Qué es la «guerra híbrida» entre Rusia y Occidente

Es una nueva estrategia bélica que evita identificar al primer atacante y se mueve en una zona gris entre la paz y el conflicto

En plena escalada de tensión por el despliegue militar de Rusia en la frontera con Ucrania, el Gobierno de este país ha calificado los hechos de «guerra híbrida» sin que, en realidad, haya habido por el momento, ningún ataque real ni invasión. Solo, o nada menos, que una muestra de fuerza por parte del Gobierno de Vladímir Putin con el despliegue de 100.000 soldados en la frontera. Sin embargo, no son pocos los que se preguntan en qué consiste ese término.

Es un nuevo tipo de contienda que supera a la de los tradicionales combates entre tropas de varios bandos, con una ventaja añadida: evita que se atribuya el comienzo del ataque a una de las partes.



«Guerra híbrida», «ataque híbrido», «estrategia híbrida»…

Básicamente, es una estrategia militar acuñada por los expertos en conflitos bélicos en la que se emplean toda clase de artimañas en la luz y en la sombra, además de la fuerza convencional o cualquier otro medio como la insurgencia, el terrorismo, la migración e, incluso el uso de las nuevas tecnologías, combinado con ‘fake news’, en las que la propaganda y provocación están en primer plano para influir en la población. Una de sus características es que estos conflictos se desarrollan en una zona gris entre la paz y la guerra.

Por eso, para Kiev la «guerra híbrida» ha comenzado. Y da por hecho que el Kremlin ha puesto en marcha toda su maquinaria de desinformación y ataques cibernéticos. De este modo aludió, entre otras cosas, al ciberataque que sufrieron sus servidores la semana pasada que llevaban la marca rusa.

Propaganda y provocación antioccidental

El concepto de «guerra híbrida» lo resume a la perfección las palabras pronunciadas por la administración de Joe Biden. «Las entidades militares y de inteligencia moscovitas participan en estas actividades en todo el ecosistema de desinformación antioccidental y propaganda de Rusia, con el fin de ejecutar operaciones maliciosas en redes sociales, el uso de medios digitales expresa o tácitamente aliados, la introducción de desinformación en la programación en medios de radio y televisión, la organización de conferencias destinadas a influir en los asistentes para que crean equivocadamente que Ucrania, y no Rusia, es la culpable de la escalada de las tensiones en la región».

Aunque este nuevo concepto fue acuñado en 2007 por Frank Hoffman, se empleó ya en el imaginario de los estrategas militares en 2006 en el conflicto entre Israel y Hezbollah y la guerra del Líbano. Sin embargo, cobró notoriedad en 2014, con la invasión rusa de Crimea. Y, en 2021 la UE y la OTAN calificaron también como «ataque híbrido» la crisis migratoria entre Bielorrusia y la Unión Europea.

Fuente: abc.es