Analistas: propuesta de Constituyente de Evo es “ambición personal”

“Intento de habilitar una candidatura” y “propuesta sin mucha credibilidad”, fueron algunos de los criterios vertidos por los expertos.  

Evo Morales acaba de plantear una nueva reforma de la Constitución, incluso con la posibilidad de una Asamblea Constituyente. Desde eju.tv entrevistamos al constitucionalista Brian Morón y al politólogo José Orlando Peralta, para determinar las motivaciones del ex mandatario y reflexionar sobre el debate constitucional en relación a otras demandas que existen en el país.



eju.tv: ¿La propuesta de Morales es una simple búsqueda de reflectores mediáticos o se trata de una necesidad estratégica en su proyecto de retorno al poder?

Brian Morón: Necesidad, creo yo. El planteamiento que él hace afectaría a las bases fundamentales del Estado y la pretendida reforma únicamente podría materializarse con una Asamblea Constituyente Originaria y Plenipotenciaria, como establece la Constitución en el artículo 411. Sobre su credo en que “los constituyentes que redactaron la Constitución siguen siéndolo”, eso no es real. Su mandato de un año fue el resultado del ejercicio directo del poder del único soberano en Bolivia: el pueblo. En el pueblo reside la soberanía, es inalienable e imprescriptible y así lo establece la Constitución en su artículo 7.

Puede que él vea en la reforma total de la Constitución la forma de habilitarse como candidato, pero se equivoca. Él malentiende que la forma de revestir de legalidad a una posible candidatura suya pueda materializarse bajo los auspicios de un nuevo Estado, pero eso no es posible. El espíritu de las constituciones es limitar el ejercicio del poder y entronizar como único soberano al pueblo. Por lo tanto, su aspiración, y apelando al espíritu del Estado constitucional y a la doctrina, no tiene cabida. ¿Qué sentido tendría, si el Estado constitucional y de derecho, que propone la superación de los Estados conservadores y absolutistas monárquicos, entroniza por capricho a un caudillo y lo asemeja a un monarca? Dentro del Estado moderno de derecho, esto no existe.

Las constituciones deben garantizar la igualdad entre los poderes del Estado y garantizar el despliegue de los derechos de los hombres en igualdad. Lo contrario es su fracaso. Basados en lo que el ex presidente afirma, creo que podríamos asegurar que es una aceptación entre líneas del fracaso del Estado Plurinacional. No existe eso de “primera y segunda etapa”, porque una Constitución debe ser pensada para tener vigencia en el tiempo.

No debemos olvidar que, para habilitarse como candidato en las elecciones de 2014, su argumento utilizado fue “que se trataba de un nuevo Estado”, y bajo éste “solo fue electo una vez”. Un subterfugio que distorsiona el verdadero espíritu de la Constitución y su existencia para limitar el uso y abuso del poder. Por lo tanto, este tipo de aspiraciones o de acciones hacen fracasar a los Estados, porque generan desigualdad centralizando el poder e impiden el despliegue de los principios, derechos y garantías constitucionales que se puedan reconocer.

¿Hay otros sectores políticos que también podrían estar interesados en reabrir el debate constitucional?

Sin duda. El movimiento que propone el federalismo, por citar un ejemplo. Pero debemos ser objetivos: los Estados de la modernidad se desplegaron bajo los auspicios y el despliegue de un sistema de formación cultural formidable. Y nosotros estamos lejos del nivel cultural federal o de las ideas liberales que sostienen y son la base de un Estado federal. Hay que trabajar en eso, para que este legítimo anhelo no sea un parafraseo sin contenido y al calor de los que buscan un protagonismo político.

¿Podemos hacerlo? Yo creo que sí. Los medios de ahora no son los del siglo pasado y la información está al alcance de todos. Esto nos ayudaría, siendo realistas, a sentar las bases culturales, para que futuras generaciones puedan materializar este anhelo. Pero, insisto, falta mucho y requiere una solemnidad y el esfuerzo de todas las élites cruceñas en su conjunto y trabajando como un solo cuerpo en la búsqueda de mayor libertad para Santa Cruz. El término “libertad” de ninguna manera infiere secesionismo, aunque un profesor mío, Rubén Martínez Dalmau, coincida conmigo en que sería una máxima del derecho y del ejercicio democrático.

