Ola de violencia en El Salvador: ¿qué hay detrás del récord de asesinatos?

El presidente salvadoreño, Nayib Bukele, anunció el estado de emergencia por 30 días debido al gran número de asesinatos en su país. Los críticos temen que con ello aumente el autoritarismo en el país centroamericano.

    

Agentes de la Policía en El Salvador.

62 asesinatos en un solo día: esta impactante cifra récord alcanzó El Salvador el pasado sábado (26.03.2022). Para entender mejor esta cifra: el país centroamericano, con 6,5 millones de habitantes, tiene casi la misma población que Washington, la capital estadounidense. En Alemania, la tasa de asesinatos es de aproximadamente 0,3 homicidios por cada 100.000 habitantes. En El Salvador, la cifra para 2021 fue de 20 por cada 100.000 habitantes, según cifras del gobierno, con un total de 1.140 víctimas mortales.



El fin de semana, el presidente salvadoreño, Nayib Bukele, tomó una decisión drástica. Mediante un tuit, pidió al Parlamento que declarase inmediatamente el estado de emergencia nacional.En una sesión de urgencia, el Parlamento, dominado por el partido gobernante, cumplió con la solicitud, aprobando un estado de emergencia de 30 días que restringe ciertas libertades constitucionales, como las detenciones sin orden judicial.

Recientemente, en noviembre de 2021, el presidente Bukele se jactó de haber combatido con éxito la violencia en su país: «Venimos de ser el país más violento del mundo y ahora no estamos ni por cerca de esos números, no estamos ni siquiera en el top 10», dijo en ese momento. Hace unos años, El Salvador tenía la tasa de asesinatos más alta del mundo. En 2015, la cifra era de 103 asesinatos por cada 100.000 habitantes. Después la cifra empezó a bajar, y el descenso más pronunciado se produjo a partir de 2019, cuando Bukele asumió la presidencia. Pero, ¿ha tenido realmente tanto éxito su lucha contra el crimen? ¿Y por qué ha aumentado tanto la violencia este año en El Salvador?

El presidente salvadoreño, Nayib Bukele.El presidente salvadoreño, Nayib Bukele.

¿Pacto del gobierno con las bandas criminales?

«Hay una sospecha razonable de que Bukele, como otros expresidentes, tenía un pacto extraoficial con las pandillas del país, y que esa fue la razón de la disminución de la violencia», afirma Sabine Kurtenbach, del Instituto GIGA de Estudios Latinoamericanos, con sede en Hamburgo, en entrevista con DW.

De hecho, en septiembre de 2020, tras una amplia investigación, el renombrado medio online «El Faro», de prestigio internacional, demostró de forma concluyente que el Gobierno de Bukele había cerrado un acuerdo con las dos bandas criminales más poderosas del país. Se dice que se negociaron beneficios para pandilleros encarcelados y otras promesas, a cambio de una reducción en la tasa de homicidios antes de las elecciones legislativas y municipales de febrero de 2021, que el partido en el gobierno ganó de forma aplastante.

Günter Maihold, experto en América Latina del Instituto Alemán de Asuntos Internacionales y de Seguridad (SWP), sospecha que ese acuerdo fue, al parecer, cancelado por las «bandas de asesinos», y que ellos son responsables de la nueva escalada de violencia en El Salvador: «Las bandas desafían ahora directamente al presidente con ataques a la población para sembrar la inseguridad y el caos”, explica Maihold a DW.

Pandilleros en las cárceles de El Salvador. Pandilleros en las cárceles de El Salvador.

El poder de las pandillas en El Salvador

Según estimaciones, hay unos 70.000 pandilleros en El Salvador. Las pandillas surgieron tras el final de una cruel guerra civil de doce años (1980-1992) y como resultado de las deportaciones de miembros de bandas criminales de Estados Unidos. Las dos bandas más conocidas y hostiles son la «Mara Salvatrucha» (MS-13) y la «Mara Barrio 18».

Cristian Ambrosius, del Instituto de Estudios Latinoamericanos de la Universidad Libre de Berlín, que se encuentra actualmente en El Salvador, describe a DW la brutalidad a la que pueden llegar las llamadas «maras»: «Una de las víctimas fue colocada en un puente recién construido en la capital, una obra de prestigio del presidente Bukele. Eso se interpretó como una clara señal para el mandatario y los turistas. La violencia se está utilizando como medio de presión contra el gobierno, que está tratando de vender a El Salvador como un gran país de bitcoins con grandes playas», señala Ambrosius.

Peligroso estilo autoritario

El presidente Bukele ha sido muy controvertido desde su sorprendente victoria electoral, en 2019. Para algunos, es un salvador; para otros, un populista sin principios. Su estilo de gobierno, cada vez más autoritario, genera grandes temores en la sociedad civil del país. En respuesta a las revelaciones de «El Faro», Bukele autorizó el uso de la fuerza letal contra las «maras» y una serie de medidas represivas en las cárceles.

Miles de presos tatuados con la cabeza rapada fueron mostrados, amontonados de forma humillante y caminando en ropa interior. Otra medida fue mezclar a presos de diferentes bandas en las celdas de la prisión. Según los expertos, precisamente esa humillación fue la que condujo a la ruptura definitiva del acuerdo secreto entre el gobierno y las «maras» y, en consecuencia, a la actual ola de violencia.

«En El Salvador nunca hubo una respuesta o un intento de abordar las razones y las causas estructurales más profundas de la violencia», dice el experto Ambrosius. Y en eso coincide con él Sabine Kurtenbach, del GIGA: «Mientras no garanticemos estructuralmente en estos países que los jóvenes y los grupos marginados tengan una posibilidad de vida más allá de la delincuencia y de la violencia, la violencia continuará».

(ct/cp)

Fuente: dw.com