El retorno a clases presenciales trae retos, sobre todo para los más pequeños, según psicopedagogo

El jefe de carrera de Psicopedagogía de la Universidad Católica, aconseja a los padres a enfocarse más en lo cualitativo del aprendizaje que en las notas. Ve que este año estará dedicado a la readaptación de los estudiantes, que vuelven a las aulas después de dos años
Tanya Imaña Serrano

Este lunes 14 de marzo, niños y adolescentes de Santa Cruz volverán a las aulas después de dos años de clases virtuales o a distancia, a causa de la pandemia por Covid-19 que, en 2020 clausuró el año escolar en julio. De acuerdo con Marcelo Martínez, jefe de la carrera de Psicopedagogía de la Universidad Católica, este será un proceso de readaptación tanto para los estudiantes, como para sus padres y maestros. Este proceso puede extenderse todo este año, manifiesta el psicopedagogo.

Los más pequeños serán los que más desafíos tendrán que enfrentar, sobre todo aquellos que han cursado el ciclo inicial durante la pandemia, porque les tocará ‘reiniciar’ su escolaridad, como explica Martínez. 

Se trata de niños que no han tenido la oportunidad de adaptarse al nuevo entorno, a ser más independientes y resolver sus propios problemas, reconocer en los profesores la autoridad y desarrollarse socialmente, como ocurre en el prekínder y kínder. 

Pero además, que han iniciado su proceso de lectoescritura en línea. Por ello, el proceso metodológico necesitará ser más pausado y desarrollar competencias como la lectoescritura y la comprensión.

Martínez expresa la necesidad de metodologías que propicien esa readaptación, que pueden ser híbridas, es decir que combinen lo digital, con lo analógico, pues los chicos deberán usar materiales convencionales, como textos y cuadernos, pero continuarán con la computadora, o el celular, como lo han venido haciendo en este tiempo de pandemia.

El psicopedagogo anima a los padres a acompañar a sus hijos en este proceso, en el que deben desarrollar competencias como la comprensión, atención y memoria. 

También les sugiere paciencia y buscar ejercicios creativos para enfrentar juntos este nuevo cambio. Para Martínez es importante que los papás y mamás pongan más atención a lo cualitativo del aprendizaje, como las técnicas de estudio, la disciplina en el horario (académico y personal), que permita también actividades extracurriculares y sociales -de los que ha estado privado el niño en este tiempo-. 

El profesional está convencido de que, lo cuantitativo, es decir: las notas, pasan a un segundo plano.

En el caso de los adolescentes, los desafíos son otros, sobre todo metodológicos y disciplinarios, explica Martínez. Los adolescentes se han vuelto muy hábiles manejando la tecnología pero, en muchos casos, se han acostumbrado a ‘copiar y pegar’, por lo que les falta desarrollar habilidades de investigación convencionales, así como técnicas de estudio. 

Además, al haber estado dos años conectados a las pantallas de sus computadoras, teléfonos o tabletas, en los que no solo pasaban clases, sino que simultáneamente están compartiendo con sus amigos, o están en redes sociales, mantenerlos sentados toda la mañana, y captar su atención, será el reto, manifiesta.

El profesional indica que los maestros deberán encontrar la metodología que les permita readaptar también a este grupo, por su puesto el acompañamiento de los padres será muy importante.

Mientras tanto, los escolares alistan mochilas este fin de semana, esperando que sea hora de reencontrarse con sus compañeros de clase.