¿Hay temas legítimos que ameriten una reforma? Y en ese caso, ¿cómo cuidar (manejo de tiempos y mecanismos, etc.) de no “engancharse” en una estrategia de Morales?

Los hay. Si el planteamiento cruceño se reviste de un proyecto serio y sin la dependencia de caudillos populistas. Refundar Bolivia y dar forma a un país federal o a una asociación de Estados, según el mejor argumento, pensando primero en el individuo, su nación (no sólo bajo un concepto étnico de nación), para luego dar forma al Estado de estados, es un tema legítimo. Se debe pensar siempre en el individuo y el efectivo despliegue de sus derechos y garantías como un tema legítimo.

Este despliegue no es posible dentro de una panacea irrealizable, como es este Estado Plurinacional, porque del bagaje de derechos, principios y garantías que postula la actual Constitución, poco o nada se desplegó. Basta ver el avance y apropiación por parte del poder central sobre las precarias autonomías de gobernaciones, alcaldías y universidades, que niega el derecho de la autogestión de estas instituciones y le resta legitimidad al poder local.

Destruir el centralismo y distribuir el poder y las responsabilidades administrativas entre los departamentos en partes iguales es un imperativo para hablar de principios, derechos y garantías en serio. Generar un efectivo equilibrio de los poderes es otro imperativo para hablar de un Estado democrático y de derecho. Por ejemplo, podríamos crear espacios que permitan dar forma a instituciones de seguridad departamentales que sean más eficientes, así como a órganos judiciales autónomos descentralizados más eficientes. Como estos temas, hay muchas aspiraciones legítimas que requieren atención. Para esto se propone la creación del Estado de abajo hacia arriba: los departamentos deciden qué competencias delegar a un Estado central y no al revés.

En la historia boliviana, los ejemplos de élites económicas y políticas que reinventan el Estado para centralizar el poder y ejercerlo de manera discrecional son una constante. Esto hace que, desde los inicios de la república, este mal llamado país haya cometido errores tras errores, y con ello sus recurrentes fracasos. Por esto debemos tener cuidado y pensar en serio en la igualdad y la libertad, evitando que el Poder Ejecutivo acumule más poder que los otros y entre en contradicción radical con los elementos que constituyen los fines y objetivos de un Estado moderno y de derecho.

Además, debemos tener cuidado de las posibles formas que pueda adquirir el Estado. Una eventual Asamblea Constituyente carece de garantías bajo los auspicios de un Órgano Electoral cuestionado. Pero actualmente la Constitución tiene mecanismos de reforma que pueden funcionar en doble dimensión: primero, para dar forma a un Estado más democrático bajo la idea federal, por ejemplo. Y segundo, para desplegar un modelo más autoritario, como los conocidos en el continente por su afinidad a las ideas del socialismo y el comunismo.

De forzarse una Asamblea Constituyente, es importante generar un espacio local que permita asimilar la calidad de Asambleas para estructurar, quizá, una postura única en cuanto a la posición de Santa Cruz y a la nación que somos frente a los demás. Nación proyectada como una categoría política y no étnica para no discriminar a nadie.

“El presidente y el vicepresidente no le han tomado la palabra”

Por su parte, José Orlando Peralta dijo que “al plantear una nueva Asamblea Constituyente, Evo busca repetir algo que le fue políticamente exitoso años atrás, pero el contexto ahora es diferente. Es obvio que, más que un cambio de normas que estimulen la institucionalidad pública en Bolivia, lo que busca es el retorno al poder. Es la ambición personalísima de un animal político”.

El politólogo opinó que “mucha gente ya no le dará credibilidad” y que hay una diferencia clave con lo sucedido anteriormente: “Era el líder indiscutible del MAS, pero hoy en día hay por lo menos tres corrientes internas, hay una disputa. No he escuchado nada del presidente y vicepresidente tomándole la palabra de una nueva Asamblea”.

Sobre la posibilidad de que otros grupos se sumen a la idea de una Constituyente, señaló que serían mayormente “grupos afines a Morales, con intereses corporativos”, pero no descartó que otros pudieran pronunciarse en función a los temas que vayan surgiendo, como “la cuestión del sistema judicial y electoral, o las autonomías, donde se quitaron competencias a los departamentos. Pueden emerger demandas que no tengan nada que ver con lo que quiere Evo Morales. ¿Pero él las va a aceptar?”.

Edición: Emilio Martínez

Entrevistas: Melvy Ruiz y Emilio Martínez

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