El quinto elemento: Gobierno

 

No, no se trata de la película de 1997 (ciencia ficción, acción y comedia); se trata de la realidad nacional, una realidad que fue dibujada, entre otros, por los dirigentes potosinos “relocalizados” que salieron de los centros mineros, principalmente hasta el Chapare.



Se trata, de la idea de Filemón Escobar , viejo dirigente trotskista que encontró en la coca el “leitmotiv” para ejercer una resistencia al “capitalismo” y a través de ella, generar un movimiento político (ver: La revolución del Pachacuti), logrando convertir, como bien decía él, a los “jugadores de fútbol en dirigentes sindicales” a los que, punta de seminarios los lleva a ser, protagonistas de una lucha política que terminó ganando elecciones, desde el 2005, hasta el fraude del 2019 y, adueñándose del poder y la institucionalidad republicana. Y, como el dicho dice que: “no hay inventor que no se joda con su invento”, Filemón que ya tenía en la cabeza la idea de la “complementariedad de los opuestos”, cosa que no fue capaz de entender Evo Morales, aleccionado por Oenegés europeas principalmente, y pensadores de ultra izquierda de “tendencia indigenista” (que no tiene que ver con el indianismo) que encontraron rápido apoyo en Cuba, en la Venezuela chavista, terminó yéndose del MAS, y ejerza una fuerte oposición al gobierno de Evo Morales.

Pero, si la COCA fue la razón y el génesis de ello, el Chapare o Trópico cochabambino fueron su “espacio vital”; necesitaban un TERRITORIO, desde dónde ejercer esa resistencia. Un espacio vital para moverse y generar liderazgo; ese Chapare se convirtió en ese espacio, vivo, donde esa coca se multiplicaría, generando primero un PODER político espacial, dotando a la organización de una especie de territorio libre desde donde se producía y aún se produce COCAINA (desde antes de Morales, recordemos Sinahota, en tiempos de García Mesa).

Era lógico que el PODER por si solo no bastaría; no alcanzaría, de manera que, una vez lograron GOBIERNO, dedicaron todos sus esfuerzos a mantenerlo e incrementarlo a como de lugar (político sin vocación de poder es un evangelizador, se dice en la calle). Primero trataron de hacer del Trópico solo el sitio de la coca, destinando otros espacios del territorio nacional a producir cocaína, trasladando al límite con Santa Cruz, San Germán y sus alrededores (Prov. Ichilo) las factorías y pozas de maceración, al igual que a la Chiquitania (manejo de logística) desde donde se llega rápido a Brasil, principal comprador de la cocaína boliviana. Hicieron lo mismo con las zonas fronterizas con Chile, en los límites de Oruro y Potosí. Lograron convertir al país (3er productor mundial con más o menos 25% de la misma) en el “supermercado o proveedor de los mercados de Brasil, Paraguay, Uruguay, Argentina y Chile.

Para incrementar el poder debían mantenerse en el gobierno y, para ello, ampliaron la influencia del narcotráfico al sistema judicial (fallos favorables o dilación de procesos en los que no logren evitar) y, simultáneamente al sistema de interdicción de las drogas ilícitas y al control de la coca excedentaria.

Así no fue raro ver a Felipe Cáceres, a Luis Cutipa (laderos de Evo Morales desde sus primeros tiempos, el último, con sendos procesos por narcotráfico, que quedaron en nada), las hermanas Terán, una de ellas muy allegada a Evo Morales (la lista es larga) como los funcionarios principales en la “lucha contra el narcotráfico” (ver Coca, Territorio ,Poder y Cocaína –Valverde, Ed El País, SCZ) .

Fueron Felipe Cáceres y su equipo quienes lograron hacer “crecer legalmente” el área sembrada de coca ampliando las 12.400 hectáreas de hoja a 22.200, que nunca lograron mantener porque el último informe da cuanta de al menos 45.000 hectáreas de hoja de coca (se vanaglorian de haber “erradicado” poco más de 9000 has pero se plantean, el año que corre, hacerlo con un número similar, de lo que resulta que los números anotados no están tan errados).

