Luego de conocerse el caso de una estudiante de 15 años que fue dopada y abusada sexualmente por un taxista en Cochabamba, La Razón Radio de la jornada abordó el tema de la seguridad en las unidades educativas y las medidas que se toman desde el Estado para evitar ese tipo de hechos. El viceministro de Educación Regular, Bartolomé Puma, dijo que está prohibido que los directores de los colegios cierren las puertas a los estudiantes atrasados.

La autoridad explicó que en caso del atraso de estudiantes, éstos deben quedarse en la biblioteca o en la dirección del establecimiento mientras concluye el primer periodo de clases.

“Debemos decirles a los directores que los estudiantes no pueden quedar afuera, si llegaran tarde deben quedarse en la biblioteca o en algún espacio. Si no hay una biblioteca, deben estar en la dirección haciendo trabajos”, sostuvo sobre la prohibición de cerrar las puertas de las unidades educativas.

Respecto a si hay medidas de seguridad y protocolos en caso de que los alumnos no ingresen, y más específicamente, si hay formas de que un profesor pueda alertar a los padres de una ausencia, Puma indicó que en el Registro Único de Estudiantes (RUDE) está el número del padre, madre o tutor, y que el director puede hacer esa investigación.

Resaltó la importancia de la comunicación de los responsables de las casas de estudio con los padres para resguardar la seguridad.

Se refirió, además, a que el uniforme es un medio para identificar a los estudiantes. “Eso nos ayuda a detectar. Es favorable en algunos casos, decimos que no es obligatorio, pero en consenso con los padres, deben tomar en cuenta el uniforme”.

Puma también fue consultado sobre la clausura escolar de 2020 y la imputación formal al exministro de Educación Víctor Hugo Cárdenas y otro funcionario. “Se tomaron la atribución de actuar en contra de las normas. La Constitución dice que la educación se constituye en una función suprema y primera responsabilidad financiera del Estado que tiene la obligación indeclinable de sostenerla, garantizarla y gestionarla”, dijo.

Respecto a los daños económicos por la clausura del año escolar, el viceministro recordó que en la época de Banzer también ocurrió lo mismo y que se debe tomar en cuenta “el daño psicológico y emocional”. Además, aseguró que hay deficiencias en lectura y escritura en los estudiantes.

En ese entonces “yo estaba en el Magisterio, en el Plan 3000. Estábamos trabajando desde plataformas (digitales), pero no todos. Hubo capacitaciones, pero muy esporádicas”, complementó para explicar que varios docentes, al margen de lo establecido, continuaron con la formación.