Macron y Le Pen también tienen profundos desacuerdos en política exterior


Para el mandatario saliente, Francia es una potencia de talla media cuya influencia internacional tiene eco gracias a su participación activa en el seno de la Unión Europea. La prioridad de la candidata ultraderechista es, en cambio, la Nación como exigencia de independencia y soberanía.



Sobre la guerra en Ucrania o el papel de la Unión Europea, las posiciones de los dos candidatos que disputaran el balotaje el próximo domingo son muy distintas.

El presidente francés ha sido uno de los principales promotores de las sanciones contra Moscú por su guerra en Ucrania de parte de la Unión Europea. También estima que Rusia cometido crímenes de guerra en Ucrania.

Le Pen ha condenado la invasion rusa de Ucrania y se ha mostrado favorable a acoger refugiados de ese pais en Francia, pero no esta a favor de sanciones económicas contra Rusia para no perjudicar el poder adquisitivo de los franceses.

Sobre todo, la ultraderechista ha propuesto que, «en cuanto la guerra entre Rusia y Ucrania termine y se logre un acuerdo de paz», se opere un «acercamiento estratégico entre la OTAN y Rusia».

Le Pen aseguró que no desea ni una «sumisión a Moscú ni a Estados Unidos» al mismo tiempo que subrayó que a Washington «tampoco le interesa ver que prospere un tratado chino-ruso».

La ultraderechista es acusada a menudo por sus rivales de una cierta proximidad con el gobierno ruso. La líder del movimiento Reagrupamiento Nacional fue recibida personalmente por Putin durante la campaña presidencial de 2017, cuando fue derrotada por Macron.

Su partido, además,sigue devolviendo un préstamo de unos nueve millones de euros (9,8 millones de dólares) a un acreedor ruso.

En un primer momento, el aura presidencial de Macron se vio reforzada por la guerra en Ucrania, en particular por su intento de mediación entre Kiev y Moscú, pero luego Le Pen, muy hábilmente, se enfoco en el impacto del conflicto bélico en el poder adquisitivo de los franceses.

Ella se presentó así como la defensora de las clases populares, en un contexto de aumento de los precios de la energía y de la inflación, lo que le obliga a bajar al barro electoral para debatir de las principales preocupaciones de los franceses.

«El impacto inmediato del conflicto ha sido aumentar los precios de la energía y crear una preocupación sobre el poder adquisitivo. Esto ha jugado a favor del programa de Le Pen», según Michel Duclos, asesor especial del centro de reflexión Institut Montaigne.

De manera general, en temas europeos las concepciones de ambos candidatos son asimismo muy distantes.

Mientras que el presidente saliente quiere reforzar la autonomía estratégica de Europa, sus capacidades militares y diplomáticas y su estatus de potencia mediadora, Marine Le Pen, que ya no habla de salir de la Unión Europea ni del euro como en 2017, sigue siendo muy ambigua al respecto: quiere que Francia siga en la UE, pero quiere reformar esta institución desde dentro.

Y sobre todo, como ha señalado el presidente saliente, muchas de sus medidas van en contra de las normas y a veces de los tratados europeos, como el restablecimiento de las fronteras nacionales, la primacía del derecho nacional sobre el europeo o su deseo de reducir en 5.000 millones la contribución de Francia al presupuesto de la UE.

También es muy severa en cuanto a la relación con Berlín: considera que la noción de « motor franco-alemán » es una ficción y ha anunciado que quiere poner fin a algunas programas de cooperación franco-alemán, especialmente en el ámbito de la defensa. Esto llevaría a los dos países, y por tanto a Europa, a un periodo de gran tensión.

Con AFP 

Radio Francia Internacional