El representante permanente de Bolivia en la Organización de Estados Americanos (OEA), Héctor Arce Zaconeta, señaló que si bien se ve con mucha expectativa la investigación que llevará adelante el Departamento de Estado de Estados Unidos de las elecciones en Bolivia de 2019 y el rol de la OEA en la crisis posterior el país no depende de su resultado.

“Son muchos los países y las entidades que están clamando por la verdadera investigación (de la crisis boliviana de 2019), y eso nos ayuda; no dependemos de esta investigación en Estados Unidos, no dependemos tampoco de ningún otro país; es una conciencia del contexto internacional que la venimos sintiendo, en el Consejo Permanente de la OEA, que la hemos sentido en la Asamblea General”, destacó este lunes el embajador en la transmisión digital Piedra, Papel y Tinta, de La Razón.

Hay que recordar que Estados Unidos es uno de los mayores contribuyentes financieros de la OEA, y los legisladores estadounidenses que actualmente cuestionan razonan en sentido de que el dinero de los contribuyentes de su país no puede estar pagando acciones del organismo que hayan ido contra la democracia.

Desde principios de 2020, cuando aparecieron cada vez más artículos periodísticos e investigaciones cuestionando a la OEA, la representación mexicana ya pidió una revisión de la referida auditoría de la OEA; lo mismo que Argentina. La Secretaría General, presidida por Luis Almagro, no abrió ninguna investigación.

Y es que dicha Secretaría General, destacó el embajador boliviano, considera oficialmente cerrado el caso. Arce Zaconeta contó que él envió 10 peticiones de informe sobre los detalles de la auditoría, y que hasta ahora no se le entrega nada.

Recordó que la investigación que hará el Departamento de Estado es un pedido del Congreso estadounidense, a iniciativa de legisladores demócratas, en especial de uno de los decanos del Senado, Berny Sanders.

Arce precisó que la iniciativa de pedir un informe sobre la transparencia del proceso electoral boliviano y el rol de la Secretaría General de la OEA en su anulación, tras la renuncia del expresidente Evo Morales, se originó en el mismo noviembre de 2019; y tiene que ver con al menos seis investigaciones de dichas elecciones, a cargo de importantes universidades y centros de investigación, que cuestionan y desbaratan el informe de auditoría de la OEA, que concluyó en que en la elección boliviana de 2019 “hubo una ‘manipulación dolosa’ e ‘irregularidades graves’ que hacen imposible validar los resultados emitidos originalmente por las autoridades electorales bolivianas” (comunicado de prensa oficial de la OEA del 4 de diciembre de 2019).

El Departamento de Estado también investigará la violación de derechos humanos en Bolivia devenida de la anulación de las elecciones de 2019.