Gualberti: «La Palabra de Dios nos invita a una renovación personal y social»

El arzobispo de Santa Cruz indicó que es momento de salir a anunciar y dar testimonio de la Palabra con alegría, sencillez y fidelidad.

Gualberti pide humildad y coherencia en nuestros actos
Gualberti pide humildad y coherencia en nuestros actos

 

En su homilía dominical, el arzobispo de Santa Cruz, monseñor Sergio Gualberti, reflexionó sobre la pandemia de covid-19 que afecta a la población y los conflictos sociales. Dijo que, por las difíciles circunstancias en las que nos toca actuar debido a los problemas de salud y los sociales, estos representan un gran reto para hacer presente la Palabra de vida y de unidad.

El religioso indicó que no nos debemos desanimar, porque la palabra del Señor es nuestra fortaleza y, por eso, se debe salir a anunciar y dar testimonio de la Palabra con alegría, sencillez y fidelidad.



«Este es el mejor servicio que podemos prestar a la sociedad, para que sea más humanizada y todos vivamos conforme al designio eterno de vida y de amor de Dios, como decía San Agustín: ‘Dios se ha humanizado, para hacernos a nosotros divinos’”, dijo Gualberti

Para el arzobispo, la Palabra de Dios invita a una renovación personal y social, desde el misterio del Hijo de Dios hecho hombre para traer la vida nueva. «Esta es la gran noticia que sigue resonando en estos días en nuestro corazón y que nos anima a enfrentar con esperanza y valentía los tantos problemas que nos rodean», indicó el prelado.

Gualberti remarcó que la Palabra de Dios también tiene una casa: la Iglesia, que es el pueblo de Dios fundado por Cristo, piedra fundamental, y cimentado sobre Pedro y los apóstoles.

Por ello, como casa, la Iglesia tiene la misión de custodiar, interpretar, animar y predicar la Palabra, como atestigua el libro de los Hechos de los Apóstoles: “todos (los primeros cristianos) se reunían asiduamente para escuchar la enseñanza de los apóstoles y participar en la vida común, en la fracción del pan, y en las oraciones”.

En este sentido, el arzobispo señaló que la Palabra ha sido, es y será la luz y la vida, por eso se debe acudir a ella, conocerla y hacerla nuestra, pues es el evangelio el que indica con claridad la misión de la Palabra en la vida de la humanidad.

En el escenario actual, monseñor considera que el desafío está en dar un testimonio creíble de la Palabra con una actuación coherente y fiel en un «mundo necesitado de luz, amenazado por la oscuridad y la confusión de la indiferencia a Dios, por el egoísmo y la codicia del poder, por la tiranía de ideologías secularistas y relativistas y por la superficialidad y el apego a interés mundanos y pasajeros».

Fuente: El Deber