El Donbass, la región prorrusa del este de Ucrania que Moscú anhela anexionarse

La ocupación militar no supondría bajas porque está gobernada por prorrusos y sería un primer paso para desestabilizar Ucrania.

Un militante de las milicias prorrusas de Donbás, en la afueras de la ciudad de Donetsk – REUTERS

El margen diplomático para evitar una invasión rusa de Ucrania se estrechó este viernes un poco más tras el encuentro en Ginebra entre los responsables de la diplomacia rusa, Serguéi Lavrov, y norteamericana, Antony Blinken. El veterano ministro de Exteriores de Putin desmintió, una vez más, que su país pretenda invadir la vecina Ucrania, pero dio un plazo de una semana a Washington para que dé satisfacción a sus demandas. Básicamente, poner por escrito que la OTAN no se ampliará nunca hacia Ucrania, considerada por Rusia como su ‘patio trasero’. Blinken, por su parte, se limitó a aceptar que EE.UU. estudiará garantías de seguridad para Rusia, pero dijo de modo tajante que «las puertas de la OTAN seguirán abiertas».

Rusia acumula su Ejército al otro lado de la extensa frontera con Ucrania, en particular junto a la región del Donbassdonde se concentra la población ucraniana prorrusa. No hay en estos momentos soldados rusos ni ucranianos en ese territorio, donde mandan las Milicias de Autodefensa de las autoproclamadas repúblicas de Donetsk y Lugansk, sus dos principales ciudades. Pero el primer escenario bélico con el que cuenta Occidente es una ocupación del Donbass por parte de las fuerzas rusas, sin necesidad de pegar un tiro.

Primer paso, ocupación militar

A renglón seguido, el Kremlin reconocería oficialmente la soberanía de esas dos ‘repúblicas’ como paso previo a su rápida incorporación a la Federación Rusa. El audaz paso del presidente Putin sería, entre otras cosas, una abierta violación de los Acuerdos de Minsk de 2015, por los que Kiev y Moscú se comprometían a que el Donbass tuviera gobiernos autónomos sin dejar de pertenecer a Ucrania.



Décadas de rusificación

La región es pequeña en extensión, desde el siglo XIX es una zona fuertemente industrializada (acero y minería) y cuenta con la mayor densidad de población de Ucrania después de Kiev. Tanto la Segunda Guerra Mundial (el Donbass fue el objetivo de la Operación Barbarroja del Ejército de Hitler) como las sucesivas ‘limpiezas étnicas’ llevadas a cabo por la Unión Soviética, diezmaron la población de etnia ucraniana, que fue sustituida por colonos rusos enviados por Moscú. El ataque sistemático en el Donbass a la lengua ucraniana ha llevado, asimismo, a que la lengua predominante sea el ruso.

Kiev como cabeza de turco

No obstante, tras la caída de la Unión Soviética, en 1991 más del 80 por ciento de la población del Donbass votó por la creación de la República de Ucrania. La década siguiente fue especialmente dura para la región oriental del país. Cerraron las industrias, se ahondó la crisis económica, afloraron las mafias de oligarcas, y la población achacó en gran medida la culpa al Gobierno central de Kiev, al que se acusaba de estar volcado solo hacia Occidente.

Autonomía pero no soberanía

Los separatistas prorrusos aprovecharon la ocasión para encender la llama del conflicto armado. Surgieron las Milicias de Autodefensa en las dos principales ciudades, Donetsk y Lugansk, alimentadas por las autoridades rusas, y estallaron los choques con el Ejército ucraniano. En los referendos de mayo de 2014 ganó la opción separatista con casi el 90 por ciento de los votos -una elección que Kiev y Washington consideraron ‘ilegal’- y se proclamaron dos repúblicas independientes prorrusas. La guerra civil, que duró hasta la firma de los Acuerdos de Minsk en 2o15, dejó 13.000 muertos y millón y medio de desplazados. En los acuerdos de paz, tanto Ucrania como Rusia se comprometieron a dotar al Donbass de un gobierno autónomo -sin reconocer su soberanía estatal- y a no emplazar allí soldados. Las denuncias mutuas de violación de la tregua han sido desde entonces constantes.

Fuente: ABC