Científicos crean un casco para estudiar los efectos de la ketamina a nivel cerebral en humanos

Es probable que hayas escuchado hablar de la ketamina, pero desconozcas de que se trata. Esta hace referencia a una droga disociativa derivada de la fenciclidina, usada en la actualidad dentro de la medicina para sacar provecho de sus propiedades sedantes, analgésicas y anestésicas.

Es así como la ketamina puede ser aplicada en seres humanos como sedante previo a realizar una operación menor, así como tranquilizante en animales.



Sin embargo, fuera del ámbito medico el consumo de esta droga puede provocar alucinaciones, así como perdida de la noción del tiempo y la realidad, pudiendo también a corto plazo experimentar problemas de memoria.

Es en esta instancia donde un estudio llevado a cabo actualmente en torno a la ketamina busca probar un nuevo dispositivo de neuroimagen con forma de casco diseñado para registrar la actividad cerebral en tiempo real.

A través de esto los investigadores esperan comprobar los efectos ejercidos por el consumo de la ketamina sobre la conectividad funcional del cerebro a lo largo de cada una de sus fases.

Para ello, el dispositivo sustenta su funcionamiento en una técnica de imagen cerebral existente que recibe el nombre de espectroscopia funcional de infrarrojo cercano (fNIRS), la cual presenta una forma básica denominada fNIRS de onda continua.

Así también, existe una versión actualizada llamada fNIRS de dominio temporal (TD), aunque esta presenta el inconveniente de requerir máquinas de gran tamaño que resultan pesadas y costosas de adquirir.

Fue esto lo que impulsó a lo largo de varios años el desarrollo del Kernal Flow, el dispositivo usado en la investigación, a fin de convertir a la TD-fNIRS en una tecnologia más asequible, ligera y sencilla de implementar.

Con el dispositivo ya listo para entrar en funcionamiento Bryan Johnson, el director general involucrado en el proyecto, se ofreció como voluntario para efectuar las pruebas.

Sin embargo, los datos preliminares publicados no ofrecieron una conclusión determinante, sino que simplemente mostraron lo eficaz que resulta Kernal Flow al hacer su trabajo.

De esta manera se pudo tener un registro de la actividad cerebral de Johnson durante 5 días previos a suministrársele ketamina y 5 días después de hacer esto.

Los resultados preliminares obtenidos resultaron similares a aquellos realizados en pasados estudios con sistemas de neuroimagen más costosos.

Los investigadores esperan poder realizar más pruebas en un total de 15 sujetos, de manera que puedan publicar los resultados a finales de este año.

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