Los negocios suizos con materias primas llenan las arcas de Putin

La guerra en Ucrania pone el foco sobre un modelo suizo de negocios que se basa en el principio de cerrar los ojos: las transacciones con materias primas, que generan millones, también para Rusia.

Protesta contra la guerra de Rusia contra Ucrania en Zúrich, el 5 de marzo de 2022. Protesta contra la guerra de Rusia contra Ucrania en Zúrich, el 5 de marzo de 2022.

Suiza es conocida como centro financiero. Menos llamativo, pero más importante, es el comercio de materias primas, del que también Suiza es uno de los principales centros a nivel mundial.



Tras bambalinas, se desarrollan allí millonarios negocios, cifrados en cerca de un billón de dólares en un informe del Gobierno de Berna de 2018. Las cinco mayores firmas suizas, por su volumen de negocios, no son bancos ni industrias farmacéuticas, sino empresas que comercian con materias primas.

Materias primas rusas

A nivel mundial, aproximadamente un tercio del petróleo se compra y vende en Suiza. También se realizan en ese país dos tercios de las transacciones mundiales de metales no nobles como el zinc, el cobre o el aluminio, y dos tercios de las de granos. Así, el 80 por ciento de las materias primas rusas se comercia a través de Suiza, según un informe de la embajada helvética en Moscú. En consecuencia, buena parte del petróleo y el gas ruso fluye, por así decirlo, por los escritorios suizos.

Las exportaciones de petróleo y gas son la principal fuente de ingresos de Putin. Representan entre el 30 y el 40 por ciento del presupuesto de Rusia. Las empresas petroleras estatales rusas ganaron en 2021 cerca de 180.000 millones de dólares con sus exportaciones. Un dinero que ahora puede usarse para financiar la guerra.

Angela Mattli, de la ONG Public Eye, reprochó, con motivo de una manifestación pacifista en Berna, que los negociantes suizos de materias primas sigan sin preocuparse de lo que el Estado ruso hace con el dinero. Y también en la esfera política se plantean críticas.

«Suiza debe cerrar el grifo de la financiación bélica rusa”, demandó el socialdemócrata Cedric Wermutht, indicando que el país tiene herramientas poderosas en sus manos: las transacciones de materias primas y las fortunas de los millonarios rusos.

Hasta ahora, sin embargo, las sanciones aplicadas por la UE y Estados Unidos no afectan el comercio de materias primas, si bien los estadounidenses anunciaron que dejarán de importar petróleo ruso.

Suiza se atiene a su neutralidad y no impone sanciones propias. Solo se suma a las dictadas por otros. Es decir, solo actúa cuando un socio comercial importante o el Consejo de Seguridad de la ONU dicta sanciones.

El pilar del dinero

Con frecuencia, las materias primas se negocian directamente entre Gobiernos o se transan en bolsas dedicadas al ramo. Además, se venden en el mercado libre. Las empresas suizas se han especializado en esas ventas directas. Un motivo relevante es que allí se dispone de suficiente cantidad de una materia prima importante para ese comercio: capital.

Por ejemplo, para un cargamento de petróleo, hay que reunir la friolera de 100 millones de dólares, más o menos, según sea la cotización del momento. Una cantidad que las empresas no suelen tener en sus cajas. Los instrumentos financieros adecuados para tales transacciones fueron desarrollados en Suiza.

A menudo, se utilizan las cartas de crédito documentario: el banco concede un crédito al comerciante, y recibe como garantía un documento que le confiere la propiedad de la mercancía. Esta se traspasa al comerciante cuando paga el dinero al banco.

Poca transparencia

Solo el dinero fluye a través de Suiza. Por lo general, las materias primas nunca llegan a territorio helvético, sino que pasan directamente del país de origen al país receptor. En consecuencia, la administración aduanera suiza no recibe información sobre el volumen de lo negociado. Solo el Banco Nacional suizo publica algunos datos, que no registran con precisión, sin embargo, el flujo de materias primas. En suma: no es nada muy claro.

Una planta petrolera rusa en Tatarstán. Una planta petrolera rusa en Tatarstán.

«Todo el comercio de materias primas está subregistrado y subregulado», afirma Elisabeth Bürgi Bonanomi, de la Universidad de Berna. Quién compra a quién cuales materias primas y a qué precios, es algo que permanece difuso.

La falta de regulación es atractiva para los comerciantes, máxime teniendo en cuenta que muchas materias primas son extraídas en países no democráticos. «A diferencia del mercado financiero, en el que hay reglas para combatir el lavado de dinero y los flujos financieros ilegales o ilegítimos, y donde existe un organismo de supervisión, eso no existe actualmente para el comercio de materias primas», indicó David Mühlemann, de Public Eye, a la cadena de televisión pública alemana ARD.

«Se requiere una regulación del comercio con materias primas. Se necesita transparencia sobre los pagos de comerciantes de materias primas a Gobiernos y, en especial, a regímenes autócratas, que desvían esos dineros a sus propios bolsillos o, en el peor de los casos, financian también guerras», afirmó Mühlemann, haciendo notar, además, que «no se trata solo de Rusia».

Fuente: dw.com