El liderazgo cruceño enfrenta al menos cuatro desafíos para 2022

La renovación de liderazgos, una gestión pública eficiente frente a la crisis económica y la pandemia, además de la preparación del Censo y la lucha contra la corrupción se proyectan en la agenda política.

Foto: El Deber
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Será un año complejo por la crisis económica y la pandemia, pero además por las tensiones políticas que pueden reactivarse con los cabildos convocados para el 15 de enero. En este escenario, cuatro especialistas en el análisis político conversaron con EL DEBER para proyectar los desafíos que deben superar los líderes de la región más pujante del país.

La urgente necesidad de gestionar la emergencia sanitaria provocada por la pandemia, más allá de la polarización política, así como las medidas para superar la crisis económica y acuerdos con miras al Censo que se desarrollará el 16 de noviembre, configuran el mapa político al inicio de este año.



Pero, el 2022 también comienza con el destape de una red de corrupción vinculada con los llamados “ítems fantasmas” que golpeó a la Alcaldía y hay otra denuncia de corrupción en la Gobernación de Santa Cruz. Por eso, uno desafío clave para este nuevo periodo ha sido identificado como un “¡Basta a la corrupción!”, un compromiso propuesto por el abogado Carlos Hugo Molina, investigador en temas autonómicos y de descentralización.

“Esto plantea un tipo de liderazgo ajustado al momento, asertivo, dialogante y de ese modo el compromiso con este ¡basta a la corrupción!”, afirmó el especialista, quien considera que este momento se transformará “en una prueba que será superada” para la región.

Desde el Movimiento Al Socialismo (MAS) el dedo acusador apuntó a dirigentes regionales y cívicos, incluso contra el modelo cruceño. “Ese modelo agotado está caracterizado por la presencia de clanes familiares, de sectores del formato de logias, de sectores empresariales, políticos y sociales que han logrado apropiarse y monopolizar el control de las instituciones en Santa Cruz, de los colegios de profesionales, de las cámaras industriales”, dijo el portavoz presidencial, Jorge Richter, antes del cierre de 2021.

Afirmó, entonces, que el modelo cruceño “ya no tiene el objetivo de generar prosperidad para la región, sino busca apropiarse y controlar los recursos, que terminan siendo también utilizados después con objetivos políticos”.

Este criterio fue cuestionado desde la región y generó un cruce de declaraciones con el gobernador Luis Fernando Camacho.

Al respecto, Molina prefiere mirar en perspectiva. “Se equivocaría el MAS si considera de manera genérica que en Santa Cruz todos somos corruptos o que se trate de un departamento donde campea la corrupción. Eso no es cierto y hemos insistido que el tema de corrupción tiene que ver con un tema personal. Se equivocarían los dirigentes del MAS si creyeran que la dirigencia de Santa Cruz se ha debilitado frente a los grandes temas y no es así. Entonces, más allá de la pulseada o de esta ‘ch’ampa guerra’ de baja intensidad, no debemos perder de vista el objetivo estratégico”, remarcó.

Dos exalcaldes, Angélica Sosa y Percy Fernández, fueron acusados de delitos de corrupción. A la actual autoridad edil, Johnny Fernández, también lo señalan en la trama y será convocado a declarar por la comisión de fiscales y los representantes del Ministerio Público que fueron enviados a Santa Cruz para evaluar y “supervisar” las pesquisas de este caso, declarado, por ahora, en reserva.

Al mismo tiempo, el exgobernador Rubén Costas, el exsecretario general de la Gobernación y excandidato Roly Aguilera, así como el actual concejal Manuel Saavedra son investigados por presuntos delitos vinculados al uso indebido de dinero público.

La politóloga y periodista Susana Seleme optó por ser más directa. Ella consideró que, en el tema vinculado con la asignación de estos contratos, “el MAS está hasta el copete”, pues el partido, según dijo, ha desarrollado una estrategia de control de las instituciones y apunta a Santa Cruz desde hace mucho tiempo. “Los contratos en línea son una práctica que también usó el MAS para financiar actividad política y si se hace una investigación a profundidad, se hallarán muchas evidencias”, apuntó.

“No se trata hacerse de la vista gorda ante cualquier signo de corrupción, porque seríamos como los masistas que ven la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio. Lo que haya que investigarse, que se investigue, pero con una administración de justicia independiente no subsumida al poder político del MAS y sus aliados locales, que desechan la presunción de inocencia, abusan de la prisión preventiva contra unas y otros con carácter punitivo”, insistió Seleme.

