Jornada mundial del Sida: ¿dónde está la vacuna contra el VIH?

Este miércoles se celebra el Día Mundial del Sida. Una fecha en la que recordar que, aunque sí hay tratamientos eficaces para mantener a raya la infección, no hay todavía una vacuna que la prevenga. RFI entrevistó a un participante en un ensayo clínico para desarrollar una futura vacuna contra el VIH.

Melissa Barra

Desde 2019, 38,000,000 de personas viven con la infección de VIH (OMS). © Shutterstock / Kuboo




La comunidad científica encontró en un tiempo récord varias vacunas para luchar contra el coronavirus. Sin embargo, el VIH lleva más 40 años haciendo estragos, y todavía no hay rastro de una vacuna viable. ¿Cómo se explica esa diferencia? Para empezar, la propia naturaleza del virus de inmunodeficiencia humana (VIH), causante del sida, que es difícil de neutralizar. Mientras que una infección de SARS-CoV2 (el virus del covid-19) se cura en la mayoría de los casos de forma natural, y se adquiere al mismo tiempo inmunidad, no sucede lo mismo con el VIH, que muta sin cesar, haciendo difícil la aparición de la inmunidad.

En la actualidad hay una decena de vacunas que están siendo estudiadas. Entre ellas, un fármaco elaborado por el laboratorio Moderna a partir de la tecnología del ARN mensajero, el método innovador que fue el origen del gran éxito de su vacuna contra la covid.

Nicolás Ávila tiene 28 años y vive en Buenos Aires. Es uno de los 500 argentinos que han decidido volverse voluntarios del ensayo clínico Mosaico, impulsado por la farmacéutica Janssen en Estados Unidos, pero que se está probando en ocho países.

“Buscan personas que tengan entre 18 y 60 años que sean VIH negativo y que sean hombres o personas de la comunidad trans que tengan relaciones sexuales con hombres o personas de la comunidad trans”, apunta Nicolás.

Lo que aquí se está probando es una vacuna preventiva. El ensayo es doble ciego. Los participantes no saben si tienen el fármaco o un placebo, tienen citas y controles médicos frecuentes en hospitales y los voluntarios siguen cuidándose en sus relaciones con protección habitual. Desde junio pasado, Nicolas recibió ya sus primeras 3 dosis – en junio, septiembre y noviembre del 2021.

“Me enteré del estudio por medio de redes sociales. Salió una publicidad en la cual estaban buscando voluntarios e inmediatamente me anoté. Después, haciendo un poco más introspección, también tiene que ver con el hecho de poder prestarle el cuerpo a la ciencia para que avance en algo como el VIH”, reflexiona el joven argentino. “Los primeros casos datan de hace más de cuarenta años. En todos estos años hubo mucha incertidumbre, se dijeron muchas cosas, también muchas falsas creencias. Me parecía que era una herramienta válida para poder entrar en esos debates. En mi familia hay una persona que está infectada con VIH y he podido charlar con esa persona. También en la comunidad LGBT hay una estigma muy grande respecto al VIH. Poder desmitificar y poder lograr un avance desde la ciencia me parece clave”.

Nicolás era aún muy joven en la época más mortífera de la epidemia, en los años 90 y 2000. Pero ese espectro está muy presente en los jóvenes del 2021.

“Hoy por hoy, todos hemos visto algún documental o alguna película y pudimos quizás dimensionar un poco lo que se vivió en este momento. Por un lado, desmitificar de que no es un monstruo, que es un virus. Hoy por hoy las personas que viven con VIH tienen una vida súper distinta de lo que era en su momento”, argumenta Nicolás. “Por eso también la importancia del testeo. Creo que hoy los jóvenes tenemos un poco más incorporado la importancia del cuidado, la importancia del testeo. Yo me hago un test por lo menos una vez al año de enfermedades de trasmisión sexual porque lo tengo incorporado. Me parece que también hay un cambio de paradigma, pero nunca es suficiente y por eso es que siempre tenemos que seguir luchando”.

Con AFP.

Fuente:Radio Francia Internacional