Claves para entender la interna del MAS

La pugna interior en el oficialismo parece haber estallado en días recientes. Dos analistas nos ayudan a comprender los ejes principales de la disputa.

 ¿Cuáles son las diferentes alas del Movimiento Al Socialismo? ¿Qué características tiene cada una y a qué sectores sociales representan? ¿Cuál es el potencial de reproducción en el poder o de retorno a él de los diferentes grupos? ¿Qué enfrentamientos hay entre esas facciones?



Para aproximarnos a algunas respuestas a estas interrogantes, eju.tv entrevistó a los politólogos Carlos Saavedra y Alejandro Balcázar.

Una composición política compleja

“El MAS tiene mucho más de tres facciones. Definitivamente es una composición política compleja, muy distinta a las organizaciones políticas tradicionales. Con una génesis en el movimiento cocalero, al interior del MAS conviven sectores de izquierda urbana/rural, corrientes de pensamiento indigenista, organizaciones sociales representativas del mundo urbano, organizaciones de mujeres como las Bartolinas, federaciones sindicales campesinas y representantes de clases medias que se incorporaron al MAS, por mencionar algunos”, opinó Saavedra.

El analista dijo que el gran mérito político que tiene el MAS es que, a pesar de las tensiones internas, no tuvo grandes escisiones como proyecto político y logró instalar un sentido hegemónico de futuro que hasta ahora la oposición no pudo interpelar.

“Lo que sí está claro es que hoy los tres liderazgos más fuertes del MAS están representados por su líder histórico Evo Morales, el actual presidente del Estado Luis Arce y el vicepresidente David Choquehuanca”, señaló.

Evo, alejado del centro

Saavedra indicó que Evo Morales fue uno de los líderes más importantes en la “interpelación del modelo neoliberal del Estado, tuvo la capacidad de capitalizar electoralmente el hastío con la partidocracia electoral de los años 90 y ser el ícono del inicio de una nueva era política: el Estado Plurinacional”.

“Evo Morales es el líder del MAS, su bastión es el movimiento cocalero. Después de los sucesos del 2019 ha radicalizado sus posiciones políticas y todavía tiene el gran desafío de definir cuál será su rol político y perfil público durante estos cuatro años que va durar el gobierno de Luis Arce. La radicalización lo acerca a los núcleos duros y lo aleja de los centros políticos, que fueron fundamentales para sendas victorias electorales que tuvo el MAS en el pasado”, precisó.

Arce, un perfil para construir estabilidad

En cambio, sobre Luis Arce señaló que es un líder con una impronta distinta: “su perfil es el de un experto economista en gestión pública sin gran experiencia en el campo político. En el contexto de la crisis multidimensional generada por el Covid, vinculada a su posicionamiento público, ayuda a generar certezas y puede ayudar a generar el escenario de estabilidad que el país necesita. Tiene el desafío de consolidarse en la interna del MAS y definitivamente tiene el mejor perfil para generar lazos de confianza con los centros políticos”.

Choquehuanca, la mirada indigenista andina

Sobre el vicepresidente, consideró que es “un líder con una mirada filosófica indigenista andina, es muy respetado en las organizaciones del occidente del país y en gran parte de las internas del MAS. Su gran desafío es llegar a los centros urbanos del país, complementado su filosofía con las miradas del oriente y sur del país y con las nuevas generaciones”.

Respecto a las confrontaciones entre alas, Saavedra dijo que “de seguro debe haber muchas. El gran reto que tiene el MAS es administrar las tensiones internas con una multiplicidad de actores. Mientras el MAS mantenga la unidad va ser un actor político central, con importantes posibilidades de acrecentar y reproducir el poder”.

Los que se fueron y quieren volver

A su turno, Balcázar remarcó que en el Movimiento Al Socialismo “hay una lucha férrea por quién detenta el poder y quién maneja a su manera el Estado central”.

“Básicamente, se pueden identificar 3 grupos: primero, los que ya gobernaron, se fueron (en el contexto de la renuncia masiva fruto del fraude electoral del 2019 y posterior vacío de poder) y ahora quieren volver al poder, representados por el ex presidente Evo Morales, presidente histórico de las Federaciones de Cocaleros del Chapare y actual presidente del Movimiento Al Socialismo. También conforman este bloque sus ex miembros del gabinete, como Quintana y Carlos Romero entre otros”, indicó.

El politólogo dijo que este bloque se caracteriza por tener “perfiles muy polémicos y de línea dura. Son quienes están impulsando el clima de polarización con las regiones y en la interna, porque se alimentan de esa condición dicotómica y pueden cobrar protagonismo. Son verborreicos, porque en sus declaraciones tienen la única oportunidad de destacar en los medios de comunicación que se hacen eco”.

Los que se quedaron y están gobernando

“Segundo, están los que se quedaron y ahora están gobernando, con Luis Arce a la cabeza del gobierno nacional. Es un bloque que lucha por diferenciarse y no parecer tan fácilmente vulnerables a las decisiones qué se imponen desde el Chapare con el bloque liderado por Morales”, subrayó.

Balcázar opinó que este bloque rechaza la injerencia y está compuesto por la dirigencia orgánica del Movimiento Al Socialismo, los actuales ministros y bloques como Columna Sur, que llevó al Ministerio de Gobierno a Eduardo del Castillo.

“Son pragmáticos, van apagando fuegos según lo qué dicta la coyuntura, no hay un perfil que destaque, su inexperiencia política y en la administración pública les está pasando factura en temas que requieren rápida respuesta, como la pandemia, la reactivación económica, el Censo o el Pacto Fiscal”, dijo, acotando que este bloque tiene la titánica labor de cuidar su gobierno del “fuego amigo” que lanza dardos casi a diario desde el trópico cochabambino.

Los que quieren gobernar en el 2025

Por último, estarían “los que quieren gobernar en el 2025. En este bloque se encuentran los liderados por David Choquehuanca, el ala indigenista del Movimiento Al Socialismo, primordialmente aymara y con algunas pinceladas de quechuas. Son quienes tienen mayor aceptación del Pacto de Unidad, conformado por la Confederación de Trabajadores Rurales de Bolivia (CSUTCB), Confederación Nacional de Mujeres Originarias Indígenas Campesinas de Bolivia – Bartolina Sisa, Confederación Sindicalista de Comunidades Interculturales de Bolivia (CSCIB), Confederación de Pueblos Indígenas de Bolivia (CIDOB) y Consejo Nacional de Ayllus y Markas del Qullasuyu (CONAMAQ). Ven en este bloque un recambio natural y la futura alternancia del MAS de cara a las siguientes elecciones”.

El analista señaló que en esa ala “iniciaron con halo de pacifismo y buenas intenciones, denotadas en el primer discurso del vicepresidente, pero luego esto se desvaneció  y ahora son un bloque al pie de la lucha. Están esperando cautos cómo se desarrolla la batalla entre los dos primeros grupos y aprovechando cada oportunidad para destacar”.

Un partido ansioso por el reparto del poder

En definitiva, Balcázar dijo que estas luchas de poder internas “sólo evidencian un partido ansioso por la repartija de poder y despreocupado por la situación actual que vive el país. También estos conflictos internos dejan ver la falta de oposición partidaria que existe, dado que, como no hay un interlocutor válido para debatir y discutir lo importante, sólo les queda pelear entre ellos por quiénes van a gobernar, posiblemente en los siguientes lustros”.

Edición y entrevistas: Emilio Martínez

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