Exdirectora del Sepret: Régimen Penitenciario no hace seguimiento médico, psicológico ni jurídico a internos

Guevara agregó que en esas visitas también encontró internos con enfermedades crónicas como epilepsia y VIH, en celdas de castigo, sin el debido seguimiento y tratamientos médicos o preferencias por su condición de salud.

San Pedro

Fuente: ANF



La exdirectora del Servicio para la Prevención de la Tortura (Sepret), Nadeshda Guevara, afirmó que la dirección de Régimen Penitenciario no realiza seguimiento médico, psicológico ni jurídico de los privados de libertad, con lo que incumple sus funciones y normativas y vulnera los derechos humanos de los afectados. Dijo que muchos de los actos se constituyen en formas de tortura y tratos crueles.

“Nosotros hemos encontrado personas privadas de libertad que no tienen seguimiento médico, psicológico, jurídico. Hemos encontrado personas que tienen esquizofrenia, enfermedades mentales, ellos tienen que estar en psiquiátricos, pero se encuentran en zonas de aislamiento”, dijo Guevara a ANF.

El martes mediante una nota de prensa, el director de Régimen Penitenciario, Juan Carlos Limpias, afirmó que Régimen Penitenciario “ratifica el respeto al derecho a la salud de las personas privadas de libertad”, debido a la muerte de Marco Antonio Aramayo, preso durante siete años en el penal de San Pedro de La Paz y afrontando más de dos centenas de procesos.

La autoridad penitenciara declaró que el área de salud del recinto penitenciario de San Pedro, atendió en varias oportunidades al privado de libertad, y que en los siete años de reclusión registró solamente unas 20 salidas médicas para ser observado por galenos especialistas.

La aseveración de Guevara tiene base en su informe de la gestión -marzo a octubre de 2021-, en la que el Sepret, hoy Mecanismo para la Prevención de la Tortura, visitó las cárceles del país y evidenció una situación deplorable.

Guevara agregó que en esas visitas también encontró internos con enfermedades crónicas como epilepsia y VIH, en celdas de castigo, sin el debido seguimiento y tratamientos médicos o preferencias por su condición de salud.

Indicó que las celdas de castigo son espacios reducidos de 2×2 metros, de donde los privados de libertad no salen al sol entre tres y cinco días a la semana. Y que, a la fecha, estos sitios continúan usándose, por ejemplo, en San Pedro: La Grulla, Muralla; y en el penal de Chonchocoro, cuartos reducidos donde “se los pone en castigo permanentemente”.

Agregó que los sitios de castigo también continúan funcionando en el penal de Palmasola, en Santa Cruz, donde, además, en celdas normales, se encuentran de entre 75 y 85 personas, al igual que en la carceleta de Radio Patrullas 110 en Montero.

Insistió en que una persona que se encuentra en un espacio aislado debe tener un seguimiento jurídico, psicológico, de trabajo social y no debe de estar sometida a golpes constantes o agresiones, “y tiene que tener una alimentación adecuada, salir al sol. Es decir, debe haber una metodología para poder hacer que esta persona entre en rehabilitación”.

La exfuncionaria explicó que los hechos de tortura y tratos crueles no son identificados solo por las zonas de castigo, sino también por las condiciones en que se encuentran los privados de libertad, y el espacio en el que se mantienen.

Tomando en cuenta los tratos y condiciones en que se encuentran los internos de recintos penitenciarios, dijo que se incumplen las Reglas de Mandela, que son los espacios físicos determinados por las organizaciones de derechos humanos, y determinados también por la Convención contra la Tortura, la cual el Estado boliviano debe cumplir.