Vecinos se unen contra los microbasurales y logran recuperar áreas comunes

En el barrio Polanco, después de seis años, consiguieron limpiar un área verde, pero tuvieron que alambrarla. En otras calles también lograron despejar algunos sectores llenos de basura. En la urbanización San Silvestre continúan en la lucha
Leyla Mendieta

La unión hizo la fuerza, señalan los vecinos del barrio Polanco que lucharon seis años para recuperar un espacio que estaba convertido en microbasural.

Aseguran que no fue tarea fácil, porque intentaron de todo para evitar que la gente deposite los desperdicios en ese lugar que está cerca al tercer anillo externo. Era un foco de contaminación que generaba mal olor y por más que se lo limpiaba, nuevamente se volvía a llenar de basura.

Ya estaban cansados de pelear con las carrozas que depositaban desechos.

“Los vecinos lo logramos y recuperamos el espacio, como junta vecinal nos organizamos y compramos material para alambrarlo”, destaca la presidenta del barrio Polanco, Ylonka Vaca Pinto.

En noviembre del año pasado realizaron una minga para hacer el cerramiento, en la que todos los vecinos de la zona participaron.

En la esquina donde más se acumulaban los desperdicios colocaron un letrero advirtiendo de las multas que se pueden imponer.

Señalan que para personas naturales, la multa alcanza a tres salarios mínimos, y para personas jurídicas, a ocho salarios mínimos, según establece la ley municipal 295/2016.

Esa norma fue aprobada hace más de cinco años con el afán de disminuir los microbasurales.

Ahora que observan el área despejada recuerdan todos los intentos que realizaron. En una oportunidad, en convenio con la Universidad Autónoma Gabriel René Moreno (Uagrm), instalaron un parque con material reciclable, pero los infractores no lo respetaron y lo sepultaron de basura al poco tiempo.

Otro intento fue el de las maestras y madres de familia de la unidad educativa especial para niños con discapacidad auditiva, que funciona al frente. Ellas se organizaron para arborizar el lugar, pero solo quedaron algunas plantas.

Teodora Maure, madre de uno de los niños, muestra orgullosa el poco verde que consiguieron mantener.

La maestra de la unidad educativa, Rosa María Mansilla, señala que ese lugar también era invadido por conductores de flotas, que limpiaban sus vehículos y dejaban todos sus desechos. “Pedimos por años que en ese espacio construyan un parque y año pasado vino un par de autoridades que se comprometieron, pero hasta ahora no hay nada”, lamentó.

Una lucha constante

En la capital cruceña hay otras zonas donde también los vecinos luchan contra los microbasurales, pues según las mismas autoridades municipales, hay más de 700 en distintos distritos de la ciudad.

Los vecinos de la calle Caparuch consiguieron recuperar una esquina, a solo tres cuadras del tercer anillo externo, zona del antiguo mercado Abasto.

En esta zona, pese a que con cierta frecuencia la Alcaldía limpiaba el espacio, en cuestión de horas estaba lleno nuevamente.

Los vecinos aseguran que fue una lucha fuerte con los comerciantes y las carrozas que dejaban sus desperdicios.

Se acumulaba cartones, botellas, restos de poda, llantas, electrodomésticos e incluso colchones en mal estado, que afectaban la circulación de los motorizados.

Los vecinos del barrio Villa Rosario, donde se encuentra esta calle, consiguieron que las autoridades coloquen un letrero señalando las sanciones, pero no surtió efecto.

El año pasado recién pudieron respirar tranquilos cuando el propietario de la vivienda más próxima hizo refaccionar esa acera, con lo que los vecinos pudieron transitar sin dificultad.

La situación es distinta en una alameda del sexto anillo, en el ingreso de la urbanización San Silvestre.

Allí luchan por terminar con un microbasural que se formó hace seis años, y que es un dolor de cabeza. Aseguran que vecinos de otros sectores de la ciudad llegan a depositar su basura

Hace dos años luchan arduamente contra los que botan basura en el lugar, incluso se organizaron para vigilar e identificar a los infractores a fin de que personal de la subalcaldía sancione, pero nunca lograron coordinar con el personal municipal.

En estos últimos meses dejaron que un grupo de areneros ocupe ese lugar, pero la gente deja su basura por encima de la arena que tienen acumulada.

La junta vecinal asegura que en varias ocasiones han pedido a las autoridades que construya alguna obra, pero no han tenido una respuesta.

“Los de Emacruz antes venían a limpiar una vez al mes, pero ahora vienen después de casi dos meses”, protestó un vecino.

Incluso algunos que intentaron evitar que en el lugar se deje basura, fueron amenazados por los infractores.

El dirigente de vecinos, Omar Rivera, señaló que este problema de los microbasurales se repite en todos los distritos y actualmente hay más dificultades, porque no hay frecuencia de recojo.

“La gente protesta por este problema, nos piden que salgamos nosotros como dirigencia a protestar. Los vecinos nos llaman con frecuencia para denunciar que no recogen la basura y es un atentado a la salud pública”, remarcó.

Otro de los vecinos consideró que el problema de los microbasurales se genera porque hay un deficiente servicio de aseo, pues hay zonas donde el recojo no es frecuente y los recolectores pasan rápido, sin llevar todas las bolsas.

“Antes vivía fuera del sexto anillo, y sacábamos muchas bolsas de basura, pero el camión solo recogía algunas. Una vez saqué como ocho bolsas de basura y tuve que comprar una soda para entregarle al recolector y asegurarme que se las lleve”, contó.

Emacruz hará este trabajo

El contrato con el operador Vega Solví vence en abril de este año y las autoridades municipales deben hacer nuevos contratos. Por ello, informaron que el recojo de basura estará a cargo de la Empresa Municipal de Aseo Urbano de Santa Cruz (Emacruz) que contratará personal para este fin.

El jefe de operaciones de Emacruz, Rodrigo Oviedo, anunció que con el nuevo contrato se prevé instalar en cada distrito ocho eco-contenedores de 9 metros cúbicos para que la gente coloque escombros, restos de poda, llantas y aparatos eléctricos, los que serán vaciados con una frecuencia de tres veces a la semana.}