«La Gobernación de Beni no existía, estaba quebrada por la corrupción», afirma Alejandro Unzueta

El gobernador beniano relata los desafíos que tuvo que atravesar durante sus primeros meses al mando del departamento. Hasta la fecha no hay presos por corrupción, pese a las más de 200 denuncias
Eduardo Ruilowa

El gobernador del Beni, Alejandro Unzueta, afirmó que, cuando asumió el cargo como máxima autoridad del departamento, la institución estaba en quiebra y envuelta en la corrupción. Presentó más de 200 denuncias de corrupción de la anterior gestión y hasta la fecha no tiene respuesta de la Fiscalía.

“La Gobernación no existía, la institución estaba quebrada, inclusive con una insolvencia fiscal impresionante. Se debían ocho meses de sueldos, en un estado financiero caótico. Antes de que nos posesionen ya había bloqueos en la puerta de todos los sectores. Se debía (salarios) a todo el sector médico que trabajó en pandemia, realmente fueron bastante duros los primeros meses”, señaló Unzueta en entrevista con el programa ‘Influyentes’ de EL DEBER Radio.

Agregó que se tuvo que implementar una reformulación y reestructuración del personal para poder invertir en obras. Se respetó al 52% de los funcionarios que eran personas inamovibles por discapacidad y maternidad, y para el resto se aplicó una política de reducción.

“Nosotros hicimos una tremenda reformulación, hicimos un recorte de recursos humanos, bajamos a 1.100 empleados y hoy contamos con 646 para que los techos presupuestarios nos alcancen en las partidas más importantes y empecemos a construir obras”, sostuvo.

Vea la entrevista completa:

Según Unzueta, la quiebra de la institución se debía a la mala administración de la pasada gestión, manejada por el Movimiento Al Socialismo (MAS). Indicó que presentaron más de 200 casos de corrupción. Sin embargo, las denuncias no han tenido ningún resultado.

“La respuesta de la Fiscalía es un completo silencio. Ya vamos a cumplir un año de gestión y no hay ni un solo preso por la corrupción que nos dejaron”, añadió.