La base de cualquier relación sana no es el amor

Marta Martínez enseña en su libro ‘Que sea amor del bueno’ cómo reconocer comportamientos tóxicos y cómo acabar con ellos para conseguir un vínculo fuerte

Sandra Palacios

Jonathan Borba / Unsplash

Fuente: abc.es

Las actitudes tóxicas y la falta de responsabilidad afectiva son cada vez más comunes en la sociedad actual, lo que afecta de lleno en la calidad de nuestros vínculos. Por este motivo, Marta Martínez, psicóloga experta en relaciones de pareja, enseña en su libro ‘ Que sea amor del bueno‘ (Zenith) a identificar estos comportamientos y a conseguir un amor sano.



En su libro comenta que no es nuestra culpa si una persona desaparece de repente o si solo nos da migajas de cariño, sino que le falta responsabilidad afectiva. ¿Qué significa este concepto?

Se refiere a que todos nuestros actos tienen consecuencias en la otra persona y en su mundo emocional, por lo que es importante y sano tener conciencia de ello.

¿Por qué son cada vez más comunes las actitudes tóxicas en las relaciones?

A nivel general, nunca se nos ha enseñado mucho sobre educación emocional. Esto nos lleva a no ser capaces de reconocer adecuadamente lo que es sano y lo que no en nuestras relaciones. Muchas veces, en nuestros vínculos, nos embargan completamente y no sabemos qué hacer. De esta forma nos vemos envueltos una y otra vez en dinámicas que no son sanas, pero que tampoco sabemos reconocerlas. Esto, unido a la mochila emocional que llevamos cada uno de nosotros y que no hemos trabajado, forma un cóctel que da lugar a este tipo de patrones disfuncionales.

¿Qué quiere decir en el libro con relaciones líquidas y la mercantilización de los vínculos?

El término de relaciones líquidas lo propuso Zygmunt Bauman y se refiere a las relaciones que se caracterizan por la falta de compromiso, calidez e implicación emocional. Por otra parte, hablo de mercantilización de los vínculos porque da la sensación de que a medida que el capitalismo avanza y el mundo se globaliza, las relaciones se ven más afectadas. Igual que al dar clic en una aplicación tenemos comida a domicilio en casa, parece que queremos hacer lo mismo con nuestros vínculos y relacionarnos de manera rápida, sin implicarnos demasiado y tratando de evitar continuamente la incomodidad que a veces genera el comprometerse emocionalmente con alguien, por todas las conversaciones incómodas que eso genera.

«Se trataría de buscar ese punto en el que tenemos que relacionarnos con los demás, pero respetando nuestros espacios», Marta Martínez

¿Qué es el ‘breadcrumbing’?

Es un tipo de relación en la que una de las partes da solo migajas de atención y amor a la otra persona. Un día muestra que quiere que la relación vaya adelante y estar implicado, y al día siguiente todo lo contrario: de repente responde con monosílabos, se muestra frío… Esto hace que la víctima de este comportamiento se vaya enganchando cada vez más. Es lo que en psicología llamamos un patrón de refuerzo intermitente: como la persona sabe que va a llegar ese momento agradable en el que el otro esté con ella al 100% o al menos lo parezca, se queda esperando, tratando de aguantar esos momentos en los que el otro está más ausente, esperando que se consolide el vínculo en algún momento. Pero lo complicado es que al final esto nunca sucede, por eso se genera un patrón tóxico.

¿Cómo podemos relacionarnos para evitar cubrir carencias emocionales?

Con nuestro propio trabajo personal. En el libro trato de mostrar cuáles son los puntos de nuestra autoestima, de lo que social y familiarmente hemos aprendido, para saber qué elementos de nosotros mismos que hemos dado siempre por hecho quizás debamos cuestionarlos y trabajarlos de otro modo. Por ejemplo, lo que muestran muchas películas sobre qué debe ser el amor o la idealización del amor romántico… Hay que trabajarlo para intentar evitar este tipo de relaciones.

¿Lo aguanto todo o me voy por nada? ¿Cómo saber dónde está el límite?

Antes, en la época de nuestros abuelos o incluso de nuestros padres, estaba esa idea de que hay que aguantarlo todo por amor y que el amor todo lo puede. Ahora, sin embargo, nuestra sociedad tiende más al individualismo y al ‘me voy por nada’. Encontrar este punto justo entra en conexión con la interdependencia. Somos seres sociales y necesitamos a los demás. Por ello, se trataría de buscar ese punto en el que tenemos que relacionarnos con los demás, pero respetando nuestros espacios y creando una parcela emocional propia.

«Teniendo una comunicación fluida, escucha activa, tratando de poner límites y haciéndonos cargo de nuestras propias emociones, ya tenemos mucho camino hecho para un ‘amor del bueno’», Marta Martínez

¿Cuál es la base de una relación sana?

Está muy relacionada con la responsabilidad afectiva, la empatía, el respeto, tener trabajada nuestra propia autoestima, saber cuál es el tipo de amor que merecemos y conocer qué no debemos tolerar. Esto es la base de cualquier relación sana.

¿Qué consejo daría para construir ‘amor del bueno’?

Básicamente tratar de trabajar nuestra responsabilidad afectiva y que haya mucha comunicación. Que no sea simplemente hablar, sino pararnos a escuchar a la otra parte para saber qué necesita, qué es sano para ella, qué acuerdos es importante establecer respecto a lo que vamos a tolerar y lo que no en la relación, etc. Teniendo esa comunicación fluida, escucha activa, tratando de poner límites y haciéndonos cargo de nuestras propias emociones y actos que generan emociones en la otra persona, ya tenemos mucho camino hecho para un ‘amor del bueno’.

¿Qué diría que se siente cuando a uno le quieren bien?

Sobre todo, tranquilidad. Y esto no quiere decir que en la relación vayas a estar siempre tranquilo. También habrá alteraciones y conversaciones incómodas, pero en eso se basa también la responsabilidad afectiva, en poner sobre la mesa límites, que es algo incómodo para la persona que lo recibe, pero que es muy necesario para proteger el vínculo.