Renovación

El 2021 cerró con el saldo de una ley anulada y un proyecto normativo retirado por el Ejecutivo. Ambas iniciativas estaban vinculadas a la lucha contra la legitimación de ganancias ilícitas. Todo sucedió por efecto de la presión social y de organizaciones de base, que se dieron con mucha fuerza en Santa Cruz, especialmente por transportistas y gremiales.

“Fue la ciudadanía organizada. De hecho, los parlamentarios ni siquiera leyeron la ley. Esa ley se aprobó siguiendo los procedimientos y los legisladores no la vieron. Ahora, tenemos un liderazgo ciudadano, de activistas y de jóvenes, de sectores sociales y otros en Santa Cruz que están marcando algo interesante: Un liderazgo propio que es contestatario al Gobierno y a los partidos tradicionales”, puntualizó el analista Paul Antonio Coca.

El liderazgo político de Santa Cruz está marcado por las autoridades electas, pero también por sus representantes cívicos que han mostrado capacidad de movilización frente a las políticas públicas del Gobierno central.

Coca consideró que en el MAS también existen liderazgos, pero que no están pudiendo convencer sobre la vigencia de un modelo económico “comunitario” frente al modelo cruceño que aporta al PIB y al crecimiento de las exportaciones. El Instituto Boliviano de Comercio Exterior (Ibce) cifra en 30% el peso de Santa Cruz sobre el PIB, debido a las exportaciones no tradicionales, fundamentalmente de alimentos, que representan el 78% en esa categoría.

“Todos los líderes y autoridades de nuestro país, deberían reflejar madurez, la situación sanitaria y económica así además lo exige. Lo ideal sería hacer gestión al máximo, luego trabajar en escenarios de reencuentro, cambiar los dislates por argumentos, no apañar ningún acto de corrupción y comprometerse con la transparencia del manejo de los intereses y servicios públicos”, señaló Daniel Valverde, director del Observatorio Político de la Universidad Autónoma Gabriel René Moreno.

En ese marco, consideró que la relación de Santa Cruz con el Gobierno, aparte de enmarcarse en los lineamientos legales, “debería contar con una agenda estratégica de interés general. Sobre ello debe efectuarse un trabajo técnico y político. En ello entrarían temas como el Censo, la reactivación económica, el pacto fiscal y la reforma judicial”, apostilló.

Para Carlos Hugo Molina, el tema de Censo será un elemento clave para encarar el desarrollo. Se mostró optimista sobre el desarrollo de este proceso, pero recomendó pactos previos.

“Frente al Censo estamos frente a la necesidad de sincerarnos y eso quiere decir saber cuántos somos, dónde estamos viviendo, en qué condiciones y esto no podemos modificarlo ni matizarlo, porque a partir de allí se deben aplicar las políticas públicas. Habrá consecuencias lógicas que tienen que ver con temas de representación política. Obviamente, el crecimiento y la disminución de la población genera una representación diferenciada que no debiera ser motivo de conflicto”, sostuvo.

Escenarios y puntos de vista​

Susana Seleme, periodista y máster en Ciencias Políticas: “El modelo cruceño no está agotado”

Los líderes regionales y los políticos, al parecer no están leyendo el mensaje que trajo consigo las movilizaciones de noviembre. Johnny Fernández no apoyó el paro de los nueve días y Luis Fernando Camacho estuvo callado.

Y es que hay que tener claro que frente a eso el MAS quiere destruir Santa Cruz y el modo de producción capitalista, al que se llama modelo de desarrollo cruceño, basado en la agricultura intensiva y extensiva para el consumo interno que cubre 70 % de los alimentos que consume todo el país, y en la agroindustria de exportación con valor agregado, que supera los ingresos de hidrocarburos en el PIB. A esa industria, que aporta al salario de Bolivia, que genera trabajo y empleo productivos, comercio libre y servicios varios, el centralismo la quiere destruir, suspende cupos de exportación, pero hace alarde de reactivación.

A Santa Cruz fluye sin cesar la migración del resto del país y de otros mundos. Aquí se crea riqueza. Su redistribución es la otra cara de todo capitalismo y no está agotado como se quiso hacer creer. Tampoco está agotado el modelo que es parte de la cadena de producción coca-cocaína, que es el más exitoso del país porque genera mayor reproducción ampliada de capital, vinculada con el crimen organizado global del narcotráfico.

