Jeanine Áñez denuncia tortura sicológica y dice que sacaron a su hija de su celda con engaños

La expresidenta de Bolivia dijo que intentaron medicarla a la fuerza el viernes y que ella se resistió y las cinco personas que entraron a su celda desistieron.

 

 

Fuente: El Deber
 

La audiencia de acción de libertad que presentó la defensa de la ex Presidenta, Jeanine Áñez, sirvió para que la exmandataria denuncie tortura sicológica del personal policial y médicos en su propia celda y dijo que el viernes cuando debían trasladarla a un hospital, su hija Carolina Ribera fue retirada de esa celda con engaños.

“Le dijeron que mi abogada estaba abajo, que ya tenía que salir para que ella pueda ingresar y no la volví a ver más. No supe más de ella porque no regresó”, dijo Áñez en su defensa material; la expresidenta lucía visiblemente debilitada porque el temblor de su cuerpo no desaparecía mientras habló por casi 10 minutos.

La defensa de Áñez había presentado una acción de libertad contra las autoridades penitenciarias y denunciaron que la exdignataria estaba secuestrada porque no les permitían ingresar. El viernes se realizó la primera audiencia de acción de libertad que la expresidenta ganó y el Gobierno incumplió.

En su alocución relató que ese viernes, luego de que saliera su hija ingresó personal de salud y médicos para realizar una nueva valoración y le advirtieron que no había opciones para resistirse a ese trabajo.

“Entraron cinco personas, la directora del penal, el director departamental y tres personas más de la clínica con una actitud prepotente. Señor juez, yo vivo en estado de crisis nerviosa como estoy en este momento y ese día me dijeron que habría una valoración en función de una nueva resolución del juez (…) me dijeron que esto no era opcional. Me dijeron que lo iban a hacer por las buenas o por las malas. Yo le dije: ‘vamos a ver cómo es que lo van a conseguir’”, relató.

La tortura

Áñez relató que vive en permanente tortura sicológica porque ella se declaró en huelga de hambre y las autoridades penitenciarias dispusieron que las puertas de su celda permanezcan abiertas, así como de la cocina del penal que está cerca.

“El propósito de que todas las puertas estén abiertas hace que yo tenga que oler todo lo que venga de la cocina, porque todo se huele, en un principio en esta área de salud tuve que pedir a los doctores que no coman en mi delante, porque esa es una falta de humanidad. Estoy en huelga de hambre y todo el día tengo que oler lo que están cocinando, porque no permiten que la puerta del cuarto que ocupo por lo menos esté cerrada. Eso para mí es tortura psicológica yo pido que esta circunstancia sea corregida”, pidió Áñez.

Relató que se enteró de todo lo que pasó con su hija por televisión y que pese al estado de debilidad en que se encuentra tuvo que bajar hasta el patio del penal para llamar a su hija y saber cómo estaba. Fue ahí que se enteró de los golpes que recibió y cómo la habían tratado.