Yair Cybel, investigador del Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (Celag), afirmó este lunes que los gobiernos progresistas en América Latina no pueden omitir a los fieles evangélicos, que crecen “exponencialmente” en la región.

“En Latinoamérica, el número de fieles evangélicos viene creciendo exponencialmente en los últimos años, debido a varios fenómenos. Los gobiernos progresistas no pueden omitir este dato. Requieren encontrar puntos de encuentro para representar a un sector cada vez más grande en las clases populares de América Latina”, dijo Cybel en una entrevista con el programa Piedra, papel y tinta, de La Razón.

Asimismo, dijo que “todos los gobiernos populares en Latinoamérica tienen algún tipo de relación con las iglesias evangélicas” y citó como ejemplo a Bolivia, Perú, Argentina, Venezuela, Brasil y Colombia. Eso sí, estas iglesias tienen una relación tradicional con los gobiernos de derecha.

“La relación entre la Iglesia y Gobierno está íntimamente ligada. Este vínculo se da en dos aspectos; en la intermediación para ejecutar políticas sociales y en la presión de ciertos grupos para que se discuta determinada agenda legislativa”, aseguró.

Por su parte, y en la misma entrevista, el pastor de Ekklesía, Alberto Toto Salcedo, aseguró que, pese a que existe una “gran variedad” de congregaciones evangélicas, la mayoría no participa en política.

“Hay una parte que es sumamente política y que, incluso, está animando a sus seguidores a que voten por tal o cual” candidato; sin embargo, “nosotros no podemos dirigirlos, nosotros dirigimos hacia Jesús”, dijo Salcedo.

Aseguró que la iglesia cristiana “está dividida” entre un grupo que ha participado en la cuestionada sucesión presidencial de la expresidenta Jeanine Áñez, en 2019 y otro “que hemos estado orando por la paz de nuestra nación y por un entendimiento”.

“La Iglesia Católica ha sido participante absoluta” en temas políticos, enfatizó. Incluso, “en 1999 he sido perseguido abiertamente por la Iglesia Católica, a través de medios de comunicación, decía que el enemigo más grande era nuestra congregación”.