Represión en Rusia contra los manifestantes que se oponen a la guerra


Desde que comenzó la invasión de Ucrania, la policía rusa ha detenido a 5.900 manifestantes pacíficos en 67 ciudades rusas, según reporta la ONG de Derechos Humanos OVD-Info. Los rusos que han salido a las calles son esencialmente jóvenes. “La mayoría de los rusos se van a despertar un poco más tarde cuando empiecen los problemas económicos”, dice a RFI la socióloga e historiadora rusa, Elena Bogush.



Moscú, San Petersburgo, Rostov son algunas de las ciudades en las que los jóvenes se están manifestando para protestar contra la invasión de Ucrania, lo que el Kremlin ha llamado operación para “mantener la paz”. Se dan cita por el servicio de mensajería Telegram no sólo en las grandes ciudades, sino también en pequeños municipios.

Pero las autoridades se muestran implacables con cualquier voz que desentone del discurso oficial. Y ya van 5.900 detenidos, según la ONG rusa OVD-Info que monitorea desde hace años los arrestos en las manifestaciones.

La policía no duda en dispersar a los manifestantes y también en acallar las voces críticas. El 24 de febrero, el filósofo político Grigori Ioudine fue apaleado por la policía hasta que perdió el conocimiento. El presentador de televisión Ivan Ourgant fue apartado de la antena y la periodista Telena Tcherneneko fue excluida por firmar una carta contra la guerra, según denuncia la ONG Amnistía Internacional (AI).

“Mientras Rusia se libra a ataques ciegos en violación del derecho internacional en Ucrania, las autoridades también violan los derechos de libertad de expresión y de reunión pacífica en Rusia. Tienen que cesar de reprimir brutalmente a los que expresan su desacuerdo con la guerra”, denuncia Marie Struthers, directora para Europea del Este y Asia Central de AI.

La postura de los oligarcas puede ser determinante para parar la guerra  

“Los que están protestando son los jóvenes, una pequeña parte de la sociedad, yo creo que la mayoría de los rusos se van a despertar un poco mas tarde cuando empiecen los problemas económicos muy graves”, analiza para RFI, la socióloga e historiadora rusa, Elena Bogush.

Muchos de los productos que consumen los rusos son importados por lo que seguramente las consecuencias de esta guerra en los bolsillos de los rusos no tardarán en sentirse.

“La mayoría de los productos y cosas que usamos son importados; incluyendo los alimentos, así creo que habrá en el futuro protestas más grandes”, vaticina Bogush. Sin embargo, para la socióloga, tal vez lo más determinante para parar la guerra, no sean las manifestaciones de la sociedad civil sino la opinión de los oligarcas rusos.

“En los círculos cercanos a Putin, entre los oligarcas rusos, va a aumentar la protesta y puede ser que ellos hagan algo para sacar a este loco del poder. Porque los oligarcas rusos lo tienen todo en occidente, sus mansiones, sus yates, familias, hijos estudiando en Europa o en EEUU. Yo no entiendo cómo ellos van a querer vivir en una fortaleza cerrada sólo por el amor a su presidente”, concluye la socióloga rusa.

Radio Francia Internacional