Falta de acceso a la justicia y salud vulneran derechos de población LGBTIQ+ en Bolivia

El estudio «Para que no vuelva a pasar» recoge testimonios de 10 casos sobresalientes de abuso registrados en el eje troncal del país, dentro del periodo de la pandemia de la COVID-19.

Brenda Molina 

Marcha de grupos LGBTIQ+ exigiendo el respeto y cumplimiento de sus derechos humanos. DICO SOLÍS



Fuente: https://www.opinion.com.bo

La falta de acceso a la justicia y a los servicios de salud, evidenciadas en el periodo más álgido de la pandemia de la COVID-19 en Bolivia, son las vulneraciones a los derechos humanos que desnudaron el peligro y desprotección que sufren las poblaciones diversas en el país.

El estudio «Para que no vuelva a pasar» realizado y gestionado por miembros de la Fundación Igualdad LGBT recoge testimonios de 10 de los casos más críticos registrados durante la primera etapa de la pandemia del coronavirus en el país, en medio de cuarentenas, restricciones, imposibilidad de trabajar e incluso de movilizarse hasta un centro de salud o un punto policial.

Rossio Villafuerte Alfaro, miembro de la fundación y parte del equipo investigador, lamenta que dentro de los peores casos algunas víctimas hayan muerto a causa de desnutrición, negación en atención médica e incluso ‘transfeminicidios’, sin hallar justicia hasta la fecha.

Dos casos de los más penosos y sobresalientes son los de Alessandra y Fernanda, muertas por transfobia y estigma hacia estas poblaciones.

ALESSANDRA

Alessandra fue víctima de transfobia y asesinada por crimen de odio en febrero de 2021. Su caso se encuentra en etapa preparatoria, seguida de oficio en el proceso penal.

Según informan miembros de los distintos colectivos, el autor del hecho y su defensa realizan acciones para intentar salir de prisión.

Tenía 19 años cuando fue asesinada. Según el testimonio de una de sus amigas cercanas, Gloria de los Ángeles, «el último mensaje que envió decía que ella quería quedarse a vivir en Cochabamba». Tenía varios proyectos a realizar, dejó sus estudios  antes de terminar el bachillerato por falta de recursos económicos y tuvo que criarse en varios hogares.

Tras más de un año del crimen, Alessandra aún no pudo obtener justicia.

FERNANDA

El caso de Fernanda es quizá uno de los que marcó de sobremanera a la población diversa del país. Ella murió por desnutrición el 30 de mayo de 2020.

«Si, murió de hambre», lamentan muchos.

Testimonios indican que la víctima se encontraba en situación de calle y con desnutrición por falta de alimento.

Ella se presentó en el centro de salud Lazareto, de Santa Cruz, pero no fue atendida por el personal médico y de enfermería, bajo el argumento de que temían un posible contagio del virus COVID-19. Sin embargo, en el momento se detectaron muestras de prejuicio hacia la población gay, trans y al VIH/SIDA, según el estudio.

Pasó toda la noche y la mañana del día siguiente en la puerta del centro de salud, sin síntomas de coronavirus, inconsciente y con dos heridas (en la cabeza y pierna).

Activistas se contactaron con su familia y se brindó, de forma independiente, el auxilio posible.

A pesar de que las gestiones lograron que fuera ingresada al centro de salud Pueblo Nuevo, el 29 de mayo fue retirada, aún en estado crítico. Con una nota, fue llevada al hospital San Juan de Dios, en el que también fue rechazada porque «no había espacio».

En medio de su desesperación, la hermana de Fernanda, finalmente, decidió cuidarla en su domicilio, lugar que terminó siendo su lecho de muerte.

Según los investigadores, este caso es uno de los reflejos más duros de la vulneración a los derechos humanos que recogieron.

EN EL OLVIDO

Villafuerte señala que, si bien las vulneraciones a los derechos de la población diversa se reflejan más en unos espacios que en otros, esto solo es cuestión de visibilidad, pues son muchos más los casos que quedan en la clandestinidad y el olvido.

El estigma está presente en numerosos espacios que deberían ser de acceso público, con igualdad.

PANDEMIA Y CRISIS

La crisis económica generada por la pandemia obligó a muchos gays, lesbianas y trans a retornar a los hogares que abandonaron hace tiempo, porque allí eran discriminados por sus propias familias.

Muchos de sus emprendimientos, negocios y sueños fueron truncados por el virus que les hizo renunciar a su independencia y libertad. «Aunque la discriminación sea otro virus contra el que la lucha no se acaba, en pandemia o no».