Pacientes parapléjicos, con lesión completa de la médula espinal, pueden andar y ejercitarse gracias a nueva técnica de estimulación eléctrica personalizada

Tener una lesión completa de la médula espinal puede no ser tan grave en el futuro como lo es hoy.

Una nueva técnica desarrollada por investigadores de la Escuela Politécnica Federal de Lausana (EPFL), en Suiza, ha permitido que dos pacientes con ese tipo de lesión puedan ponerse de pie, caminar e incluso realizar actividades recreativas como natación, ciclismo y montar en canoa.



Lo que han hecho es introducir electrodos en la médula para simular las señales eléctricas que en teoría deberían recibir del cerebro. Es estimulación eléctrica personalizada que se gestiona desde un ordenador externo, responsable por el milagro de devolver movimiento a quien lo había perdido.

En la revista ‘Nature Medicine’ puede leerse el estudio, donde dan detalles de cómo consiguen restaurarse los movimientos motores independientes poco después de comenzar el tratamiento.

Las personas con paraplejía han recibido terapias de este tipo desde hace años, con estímulos eléctricos continuos que estimulan la médula de los pacientes. El problema es que hasta ahora no conseguían estimular todos los nervios de la médula espinal asociados con los movimientos de la pierna y del tronco, por lo que los resultados siempre han sido muy limitados.

En 2019 un equipo dirigido por Grégoire Courtine, de la Escuela suiza, junto con la neurocirujana Jocelyne Bloch, usaron esta técnica, previamente probada con éxito en animales, en tres pacientes, y a la semana, los tres podían caminar con muletas.

Ahora el mismo equipo ha mejorado su sistema con implantes más sofisticados, todo gestionado por un programa de IA que estimula la región de la médula espinal que activa los músculos del tronco y de las piernas.

Ahora, además de caminar, los movimientos pueden ser más sofisticados, activando grupos musculares específicos para que sea posible nadar o montar en una bicicleta, entre otros.

El funcionamiento es complejo. En un caso el andador cuenta con controles remotos que se conectan de forma inalámbrica a una tableta, responsable por enviar las señales a un marcapasos situado en el abdomen. El marcapasos es el que transmite las señales al cable que hay en la columna vertebral para estimular las neuronas específicas.

El objetivo es tener un control preciso sobre las neuronas que regulan músculos específicos, todo gracias a la habilidad de los profesionales, a los sensores, a la inteligencia artificial y a la voluntad de los pacientes.

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