GOBIERNO: ampliar el área de influencia política sólo a “lo institucional” no consolida el poder que se busca para la actividad, de manera que, sin ningún problema, sumaron a la actividad política a grandes narcotraficantes (del campo popular y clases medias, dedicados a la fabricación, a los precursores, o ambas actividades), otorgaron candidaturas en los 3 niveles del Estado; Legislativo, Ejecutivo y Judicial; basta leer los medios gráficos o revisar los archivos de televisoras, es decir medios formales, para entender que no se está exagerando, pero, faltaba algo y tras de ello fueron. Es fácil encontrar nombres de candidatos y candidatas ligadas a la actividad ilícita; son de conocimiento público, de manera que no tiene sentido desperdiciar espacio; y se encuentran nombres de “aportantes y pagadores de licencia de actividad” que fueron detenidos y, luego liberados, por insuficiencia de pruebas o, medidas sustitutivas, pese a que no pueden sustentar las riquezas que ostentan (una muestra: La reina del Norte, Dora Vallejos).

Para que esto de resultado, la interdicción debía funcionar en su favor: así, no es raro encontrar nombres de altos mandos policiales involucrados en narcotráfico (antes las fuerzas de interdicción eran militares, ahora son policiales, no por decisión de este gobierno sino de los tiempos “neoliberales”). Los nombres de Gral. René Sanabria (ex FELCN, extraditado a EEUU) y del Cnel. Mario Fabricio Ormachea, de la misma fuerza, se suman al “clan Rojas Echavarría, donde se da la confluencia perfecta de los factores: 2 de ellos estuvieron en tiempos de Evo Morales (retornaron en los de Arce Catacora) en FELCN, Planeamiento, Inspectoría General de la Policía y otro, en la FELCC. Nos referimos a los coroneles Rojas Echavarría (que fue el “escolta elegido para resguardar a Morales en su retorno a Bolivia) Maximiliano Dávila (siempre buenos puestos en Gob. de Morales) y otros que muestran que el “Quinto elemento” finalmente ha sido consolidado; ahora, en el Gobierno Arce Catacora, cuya gestión no parece mostrar ningún interés de terminar con la lucrativa actividad que si bien genera economía para los que están involucrados, fabricantes o protectores y mantiene la economía de la calle, apoyando precio bajo en productos de uso cotidiano e incluso vehículos usados, líneas “negras y blancas” y ropa nueva y usada, está consolidando un poder que puede inviabilizar la licitud de la economía del al país, aunque aquello parece ser “lo de menos para quienes gozan de ambos beneficios.

Una muestra clara del poco interés fue escuchar al “niño ministro” de gobierno decir, el viernes de la semana que termina que, están pidiendo informes a la DEA de estos hechos porque ellos no investigan al azar, cuando entre los policías honestos (que son los más) se comenta que era cuestión de tiempo que esto “reviente” desde afuera; el ex mayor, Omar Rojas Echavarría es, de acuerdo a la DEA, el número 2 de la organización; el primero: sería “techo e paja Roca Suárez”; estos habrían pensado en grande su organización (valga la redundancia); para ello tomaron contactos con disidentes de ELN y FARC de Colombia, pensando reflotar el imperio de Pablo Escobar; eso se hace porque se tiene el poder económico y la complacencia política del sitio de apoyo (Bolivia-Chapare y sus poderosas Federaciones Cocaleras); sin esto, no es posible pegar el salto.

El Quinto elemento era lo que faltaba; la falta de acción de interdicción real , en más de un año de Gobierno de Arce, indica que el mismo se ha consolidado… pasó de gestión a gestión, “sobre rieles” y, nada indica que se vaya a descarrilar

Carlos federico Valverde Bravo

Fuente: eju.tv