Sumisos al centralismo y temerosos de la responsabilidad y el  federalismo

 

Es absurdo pedir a los dioses, lo que cada uno es capaz de procurarse por sí mismo”. Epicuro.



 

La propensión o no al trabajo, la ética y moral en cada sociedad es producto de la experiencia social durante su proceso histórico, la cual es diferente en las distintas regiones. De esto viene que en cada comunidad se observan comportamientos, valores, creencias e identidades diversas.

El ejemplo de países exitosos nos enseña, que la base del progreso es crear, producir y en el camino ganar experiencia. Existen sociedades que por su práctica histórica son adictas al centralismo y no quieren o no tienen capacidad para actuar y hacer lo necesario para solucionar por sí mismas sus problemas. En consecuencia, claman y piden dádivas al centralismo y esto lo hacen las autoridades locales y lo hacen los ciudadanos y al final es un masivo llanto plañidero. Luego la gente desesperada y sin tener claro un futuro, lo único que hace es protestar, salir a bloquear y lo para ganar unos quintos o como medida terapéutica de su propia desidia y de paso perjudicando a todos.

Por ahora no hay partidos políticos con doctrina, propuesta de gobierno, dirigencia y militancia; solo hay un juego de roles, de siglas vacías que se alquilan. Y ante la falta de una Dirigencia política creíble, crece la inseguridad y se multiplican y crecen las Organizaciones, los Movimientos sociales, los que han reemplazado y de manera desastrosa a los Partidos políticos, dejando el camino expedito para que las hordas de interculturales y sindicalistas se impongan, bloqueen las calles y caminos reclamando cualquier cosa, porque todo les viene bien.

Luego y ante nuestra impotencia y desesperación, acudimos al fácil y cómodo expediente de buscar tanto fuera como dentro del país, a un enemigo para echarle la culpa del desastre nacional; especialmente el Imperialismo.
Hasta ahora esto no ha funcionado porque por ahí no viene la solución, los peores enemigos de nuestro progreso están dentro del país y lo son tanto el gobierno cocalero con su angurria de poder, como la dispersa oposición con su desidia.

Nos negamos a entender que el problema somos todos los bolivianos,  que lamentablemente venimos permitiendo o apoyando a los políticos truchos que nos están llevando a la destrucción institucional, social y económica. Solo el día que comencemos a aceptar nuestros errores y asumir nuestras responsabilidades; quizá y si aún existimos como República, podremos volver a comenzar.

Lo que la experiencia internacional nos señala como solución, es contar con una verdadera institucionalidad política, partidos con doctrina, con propuestas, dirigentes serios y militancia esclarecida.

En estos días y en medio de este ambiente de pandemia, desesperación y próximos a un desastre económico; nuevamente se habla de Federalismo; una forma de gobierno que no es de ahora recordemos que en la antigüedad, Grecia fue el primer Estado Federal, conformado por multitud de ciudades-estado con leyes y sistemas independientes, pero agrupados bajo la bandera griega en ámbitos como el político y el bélico. Grecia fue una de las mayores potencias del mundo en lo cultural y militar.

Un principio básico del Estado Federal y liberal, es la construcción del Estado desde los cimientos, desde la base hacia arriba y donde las entidades territoriales crean, dan forma y delegan competencias a un Estado Nacional.

El Federalismo cuando lo tomamos con responsabilidad, facilita una gestión de gobierno eficiente, democrática y en libertad.  Se cambia el estado Centralista y Autoritario y se asume la responsabilidad como Estado Federal de realizar la transferencia de recursos y competencias desde lo regional a lo nacional.

Mirando la experiencia a nivel internacional podemos observar a varios países Federales, entre estos los Estados Unidos y Alemania; Argentina y Venezuela, y analizando sus sociedades y su economía podemos encontrar dramáticas y profundas diferencias, países prósperos y países quebrados. Esto significa que, no basta con adoptar el modelo Federal, se necesita además un modelo político y económico que funcione y una dirigencia política esclarecida, con formación profesional y ética y con decisión de hacer.

 

Fuente: ovidioroca.wordpress.com