López Obrador propone ‘una pausa’ en las relaciones con España

¿Preludio de una nueva crisis, exabrupto o mal cálculo político? Las declaraciones del presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador (AMLO) abogando por poner «una pausa» a las relaciones de su país con España sorprendieron por la violencia y lo inesperado del gesto.

Durante la conferencia de prensa que anima cada mañana, al hacer un balance del proyecto de reforma eléctrica que promueve, el mandatario cargó explícitamente contra las empresas españolas y las relaciones entre ambos países. «Eran como dueños de México; es el caso de las empresas españolas. Si ahora no es buena la relación, a mí me gustaría que hasta nos tardáramos en que se normalizara. Hacer una pausa, yo creo que nos va a convenir a los mexicanos y a los españoles», afirmó. AMLO fue más lejos al acusar a los gobiernos que le antecedieron de actuar en «contubernio», de «promiscuidad económica» con sus pares españoles. «No queremos que nos roben», remató.



Las declaraciones sorprendieron dentro y fuera de México. «Habrá que preguntarle al presidente López Obrador qué es lo que ha querido decir. La relación entre España y México es una relación estratégica que va más allá de declaraciones súbitas o palabras puntuales», respondió el ministro de Asuntos Exteriores de España, José Manuel Albares, quien subrayó que su gobierno «no ha hecho ninguna acción que pueda justificar una declaración de ese tipo».

El gobierno mexicano promueve una reforma que remplace la aprobada en 2013, durante la administración del presidente Enrique Peña Nieto, que dio amplias y muy favorables condiciones de explotación de la electricidad a las transnacionales, entre otras la española Iberdrola, que cuenta con 20 plantas generadoras de energía eléctrica en el país. Dos años atrás, en junio del 2020, Amlo acuso a esa empresa de «llevar una campaña en su contra», y a las empresas españolas de ver al país como «tierra de conquista».

Detractores del proyecto de reforma afirman que se trata de volver a un modelo agotado desde hace seis décadas, cuando la electricidad estuvo en manos del Estado; que habrá que pagar indemnizaciones billonarias a las empresas extranjeras, y de graves consecuencias para la credibilidad crediticia del país.

Quienes piensan que es una iniciativa que hay que aprobar, destacan que la reforma del 2013 no trajo beneficios para los mexicanos; que de no aprobarse para el 2030 el gobierno sólo controlará el 16% de la generación de energía eléctrica permitirá que el sector privado; que, en caso de aprobarse, no se necesitar expropiar plantas en manos de empresas extranjeras.

Estados Unidos y Canadá, con quien México tiene firmado un acuerdo de libre comercio (T-MEC) también han manifestado  su preocupación por la  propuesta de reforma.

Las declaraciones del ejecutivo mexicano se producen en un contexto de creciente polarización política en el país. Está en marcha el proceso de «revocación de mandato» del presidente que los mexicanos deben aprobar o rechazar antes que concluya el primer semestre. López Obrador da por hecho que ganará la consulta, por lo que busca probar que sus iniciativas cuentan con el apoyo popular.

La presencia de empresas españolas en México se aceleró desde el inicio de la década de los años noventa, con la adquisición de varios bancos. Las inversiones españolas superan en la actualidad los 75 mil millones de dólares. Es el primer inversor europeo en el país.

No es el primer choque del presidente mexicano con el gobierno español. En 2019 Amlo escribió al rey Felipe VI para pedirle ofreciera a los mexicanos una disculpa de su gobierno por la conquista española. El gobierno del reino de España desestimó la propuesta. Más recientemente, el gobierno español tardó varios meses en acordar su plácet a la nominación del nuevo embajador de México en España.

Radio Francia Internacional