¿Qué será el arte contemporáneo para la fundación del BCB?

Jorge Luna / Lic. Filosofía e Investigador en Artes

Cuando Max Hinderer Cruz, curador de arte, fue despedido como director del Museo Nacional de Arte (MNA) —allá por el 2020, durante la gestión de Guillermo Mariaca al frente de la Fundación Cultural del Banco Central de Bolivia (Fcbcb)—, recordamos una entrevista de apoyo que le realizó la activista y periodista María Galindo en Radio Deseo. (Disponible en: https://www.youtube.com/watch?v=6SRCGz9qoSY). Entonces ambos argumentaron una crítica contra la débil institucionalidad en el país; “el manejo del Estado como la casa hacienda del señor del terrateniente de antes de la Revolución del 52” (Galindo).



La peligrosidad de un Estado donde las autoridades se deshacían de profesionales que no habían nombrado ellos, y que podían hacerles sombra. Hinderer hacía notar que a cada cambio de gobierno se sufre el cambio de amo o de patrón en la hacienda, y deducía razones de lo ocurrido a las políticas de gobierno de transición de Jeanine Áñez. Entre los dos denunciaban muestras de fascismo en el mundo de la cultura boliviana. Pues bien, más pronto que tarde, el MAS reasumió el poder en Bolivia. ¿Volvió la institucionalidad? No. Las políticas de debilitamiento institucional continuaron y recrudecieron en el país, siendo la Fundación Cultural del Banco Central de Bolivia una muestra clara de estas prácticas.

La misma María Galindo le realizó una excelente entrevista el pasado 19 de enero al actual director del Museo Nacional de Arte, Iván Castellón (artista plástico y sociólogo). Disponible en: https://www.facebook.com/100008591051800/videos/1006287603434275/.

Galindo hizo notar en otra oportunidad que el MNA es una suerte de “vena aorta de los museos en Bolivia”, aunque sea un ideal más que algo real, pero remarca lo importante que es saber cómo se piensa desde ese museo la gestión de las artes en Bolivia.

Galindo comenzó cuestionando por qué Iván Castellón era el elegido para la dirección, y si esto tenía algo que ver con un compromiso militante con el partido de gobierno. Castellón reconoció su militancia asociada al oficialismo. Dato nada menor. La dirección de un repositorio de la Fcbcb es decidida por su Consejo de Administración —que está compuesto por tres consejeros puestos por el Ministerio de Culturas— y se designa por invitación. Por ello es que, en muchos casos, ni siquiera necesitan ser titulados y contar con experiencia profesional, como ocurrió con el actual director del Centro de la Cultura Plurinacional, que fue designado en febrero de 2021 sin contar con un título profesional al momento de su ingreso. Simplemente son invitados, y en la actualidad no tanto por los méritos y sí mucho más por obediencia con una línea política y militancia práctica demostrada. Castellón en su caso sí es un profesional avalado; sin embargo, él mismo remarcó que su reconocida trayectoria militante debió influir en su designación.

Lo que le faltó preguntar a Galindo para coronar su acometida en el mismo razonamiento, fue lo siguiente: ¿cómo se están eligiendo, en la nueva gestión del presidente Luis Oporto, a los profesionales que ocupan los cargos técnicos y que no se ratifican simplemente por invitación? ¿Cómo ha reemplazado el Museo Nacional de Arte a los dos ítems de curadores que tenía acéfalos, bajo qué criterios? Hasta donde nos han informado, esos puestos claves para la generación de contenidos del MNA fueron cubiertos por dos profesionales que venían de haber trabajado en el Ministerio de Culturas, Descolonización y Despatriarcalización.

¿Será esta proveniencia un criterio tan eficaz y suficiente? ¿Y por qué la actual gestión de la Fcbcb a un año de estar al frente, no hace públicas convocatorias con mayor regularidad para que otros profesionales se postulen a estos cargos y se transparente la gestión como corresponde? No sólo en La Paz sino en todas las ciudades donde cuenta con repositorios.

En otros tiempos, hasta 2017, los profesionales que trabajaban en la Fcbcb debían rendir un examen de suficiencia después de haber pasado tres meses de interinato a prueba. Y solamente después de aprobar ese examen podía saberse si el profesional era ratificado en su cargo. Hoy en día muchos de esos profesionales que ganaron sus cargos por competencia ya no están en la institución. Aunque todavía exista mucha gente capaz y reconocida trabajando en los repositorios de la Fcbcb, lo cierto es que, en una gran parte, la militancia política se ha impuesto a todos los criterios de selección en la renovación de personal. Algo está claro y es que el asunto del nepotismo y del compadrerío en la institución pública no se diferencia mucho entre neoliberales, conservadores o masistas (que se hacen llamar “de izquierda”). La mediocridad no tiene partido político.

MNA y arte contemporáneo

Lo más suculento de la entrevista realizada por Galindo a Iván Castellón comenzó sin embargo con lo referido a la concepción del arte que maneja la actual gestión MNA, y qué postura tiene frente a la promoción del arte contemporáneo.

Desde que el historiador Luis Oporto asumió la presidencia de la Fcbcb en enero de 2021, el apoyo a la producción y exhibición del arte contemporáneo desde todos sus repositorios ha caído en picada notoriamente. Gran parte, entendíamos, se debía a una falta de conocimiento en el tema por parte de sus actuales líderes. Pero si alguien no puede escabullirse a la responsabilidad de conocer este tema, es el director del Museo Nacional de Arte. El solo gesto que tuvo el director de aceptar ser interpelado en una barricada de María Galindo, conocida por sus furibundas arremetidas, era algo aplaudible y justo para con el público; pero esta valentía debía acompañarse con buena preparación, y no fue el caso del director Castellón quien, si bien se mostró calmo en todo momento, brindó respuestas muy pobres y hasta polémicas sobre su visión de la gestión del arte contemporáneo boliviano.

Castellón se limitó a teorizar, colocando la etiqueta de “arte posmoderno” a las expresiones conceptuales y de vanguardia, pero basta con leer un libro clásico como el de Arturo Danto (Después del fin del arte), para encontrar diferencias teóricas entre arte moderno, posmoderno y contemporáneo. Las estrategias del arte contemporáneo son singulares y reconocibles, y en Bolivia existe una producción importante, pensable, que no basta con asimilarse al proyecto de la posmodernidad para comprenderse —discusión, dicho sea de paso, bastante eurocéntrica—.

Después culpó a las muestras de arte posmoderno realizadas en el MNA en otras gestiones como causantes de la escasez de públicos en sus salas. Acudió al desactualizado argumento del elitismo del arte contemporáneo, desconociendo los avances que las anteriores gestiones lograron en términos de mediación.

Le llamó democratización del arte al “dar cabida a artistas emergentes”, como si fuera algo que no se hacía. Galindo le objetó esa mirada retrógrada que parecía apuntar a la política “del cuadrito colgado en la pared”. Por otra parte, Castellón insinuó que no es compatible con el proyecto descolonizador que promueve la actual CPE. Lo más polémico, lo que Castellón considera requisito para exponer en el MNA: “Lo que vamos a pedirles a los artistas cuando tienen que exponer es que su obra, más allá de los cánones académicos, tiene que (…) hacer algún pronunciamiento contra el feminicidio, contra las masacres, contra la injusticia social, estos temas”.

Este análisis y recuento de la entrevista continuará el próximo domingo.

Fuente: lostiempos.com