Honduras del narco

 

La captura y posterior extradición del expresidente hondureño Juan Orlando Hernández a los Estados Unidos, luego de que ese país lo solicitara para juzgarlo por narcotráfico y uso de armas, inicia una indiscutible debacle en dicha actividad criminal, que alcanzó su apogeo en las últimas dos décadas, al concretar uno de los más anhelados sueños de Pablo Escobar Gaviria, uno de los pioneros de esta actividad ilícita, consistente en unir el narcotráfico con la política. Esa pretensión, sin embargo, no cesó con su trágica muerte y, por el contrario, al ser adoptada por los países que a la sazón se estaban agavillando en torno al Foro de São Paulo, muy pronto se constituyó en uno de los ejes principales de sus economías.



Es útil recordar que, como un prolegómeno de las penurias que viene soportando ese país, que a pesar de que en 2006 la CEPAL lo colocó en uno de los primeros lugares de crecimiento económico de Centroamérica, con un 6%, en comparación al 4 % que mostraba el año 2005, un año más tarde, el expresidente Mel Zelaya, cautivado por los cantos de sirena del castrochavismo, viajó a Cuba con el objeto de concretar el ingreso de Honduras a Petrocaribe, una alianza impulsada por Chávez, y luego hacer parte de la Alianza Bolivariana para los Pueblos (ALBA), lo cual marcó una división social sin precedentes en Honduras, al vislumbrarse la tragedia política y económica que surgiría, a partir del ingreso  a esa entelequia.

Todavía resuenan en nuestra memoria las declaraciones del micomandante Chávez, al solemnizar el ingreso de Honduras a dicha alianza afirmando: “Quien no estaba de acuerdo con el ALBA era un vendepatria o un ignorante”, declaración que pareciera habérsela inspirado en Bolivia.

La crisis no tardó en llegar, al tratar de realizar una reforma de la Constitución, como la consabida fórmula propia del populismo del Siglo XXI que, al igual que en Venezuela, Ecuador, Bolivia, y ahora Perú y Chile, sostiene, como principal objetivo, perennizar a sus cipayos en el poder. Es así como, en la madrugada del 28 de junio de 2009, día en que se debía celebrar dicha consulta popular, Zelaya presentó su renuncia y fue expulsado del país a la vecina Costa Rica.

El sistema democrático que nos rige se ha convertido en un trampolín para  todos estos caudillos populistas  que, a  título de reformistas, intentan cambiarlo todo, hasta estatuir una dictadura vitalicia de la mediocridad, permeable a las mafias del narcotráfico internacional, que lo han adoptado como suyo; desde México hasta la Argentina, salvo muy raras y contadas excepciones.

Curiosamente, el expresidente Morales, en su sorpresiva visita a Cuba, realizada este sábado pasado, donde hizo la presentación del libro «Evo, operación, rescate”, al margen de presentar más libros de los que ha leído, nos sorprendió con su afirmación de que “Estados Unidos y las transnacionales interesadas en el litio estuvieron detrás del golpe de Estado en su contra en 2019”, una más de las falaces sorpresas que nos prepara habitualmente, sobre un hecho que nunca sucedió.

Lo que sí es digno de afirmación, es que las potencias mundiales, salvo Putin y sus criminales de guerra, están cada vez más interesadas e inmersas en el combate al tráfico de drogas que en el bendito Litio, como fue la clara y lacónica advertencia dada en la Casa Blanca por Anne Milgram, ejecutiva de la DEA, dirigida a los líderes de la región que abusan corruptamente de su poder para apoyar a los cárteles de la droga; aceptando sobornos de estos y permitiendo que la violencia y el asesinato florezcan; entonces sentenció: “la DEA no se detendrá ante nada para hacerles responsables de sus crímenes, y si creen que pueden esconderse detrás del poder o de su posición, están equivocados”.

 

La captura y extradición del expresidente hondureño, no deja ni un ápice de duda sobre la admonición de la Sheriff gringa y puede fundir más de un esfínter

de los que están liados con este negocio, que ya muestra las honduras del narco.

 

Álvaro Riveros Tejada