Gualberti: “Se identifican con Jesús crucificado tantas víctimas de una administración de la justicia corrupta y servil a los poderes de turno»

Fuente: El Deber

En la celebración de la pasión del Señor, el arzobispo de Santa Cruz, monseñor Sergio Gualberti, pidió mirar el árbol de la cruz donde estuvo clavado Cristo, que es la salvación del mundo.

Desde la catedral cruceña, Gualberti recordó a los fieles que  Jesús denunció, en varias oportunidades, la actitud hipócrita de los grupos de poder, religiosos y políticos, que se servían de la religión para sus intereses y privilegios.

Jesús fue condenado por una justicia servil a los poderosos y a sabiendas que era inocente. En Jesús inocente, colgado en la cruz, se identifican miles y miles de pobres de ayer y de hoy que no tienen voz ni rostro, descartados por la sociedad de la eficiencia y del consumo, explotados y sometidos a condiciones de vida infrahumana, crucificados por la miseria, el hambre, la escasez de agua y el desempleo. En especial, se identifican con Jesús crucificado tantas personas víctimas de una administración de la justicia corrupta y servil a los poderes de turno y las personas que nosotros ignoramos, despreciamos o lastimamos”, expresó ante cientos de feligreses que se congregaron este Viernes Santo en el atrio de la catedral.



“Gracias a la entrega de su vida, ese instrumento de muerte se ha vuelto el medio de vida y de salvación de la humanidad”, resaltó.

El arzobispo manifestó que la cruz es el culmen de toda la vida de Jesús haciendo el bien, devolviendo la vista a los ciegos, curando a los enfermos, sanando a los leprosos, perdonando a los pecadores, resucitando a los muertos y anunciando buena noticia a los pobres, los más necesitados y desposeídos de la sociedad.

En la cruz se cumple la misión que el Padre había encomendado a Jesús: instaurar el reinado de amor y de vida, concebido desde la creación y rechazado por la soberbia humana provocando la irrupción del pecado y la muerte”.



Monseñor Sergio Gualberti sostiene la cruz durante la celebración del Viernes Santo en el atrio de la catedral de Santa Cruz/Foto: Ricardo Montero

Recordó que a los que lo condenaron, nos les importó que Jesús fuera bueno, sino que lo condenaron porque se puso a lado de los pobres, de los privilegiados por Dios, pero despreciados de la sociedad. “Él se sentó a la mesa con los cobradores de impuestos, permitió que una pecadora pública le lavara los pies, tocó a leprosos considerados impuros por la ley, sació a los hambrientos y atendió a cuantos necesitados y enfermos se cruzaban en su camino. En especial, Jesús fue sentenciado porque criticaba a las autoridades religiosas que habían impuesto normas que desvirtuaban la ley de Moisés».

El arzobispo también dijo que de la misma manera “está crucificada nuestra hermana madre Tierra, devastada por la codicia del sistema economicista a través de la deforestación salvaje, la contaminación del agua y la explotación irracional de energías no renovables”.

Manifestó que el crucificado ha sido, es y será siempre signo de contradicción, por eso, nosotros creyentes tenemos el desafío de testimoniar la fuente de vida, de amor y fraternidad que brota de la cruz en nuestro mundo que tanto la necesita, aunque la desconozca o critique.