Dicho esto, es mentira que Evo Morales apoye una forma de producción revolucionaria, antiimperialista de la economía del país.

Paúl Antonio Coca, abogado y asesor político: “Hay una oportunidad de renovación”

El desafío tiene que ver con la renovación de liderazgos. La crisis que ahora se está viviendo y que está afectando al liderazgo político cruceño se debe también al agotamiento de la política local, que por bastante tiempo estuvo liderada por Percy Fernández. Estas señales representan una oportunidad perfecta para que aparezcan nuevos liderazgos en lo político y que se interesen por el manejo del municipio, de la región y del país en su conjunto.

Ahora bien, los políticos siempre van a actuar con intereses políticos. Cuando la ciudadanía realizó el paro cívico contra la Ley 1386, que tuyo su mayor fuerza en Santa Cruz, fue gracias a la ciudadanía organizada. De hecho, los parlamentarios ni siquiera leyeron la ley.

Frente a todo esto, la ciudadanía rebasó a los políticos con una medida que doblegó al Gobierno. Ahora, ellos deben hacer una buena lectura de la situación, de las circunstancias, porque con el activismo y la movilización ciudadana está dando una nueva hoja de ruta, una nueva agenda a los políticos. En el futuro, un político que desobedezca la movilización ciudadana va a estar mal ubicado.

EL MAS también tiene líderes, tiene referentes en zonas periurbanas y las rurales que todavía no convencen con la idea de que el modelo comunitario, socialista es mejor que el modelo productivo cruceño y eso es porque éste ha sido capaz de generar riqueza y el mayor aporte tributario al país.

Carlos Hugo Molina, abogado, especialista en desarrollo: “Santa Cruz marca el equilibrio político”

La agenda es muy concreta, no sólo para Santa Cruz, sino para el país. Estamos en una crisis económica que no se resuelve, con el problema de la salud que continúa, con una desaceleración del proceso de desarrollo y con dificultades de gobernabilidad por la falta de recursos políticas de confrontación.

Esto plantea un tipo de liderazgo que tiene que estar ajustado al momento, asertivo, dialogante y con el compromiso: ¡Basta a la corrupción! Si algo tiene, en este momento, el liderazgo de Santa Cruz en función de Bolivia es el de comprender, desde el punto de vista histórico, político y económico que está cumpliendo una función de equilibrios que permiten -dolorosa y complicada algunas veces- que se generen procesos migratorios. Este es un dato sobre el que todavía no le hemos puesto la importancia que la realidad objetiva nos está demostrando. Santa Cruz se encuentra en este momento marcando en una línea que tiene que ver con desarrollo económico y el equilibrio político.

Se equivocaría la dirigencia del MAS si considera de manera genérica que en Santa Cruz todos somos corruptos o que se trate de un departamento donde campea la corrupción. Eso no es cierto y hemos insistido que el tema de la corrupción tiene que ver con un tema personal. Se equivocaría el MAS si creyeran que Santa Cruz se ha debilitado frente a los grandes temas y esto no es así.

Daniel Valverde, Observatorio Político de la Uagrm: “Tras el Censo, Santa Cruz debe mirarse”

Los líderes sociales y políticos no terminan de entender la dimensión de Santa Cruz como el espacio demográfico, cultural, productivo y moderno del encuentro y construcción de la nueva Bolivia. Están afectados en su visión por las grietas que ha generado la polarización. De una vereda se agazapan en el discurso cruceñista a ultranza y del otro en los sesgos de una militancia dura pro gubernamental.

Los líderes que ocupan espacios patinan plácidamente en este escenario que les da réditos electorales; sin embargo, nos niegan la posibilidad de ampliar nuestros horizontes y ejercer un liderazgo igual o más importante que el económico.

En 2022, lo ideal sería hacer gestión al máximo, luego trabajar en escenarios de reencuentro, cambiar los dislates por argumentos, no apañar ningún acto de corrupción y comprometerse con la transparencia del manejo de los intereses y servicios públicos.

Sobre ello debe efectuarse un trabajo técnico y político. En ello entrarían temas como el Censo, la reactivación económica, el pacto fiscal y la reforma judicial. La ausencia de una brigada parlamentaria con un trabajo regional e institucional afecta mucho y genera en parte los desbordes que hemos estado presenciando. Posterior al censo Santa Cruz podrá mirar Bolivia y mirarse a sí misma.

Fuente: El Deber