “En la vida matrimonial los esposos cristianos están llamados a santificarse, viviendo su amor fielmente y con entrega mutua y que se expresa en los gestos cotidianos de respeto, ayuda, perdón, compasión y misericordia”

La familia es un bien inestimable para las personas, la sociedad y la humanidad entera; un caudal de vida y de amor que hay que salvaguardar. De hecho, la familia es la célula primera y vital de la sociedad como reconoce la Declaración Universal de los Derechos Humanos. «La familia es el núcleo natural y fundamental de la sociedad y tiene derecho a ser protegida por la sociedad y el Estado».

La familia es la expresión de la ley natural y universal que Dios ha puesto en la mente y el corazón de todos los seres humanos y que tiene una labor fundamental en la sociedad como primera responsable de la educación y la formación de los hijos en los valores humanos, cívicos y sociales.

En una familia estable y bien constituida, se aprende a practicar la justicia y el respeto hacia las otros”

 En una familia estable y bien constituida, sus miembros experimentan los elementos esenciales para su desarrollo integral y aprenden a establecer relaciones armónicas y pacíficas.  En ella se aprende a practicar la justicia y el respeto hacia las otros, a reconocer la función de la autoridad, a practicar el servicio afectuoso entre todos, con especial atención a los más débiles, los pequeños, los ancianos y los enfermos, a ayudarse mutuamente en las necesidades, a acoger al otro y a perdonar y ser perdonados.

“En tiempos de pandemia, varias personas, han aprendido a valorar como nunca a la familia”

Al respecto, en este tiempo de pandemia, varias personas, en particular las que contagiaron el virus, me han confiado que han aprendido a valorar como nunca a la familia. En ella han encontrado el cuidado, el consuelo y el apoyo para no perder la esperanza y para tener la fortaleza de levantarse y seguir adelante.

“La familia tiene la misión de formar a los hijos para que sean personas maduras, libres y responsables”

Como primera escuela de vida, la familia tiene la misión de formar a los hijos para que sean personas maduras, libres y responsables. Esto implica educar a los hijos a vivir bajo una ley común, capacitarlos al respeto recíproco y a relacionarse con los demás en base al amor, a la igualdad y a la solidaridad. En ella, además, se favorece la convivencia serena y pacífica y se ofrece la oportunidad del perdón y la reconciliación. “La sociedad no puede prescindir de los servicios que le brinda la familia legalmente constituida

Arzobispo nos pide preguntarnos si, tantos problemas que vivimos en nuestro país, no dependen de la fragilidad y disgregación familiar

Al respecto, tendríamos que preguntarnos con sinceridad si, tantos problemas que vivimos en nuestro país, entre otros la falta de valores éticos y morales, las transgresiones de las leyes, las divisiones, la corrupción, los conflictos y la violencia creciente, no dependen en buena parte de la fragilidad y disgregación familiar.

“Ante este rol fundamental de la familia, el Estado tiene la obligación de priorizar las políticas familiares con medidas concretas que respondan a sus necesidades reales, como el acceso a la vivienda, al trabajo, a la educación y a la asistencia sanitaria para todos”.

En esta tarea están llamadas a colaborar todas las instituciones civiles, sociales, religiosas y educativas incluyendo a los medios de comunicación social. Depende de todos nosotros el futuro de la institución familiar, defendamos su identidad, sus anhelos y sus derechos, a fin de que pueda cumplir con su rol insustituible para la vida y el bienestar de las personas y de la sociedad.

Fuente: campanas.iglesiasantacruz.org